Qué feliz me hace haber regresado a Mallorca. He llegado tempranito esta mañana con impecable aterrizaje del aparato de Vueling. La humedad inunda la luna de mi coche de alquiler de la firma Centauro. Pero aparece el sol y me siento bien. Muy bien.
Tengo tres días por delante para saludar a viejos amigos y para reencontrarme también con lugares queridos.
(Justo hace una década dejé Mallorca: enero de 2008. Dejé mi trabajo como director de Comunicación de la cadena RIU y acudí junto a mi padre, enfermo de cáncer, en Barcelona. Él ya nos dejó pero Mallorca sigue ahí. Cómo voy a disfrutar estos días…)