Hace ya bastante tiempo, no había semana que no saliera en ‘Hola‘.
El ocaso del 24 de octubre de 2025 quedará grabado en la memoria colectiva de Tailandia como el instante en que se apagó una de sus figuras más queridas: Su Majestad la Reina Madre Sirikit, quien falleció a los 93 años en el hospital Chulalongkorn de Bangkok.
Su existencia, entrelazada con la historia contemporánea del país, deja un legado de dignidad, modernidad y compromiso social que trasciende generaciones.
El Palacio Real comunicó que la reina madre falleció serenamente a las 21:21 horas tras una larga convalecencia, que se complicó en los últimos días por un cuadro de sepsis.
Desde 2019, Sirikit había sido hospitalizada periódicamente debido a problemas de salud, siendo atendida por un equipo médico que hizo todo lo posible para garantizar su bienestar. La noticia sobre su partida ha provocado una profunda ola de duelo nacional y expresiones de respeto tanto en Tailandia como en el ámbito internacional.
Un destino entrelazado con la historia
Nacida el 12 de agosto de 1932 en Bangkok, Sirikit Kitiyakara fue hija de diplomáticos y creció fusionando la tradición tailandesa con influencias occidentales, ya que su familia se trasladó a Europa durante su infancia. Su educación comenzó en el colegio Rajini y continuó en el St. Francis Xavier Convent, complementándose con su paso por instituciones educativas europeas durante la misión diplomática de su padre en el Reino Unido y Francia. Aquellos años moldearon su perspectiva cosmopolita y su sensibilidad artística, lo que más tarde se tradujo en su amor por la música y las artes tradicionales tailandesas.
El destino le sonrió en París, donde conoció al joven príncipe Bhumibol Adulyadej en 1948, mientras él estudiaba en Suiza. De ese encuentro nació una relación que se formalizó con su matrimonio el 28 de abril de 1950, solo días antes de que Bhumibol fuera coronado como Rama IX. Así, Sirikit asumió el rol de reina consorte y eventualmente se convirtió en madre de cuatro hijos: la princesa Ubolratana, el actual rey Maha Vajiralongkorn (Rama X), la princesa Maha Chakri Sirindhorn y la princesa Chulabhorn.
Liderazgo y regencia en tiempos de cambio
La historia de la reina madre Sirikit está intrínsecamente ligada a los acontecimientos que marcaron Tailandia durante la segunda mitad del siglo XX. Durante la breve ordenación monástica de su esposo en 1956, Sirikit fue designada regente del reino, convirtiéndose así en la primera mujer en ejercer este papel dentro de la historia moderna tailandesa. Esta experiencia definió su trayectoria como figura autoritaria capaz de equilibrar tradición y modernidad ante un país en constante evolución.
Un antiguo colaborador real expresó: “La reina madre no solo simbolizó la elegancia monárquica; también supo estar al lado del pueblo durante los momentos difíciles, mostrando empatía y fortaleza”.
Un compromiso incansable con la sociedad
Más allá del ámbito institucional, Sirikit destacó por su dedicación a causas sociales. Desde 1956 presidió la Cruz Roja Tailandesa y fundó en 1976 la SUPPORT Foundation, una organización pionera destinada a fomentar la economía rural mediante el impulso a la artesanía y capacitación para mujeres. Su idea sobre “plantar bosques en el corazón de las personas” refleja su visión integral sobre sostenibilidad, combinando desarrollo social, protección medioambiental y preservación cultural.
A lo largo de las décadas, la reina madre recorrió incansablemente el país visitando comunidades remotas. Promovió los oficios tradicionales y abogó por mejoras educativas y sanitarias. Su presencia siempre serena hizo que Sirikit fuera venerada por muchos, ganándose el apodo cariñoso de “madre de la nación”, un símbolo vivo de resiliencia y elegancia para millones.
Icono de la cultura y la identidad nacional
El estilo refinado que caracterizaba a la reina madre —su amor por los tejidos tailandeses, así como por la música y las artes— fue fundamental para revitalizar la identidad cultural del país. Muchos diseñadores y artistas reconocen el impacto decisivo que tuvo ella al promover internacionalmente tanto el arte como la moda tailandesa. Su labor fue reconocida con numerosos galardones nacionales e internacionales, consolidándola como embajadora cultural tailandesa ante el mundo.
Tras el fallecimiento de su esposo en 2016, Sirikit adoptó oficialmente el título de Reina Madre y continuó siendo un referente moral para Tailandia pese a sus problemas médicos. En los últimos años se mantuvo alejada del foco mediático —especialmente tras sufrir un accidente cerebrovascular en 2012— pero nunca disminuyó el afecto ni respeto hacia ella.
Un adiós con honores de Estado
Como señal del profundo duelo nacional, el rey Maha Vajiralongkorn ha dispuesto funerales estatales con todos los honores correspondientes según lo estipulado por el protocolo real tailandés. El cuerpo sin vida de la reina madre será trasladado al Salón del Trono Dusit Maha Prasat dentro del Gran Palacio para que los ciudadanos puedan rendirle tributo. Se anticipan semanas enteras dedicadas al luto oficial junto a diversas ceremonias religiosas y civiles que celebrarán su vida y legado.
La conmoción provocada por esta pérdida ha cruzado fronteras. Líderes mundiales y casas reales han hecho llegar sus condolencias subrayando así el papel crucial desempeñado por Sirikit tanto en diplomacia cultural como en labores humanitarias.
Datos biográficos y legado
- Fecha y lugar nacimiento: 12 de agosto de 1932, Bangkok, Tailandia.
- Educación: Rajini School, St. Francis Xavier Convent; estudios realizados durante las misiones diplomáticas paternas.
- Matrimonio e hijos: Casada con Bhumibol Adulyadej (Rama IX) desde 1950 hasta su fallecimiento en 2016; madre cuatro hijos incluyendo al actual rey.
- Regencia: Primera mujer regente según registros modernos (1956).
- Obras destacadas: Presidencia Cruz Roja Tailandesa; fundación SUPPORT Foundation; impulso a artesanía local; proyectos medioambientales.
- Premios: Reconocimientos nacionales e internacionales por sus aportaciones sociales.
- Información familiar: Proveniente nobleza tailandesa; figura clave para cohesionar familia real moderna.
La reina madre Sirikit deja tras ella un país agradecido junto a una monarquía fortalecida y un legado repleto de elegancia, humanidad y servicio público que perdurará tanto en Tailandia como más allá del horizonte global.
