Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Abdicación de Benedicto XVI: algunas reflexiones y una grave pregunta sin contestar

El orbe ha quedado estupefacto ante la decisión de Benedicto XVI de abdicar de su poder como Papa el día 28 de febrero. A partir del texto latino del comunicado de abdicación quisiera hacer algunas reflexiones sobre este hecho de importancia histórica innegable. Dichas reflexiones parten de un análisis del comunicado del Papa, pues entiendo que todo lo que se dice en él se corresponde con la realidad.

I. EL TEXTO LATINO DE LA ABDICACIÓN
Sorprende sobremanera que ningún medio escrito o digital haya publicado el texto original latino de la abdicación del Papa Benedicto XVI, a pesar de que fue en esa lengua en la que él comunicó su decisión.
El texto original fue publicado en la página del Vaticano y ha sido reproducido en algunos blogs, aunque, repito, no me consta que se haya reproducido en los medios de información clásicos. Y, sin embargo, incluso la traducción española que ofrece el propio Vaticano presenta algunas diferencias con otras traducciones que se han ofrecido.

Este es el texto original:

Fratres carissimi

Non solum propter tres canonizationes ad hoc Consistorium vos convocavi, sed etiam ut vobis decisionem magni momenti pro Ecclesiae vita communicem. Conscientia mea iterum atque iterum coram Deo explorata ad cognitionem certam perveni vires meas ingravescente aetate non iam aptas esse ad munus Petrinum aeque administrandum.

Bene conscius sum hoc munus secundum suam essentiam spiritualem non solum agendo et loquendo exsequi debere, sed non minus patiendo et orando. Attamen in mundo nostri temporis rapidis mutationibus subiecto et quaestionibus magni ponderis pro vita fidei perturbato ad navem Sancti Petri gubernandam et ad annuntiandum Evangelium etiam vigor quidam corporis et animae necessarius est, qui ultimis mensibus in me modo tali minuitur, ut incapacitatem meam ad ministerium mihi commissum bene administrandum agnoscere debeam. Quapropter bene conscius ponderis huius actus plena libertate declaro me ministerio Episcopi Romae, Successoris Sancti Petri, mihi per manus Cardinalium die 19 aprilis MMV commissum renuntiare ita ut a die 28 februarii MMXIII, hora 20, sedes Romae, sedes Sancti Petri vacet et Conclave ad eligendum novum Summum Pontificem ab his quibus competit convocandum esse.

Fratres carissimi, ex toto corde gratias ago vobis pro omni amore et labore, quo mecum pondus ministerii mei portastis et veniam peto pro omnibus defectibus meis. Nunc autem Sanctam Dei Ecclesiam curae Summi eius Pastoris, Domini nostri Iesu Christi confidimus sanctamque eius Matrem Mariam imploramus, ut patribus Cardinalibus in eligendo novo Summo Pontifice materna sua bonitate assistat. Quod ad me attinet etiam in futuro vita orationi dedicata Sanctae Ecclesiae Dei toto ex corde servire velim.

Ex Aedibus Vaticanis, die 10 mensis februarii MMXIII

BENEDICTUS PP. XVI

II. ¿CUÁL ES LA CAUSA DE LA ABDICACIÓN?: «FUERZAS YA NO APTAS PARA CUMPLIR CON EL OFICIO»
Se ha discutido mucho sobre la causa de esta abdicación. Independientemente de otras causas remotas (sobre las que el propio Papa ofrece datos) no hay duda ninguna de cuál es la causa inmediata. No es el «cansancio» como ha dicho alguna prensa. El Papa no dice, en ningún momento estar «cansado». Lo que dice es que sus «fuerzas» ya no están a la altura de lo que él mismo considera necesario para el ejercicio del oficio: «vires meas ingravescente aetate non iam aptas esse ad munus Petrinum aeque administrandum» (mis fuerzas por el peso de la edad ya no son aptas para ejercer el oficio de Pedro).

III. ¿QUÉ ES LO QUE SE REQUIERE PARA CUMPLIR CON EL OFICIO DE PAPA, SEGÚN BENEDICTO XVI… Y QUÉ ES LO QUE CONSIDERA QUE AHORA LE FALTA?
El Papa dice qué es lo que se requiere para cumplir con el oficio. Y dice algo que, creo, es un tanto sorprendente.
Por un lado dice: «hoc munus secundum suam essentiam spiritualem non solum agendo et loquendo exsequi debere, sed non minus patiendo et orando» (este oficio por su esencia espiritual debe ser ejecutado no sólo con obras y palabras, sino también, en no menor medida, sufriendo y orando).
Por el otro lado, añade: «Attamen in mundo nostri temporis rapidis mutationibus subiecto et quaestionibus magni ponderis pro vita fidei perturbato ad navem Sancti Petri gubernandam et ad annuntiandum Evangelium etiam vigor quidam corporis et animae necessarius est» (Sin embargo, en nuestro mundo sometido a rápidos cambios de los tiempos y perturbado por cuestiones de enorme gravedad para la vida de la fe, para gobernar la nave de San Pedro y para anunciar el Evangelio también es necesaria la fuerza del cuerpo y del alma).

