Cuando uno se encuentra en paro, sobre todo si es mayor de 45 años o desempleado de larga duración, no está para nada que no sea buscar empleo, ni siquiera, en muchas ocasiones, para dedicarse a actividades de carácter altruista, de ayuda a los demás. El voluntariado, sin embargo, puede ayudar a una persona a salir del desempleo.
Según un estudio titulado Volunteering as a Pathway to Employment, elaborado por la Corporation for National and Community Service, una agencia federal estadounidense que promueve el voluntariado, los parados que se dedican a este tipo de actividades tienen un 27% más de posibilidades de encontrar un trabajo. ¿Por qué?
Una de las razones, indica el estudio, es que el voluntariado permite adquirir cualificaciones o conocimientos que pueden utilizarse después para demostrar niveles más elevados de capacidad, lo que hace que el voluntario resulte potencialmente más atractivo y productivo para los empresarios.
Las conclusiones de este informe se ven reforzadas por otro estudio, titulado en este caso Does It Pay to Volunteer?, publicado por el think tank Center for Economic and Policy Research. Este segundo documento encuentra que aquellos parados que dedican entre 20 y 99 horas anuales al voluntariado cuentan con un 7% más de posibilidades de encontrar un empleo en relación con aquellos que no realizan este tipo de actividades.
Hay varias razones por las que el voluntariado puede resultar tan beneficioso para la búsqueda de empleo, además de incrementar las posibilidades de encontrar un trabajo. A los empresarios, o a las personas que están a cargo de los procesos de selección de personal, les gusta contratar a personas motivadas y que sean buenos trabajadores, incluso si no obtienen ingreso alguno con sus actividades. El voluntariado también puede aportar una ventaja adicional si existe la probabilidad de conseguir un puesto remunerado en el sector sin ánimo de lucro. A fin de cuentas, las ONGs, fundaciones y demás en muchos casos también necesitan profesionales para poder desarrollar sus funciones.
Asimismo, el voluntariado ayuda a quien busca un empleo a mantener un buen ánimo al hacer que esta persona se sienta útil, necesitada y productiva. Este es un beneficio psicológico muy importante para la gente que lleva tiempo en paro. Un buen estado de ánimo es muy importante para poder encontrar trabajo.
El voluntariado también le permite ampliar su red de contactos de forma fácil y efectiva. En estos tiempos, encontrar un empleo es cuestión, en muchos casos, de relaciones. Ya lo dice el refrán, quien tiene padrino se casa. Al trabajar como voluntario, una persona consigue acceder a gente con la que, de otra forma, es muy probable que jamás llegara a estar en contacto, lo cual crea toda una serie de oportunidades de desarrollar relaciones positivas fuera del entorno tradicional de trabajo. Estas personas en última instancia podrían contratarle o recomendarle a terceros que tuvieran ofertas de trabajo.
Nancy Collamer, coach especializada en carreras profesionales, ofrece tres consejos importantes a la hora de decidir embarcarse en actividades relacionadas con el voluntariado. En primer lugar, es preciso encontrar la actividad adecuada para cada persona. En este sentido, resulta muy conveniente que esa actividad tenga sentido para la persona y pueda proporcionarle los contactos, la cualificación o la experiencia necesarias para alcanzar sus objetivos personales.
En segundo lugar, el voluntario debe actuar como si su actividad fuera un trabajo remunerado. Incluso si se dedica a ello unas pocas horas a la semana, es muy importante demostrar profesionalidad y compromiso con aquello que se está haciendo. Conviene buscar oportunidades de asumir tareas con mayor grado de responsabilidad, como papeles de liderazgo o puestos relacionados con la toma de decisiones. Y no hay que olvidar conectarse a la red de voluntarios en Linkedin, de la misma forma que se haría con los compañeros de trabajo. También hay que acordarse de incorporar esas actividades sin ánimo de lucro al perfil de Linkedin.
Por último, la persona debe utilizar su experiencia y su cualificación profesional en su actividad como voluntario. Si, además, uno se encuentra ya en los 50 o 60 años de edad, tiene mucho conocimiento, muchas habilidades y mucha experiencia que compartir, por lo que debe sacar partido a su edad. Las organizaciones sin ánimo de lucro se sienten muy agradecidas cuando alguien puede ayudarlas con cosas que no saben hacer o no disponen del tiempo para ello, como gestión de proyectos, recaudación de fondos, planificación estratégica, redacción de una revista para los miembros, por poner algunos ejemplos.
Y si todo esto le suena demasiado ‘americano’, no olvide que muchas empresas de selección de personal son multinacionales de origen estadounidense. Ni olvide, tampoco, que, en última instancia, todo el mundo utiliza las mismas técnicas.

