Aterrizo en Suecia y el primer día no puede ser más prometedor: me doy casi de bruces con un joven reportero de Radio Svenska (mi emisora de referencia desde Barcelona, cuyos programas llevo grabados en mi MP3) que porfía por entrevistar a los adultos de la City Terminal de Estocolmo sobre el tema del día: la publicidad engañosa. El Tribulete sueco muestra una página entera de móvil Samsung en la prensa local y luego a pie de página, bien pequeñitas, las cláusulas del contrato. y pregunta. «¿Usted lo lee?»
La gente es remisa a contestar. Yo me ofrezco y,él encantado, me entrevista sobre el tema. Se muestra muy agradecido tras nuestro diálogo en sueco y me pregunta de dónde vengo. Ya tiene su pequeña historia humana del día y yo mi primera inmersión en la lengua sueca.
(Cae aguanieve en los aledaños de la estación central; Estocolmo tiene un aire germánico con un toque de pulcritud; pero veo algunos mendigos).