Es decir, para el Papa se requieren seis cualidades. Por un lado: obrar, hablar, sufrir y orar. Por el otro: fuerza corporal y fuerza anímica.

El Papa nos informa de cuál de esas cualidades siente carencia y de cuales no… pero hay algunas cualidades sobre las que no nos dice nada.

II.1. Lo que sigue teniendo.
No tiene carencia de oración. Y, de hecho, al final, nos dice: «Quod ad me attinet etiam in futuro vita orationi dedicata Sanctae Ecclesiae Dei toto ex corde servire velim» (por lo que a mí respecta, en el futuro quiero servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la oración).

II.2. Lo que ya no tiene.
El Papa confiesa que la fuerza del cuerpo y del alma le ha disminuído: «vigor quidam corporis et animae (…), ultimis mensibus in me modo tali minuitur, ut incapacitatem meam ad ministerium mihi commissum bene administrandum agnoscere debeam» (la fuerza del cuerpo y del alma (…) en los últimos meses ha disminuido en mí de tal modo que debo reconocer mi incapacidad para administrar bien el ministerio que se me ha confiado).
Se puede entender que esta falta de fuerza del cuerpo puede afectar también al «obrar», que es otra de las cualidades necesarias para ejercer de Papa.

II.3. Lo que no precisa si sigue teniendo o ha mermado
Sin embargo, hay DOS cualidades que Benedicto XVI considera necesarias pero sobre las que no da detalles: el «hablar» y el «sufrir».
No parece que la capacidad de «hablar» (loquendo) haya disminuido ahora. Tampoco nos dice que considere que hay un riesgo de que en un futuro próximo esa capacidad vaya a sufrir merma.
Más misterioso es el silencio sobre su capacidad para «sufrir» (patiendo) en el ejercicio del cargo.

IV. ¿CUANDO SE HA TOMADO LA DECISIÓN? «EN LOS ÚLTIMOS MESES»
Ante alguna especulación sobre el momento en que el Papa tomó la decisión, el comunicado no deja lugar a dudas: «ultimis mensibus». Algunos han especulado que la decision se tomó después del viaje a Cuba. Pero dado que fue en marzo de 2012, no parece que un viaje de hace casi un año, de hace 11 meses se pueda entender como un acontecimiento de los «últimos meses».

V. EL GRAN MISTERIO: ¿CUÁLES SON LAS «CUESTIONES DE ENORME GRAVEDAD PARA LA VIDA DE LA FE» QUE BENEDICTO XVI NO SE CONSIDERA CAPAZ DE AFRONTAR?
El pasaje más misterioso del comunicado del Papa es éste: «in mundo nostri temporis rapidis mutationibus subiecto et quaestionibus magni ponderis pro vita fidei perturbato» (en nuestro mundo sometido a rápidas mutaciones de los tiempos y perturbado por cuestiones de enorme gravedad para la vida de la fe).
Ya resulta algo extraño que la palabra «temporis» sea omitida en las traducciones. Pero lo que es, no extraño, sino misterioso, es la frase en la que dice que nuestro mundo está «perturbado por cuestiones de enorme gravedad para la vida de la fe» (quaestionibus magni ponderis pro vita fidei perturbato).
La Teología (y el Papa Benedicto XVI es uno de los grandes teólogos de la historia) cumple tres funciones:
– 1) Positiva: «Auditus fidei o escucha de la fe», es decir, exponer y aclarar los datos de la fe tal como lo expresa la Escritura, Tradición y el Magisterio.
– 2) Especulativa: «Intellectus fidei o inteligencia de la fe», es decir, sistematizar los datos de la fe; comprenderlos a través de analogías, conectarlos unos con los otros, etc.
– 3) Práctica: «Vita fidei o hacer viva la fe», buscando que responda a los anhelos del hombre actual.. Que lleve a una opción vital, cobran especial relevancia la pastoral, la moral y el derecho canónico.
Aquí está EL NÚCLEO DEL POR QUÉ DE LA RENUNCIA DEL PAPA. La abdicación de Benedicto XVI no tiene su causa profunda en su incapacidad para luchar contra supuestas o reales intrigas en curia vaticana, salvo en la medida en que esas intrigas respondan a un intento de perturbar la «vida de la fe», es decir, la pastoral, la moral y el Derecho Canónico.
El Papa se considera incapaz de hacer frente a un mundo «perturbado por cuestiones de enorme gravedad para la vida de la fe».
La pregunta fundamental y misteriosa de la renuncia del Papa y que, creo, nadie se ha planteado al analizarla es la siguiente:
¿CUÁLES SON LAS «CUESTIONES DE ENORME GRAVEDAD PARA LA VIDA DE LA FE» QUE TIENEN «PERTURBADO» A NUESTRO MUNDO Y QUE ÉL YA NO TIENE FUERZAS PARA HACER FRENTE?

ARTÍCULOS RELACIONADOS

– «Benedicto XVI, el último europeo» (14-III-2013)

Francisco I: el primer Papa (hispano)americano de la historia (13-III-2013)

Geopolítica en la elección del Papado (11-III-2013)

Abdicación de Benedicto XVI: algunas reflexiones y una grave pregunta sin contestar (12-II-2013)

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

Recibe nuestras noticias en tu correo

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

Lo más leído