“Cuando seas un niño de verdad, háblale de mí a las mujeres” es la frase de despedida de Gigoló Joe, antes de que se lo lleve la policía en un helicóptero para su destrucción definitiva. Haley Joel Osment (quien interpreta brillantemente el papel del niño-robot David, acabando con el último frasco de Cocó de Chanel existente sobre la tierra, pero que no pudo hacer el papel de Harry Potter al negársele la dirección de la película a Spielberg por su excesivo “americanismo”), le despide, sabiendo que será la última vez que le vea, y se queda solo en medio de “la ciudad perdida en el fin del mundo”, Manhattan, sumergida en las aguas y todavía con las Torres Gemelas, que serían borradas en una nueva versión de la película en aras a una extraña fidelidad histórica. Porque, ¿cómo pueden estar las Torres Gemelas sepultadas por el agua en el futuro si fueron destruidas en el año 2001?
El inicio del futuro. Cuando la hija de Stanley Kubrick descubrió a Steven Spielberg rodando una escena de Indiana Jones con un montón de serpientes, le puso una denuncia por maltrato a los animales que obligó a parar el rodaje. Este fue el inicio de la relación intelectual entre ambos cineastas, cuyo colofón ha sido la película Inteligencia Artificial, ideada por uno y rodada finalmente por el otro. Gigoló Joe, el robot programado para satisfacer a las mujeres, fue una idea de Kubrick, aunque finalmente fue Spielberg quien le dio los rasgos con los que se le ve en la película, entre ellos el hecho de ser un seductor bailarín que ronda por las coctelerías de las zonas más pecaminosas.
Entre cócteles anda el juego. Vemos a Jude Law, en su papel de Gigoló Joe, en una calle llena de carteles luminosos, en una zona donde conviven los amores fugaces y el crimen, donde destaca el reclamo en neón de la palabra mágica: “cocktails”. Para seducir hace un movimiento con su cuello que le hace cantar Cheek to cheek con la voz del propio Fred Astaire. 
Una música romántica y embriagadora, que mantiene su actualidad desde su estreno en 1935 en el show “Top Hat”, y que promete todo un futuro de seducción, apetecible deseo para dar comienzo a esta temporada veraniega que se nos viene encima. Y un cóctel también romántico y embriagador, con el seductor licor italiano Amaretto combinado con un chorro de fuerte vodka y matizado por la lima y el licor de frambuesa, que aportan voluptuosidad y matices gustativos agridulces. Y completada hábilmente la mezcla con el zumo de la exótica piña, fruta también seductora donde las haya, que, armonizando a los restantes ingredientes, configura un cóctel agradable, suave y sabio, útil para compartir mejilla contra mejilla, bailando al compás, en una largay seductra velada…
LA FÓRMULA PARA JUNTAR LAS MEJILLAS.
· Cheek to cheek: en coctelera con hielo verter dos décimas partes de Amaretto di Saronno, un décimo de licor de frambuesa, un décimo de jarabe de lima, un décimo de vodka y cinco décimos de zumo de piña. Agitar vigorosamente, colar y servir en una copa de zumo de tamaño mediano (de unos 150 cc.).
o Si lo desea, puede adornar con una frambuesa y un triángulo de piña en el borde.
o Puede servirlo también en vaso con unos cubitos de hielo o un poco de hielo picado.
o Si no dispone de licor de frambuesa, puede sustituirlo por licor de guindas o cualquier otro licor similar de su gusto.
· En www.disaronno.com podrá encontrar una gran variedad de cócteles elaborados con Amaretto di Saronno. Le sorprenderá encontrar fórmulas para Sour, Margarita o Martini en donde el Amaretto entra en la composición.
· A pesar de sus posibilidades combinatorias, también es muy agradable el Amaretto tomado solo, con un poco de hielo o mezclado con un café solo o un capuccino. Tomarlo con un capuccino ristretto (de café solo, en taza pequeña, con espuma de leche y chocolate en polvo) es una opción muy elegante. Igualmente puede preparar un chocolate caliente con Amaretto, cubrirlo con nata montada y espolvorearlo con canela.
· El Amaretto también tiene su sitio entre los pucheros, especialmente en el campo de los postres (crépes, muffins y brownies), e incluso entre los salados. En la página web citada encontrará recetas que incluyen Amaretto en platos como el jamón glaseado, la ensalada o las gambas.
LA AUSENCIA DE ALMENDRAS Y OTROS SECRETOS DEL AMARETTO.
· En 1525, un pintor de la Escuela de Arte de Leonardo da Vinci, llamado Bernardino Luini, recibió el encargo de pintar el fresco de la Virgen de la iglesia de Santa María de la Gracia en Saronno, una ciudad italiana de la provincia lombarda de Varese. Una joven posadera local, elegida como modelo por el artista tras una cuidadosa selección, se enamoró perdidamente del pintor, y quiere la leyenda que como regalo de enamorada concibiera un exquisito licor, el Amaretto, licor dulce y de almendrado sabor que se asocia desde entonces con una relación romántica.
· Aunque la botella de cristal veneciano ha ido variando su forma, no lo ha hecho, a lo largo de estos casi quinientos años de existencia, la composición del licor, en una fórmula que incluye, junto al alcohol y al azúcar quemado, esencias puras de diecisiete hierbas maceradas en aceite de hueso de albaricoque. Este aceite es el que da el sabor a almendra, ya que en la composición del Amaretto, en contra de lo que suele creerse, no figura este fruto seco.
. El actual diseño de la botella rectangular de Amaretto es de un artesano cristalero de Murano, una pequeña isla cerca de Venecia famosa por sus producciones en vidrio.
· El Amaretto es un licor de 28º, de color marrón ámbar, muy aromático, de sabor aterciopelado y profundo, que despliega en boca un concentrado sabor, de moderado dulzor, que le hace un grato aliado del café en la sobremesa.
