DESAPARECE UNA FIGURA REAL DISCRETA

Fallece a los 83 años la princesa Irene de Grecia, confidente inquebrantable de la reina Sofía

La nueva soledad de la madre del Rey Felipe VI: pierde a su hermana Irene y a su amiga Tatiana Radziwill en menos de un mes

La Reina Doña Sofía e Irene de Grecia (1)
La Reina Doña Sofía e Irene de Grecia. PD

Irene de Grecia se despidió de este mundo con la misma discreción que caracterizó su vida, en el Palacio de la Zarzuela de Madrid, a las 11.40 horas de este jueves 15 de enero de 2026.

Como hija menor de los reyes Pablo I y Federica, dejó este plano tras un prolongado deterioro cognitivo que aceleró su declive en los últimos meses, siempre con Sofía a su lado, quien canceló compromisos para no separarse de ella.

Conocida cariñosamente como tía Pecu por sus sobrinos españoles debido a su personalidad singular, vivió una existencia nómada llena de exilios y lealtades familiares.

Soltera y sin descendencia, su conexión con Sofía fue un vínculo profundo que trascendió las fronteras: juntas compartieron una infancia errante, enfrentaron crisis políticas y encontraron refugio en Madrid.

La familia real española emitió un comunicado sencillo pero lleno de tristeza: “Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia”.

Una infancia marcada por el exilio

Nacida el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, Irene vio la luz durante la Segunda Guerra Mundial, cuando sus padres escapaban del avance nazi en Grecia. La familia real griega recorrió Italia, Suiza y Alemania antes de regresar a Atenas en 1946, tras un referéndum que restauró la monarquía con casi un 70% del apoyo popular. Establecidos en una villa en Psykhikó, pasaban los veranos en Mon Repos, Corfú, e inviernos en Falken, Austria, con visitas esporádicas a parientes en Reino Unido, Dinamarca, Noruega y Suecia.

Recibió una formación académica excepcional. Estudió en el internado alemán de Salem al igual que Sofía, quien le puso el apodo “copy cat” por seguirla en todo. En Atenas se dedicó a estudiar Arqueología y perfeccionó su técnica al piano, asumiendo desde joven responsabilidades representativas. Sus padres crearon las escuelas Arsakion adaptadas para cada uno de sus hijos. Como hermana de reyes, fue una de las damas de honor durante la boda de Juan Carlos y Sofía en 1962; un día agridulce que marcó una separación entre las hermanas inseparables.

La llegada a la mayoría de edad trajo consigo momentos difíciles. En 1964 falleció su padre, Pablo I, víctima del cáncer estomacal, dejando a Constantino II como rey con solo 23 años. Durante un tiempo, Irene desempeñó el papel de princesa heredera hasta el nacimiento de la princesa Alexia en 1965. El golpe militar conocido como el Golpe de los Coroneles en 1967 obligó a la familia a un nuevo exilio: tras un intento fallido por parte de Constantino, huyeron primero a Roma y luego se trasladaron a India junto a su madre Federica, donde permaneció hasta 1981, año en que esta falleció tras una cirugía ocular.

Un refugio en Zarzuela

En 1975, después del restablecimiento monárquico en España, Juan Carlos I acogió tanto a Irene como a Federica en La Zarzuela. Les otorgó pasaporte español y les concedió el apellido “De Grecia”. Aunque inicialmente permaneció más tiempo en India, la muerte materna acercó aún más su relación con Sofía. “Vine a Madrid para cinco días y me quedé cinco años. Mi lugar estaba al lado de Sofía”, confesó alguna vez a la periodista Pilar Urbano. Se instaló en el ala derecha del palacio donde contaba con habitación y salón propios; fue allí donde falleció.

Como testigo privilegiada durante la Transición española, recuerda cómo el famoso intento golpista del 23-F le sorprendió mientras nadaba en la piscina climatizada del palacio. Al enterarse del golpe militar pasó esa noche junto a la Familia Real en un salón contiguo al despacho del rey. “Esa experiencia mitigó el dolor por mi madre”, comentó posteriormente a su biógrafa Eva Celada. En 2002 logró superar un diagnóstico de cáncer de mama, sometiéndose a quimioterapia: “Ojalá todos los pacientes tuvieran mi trato”.

Su estilo vital se alejaba mucho del convencionalismo realista. Practicante del yoga y vegetariana convencida, vestía kurtas indias y evitaba las joyas; incluso disfrutaba luciendo gangas como zapatos que compraba por tan solo 20 euros en mercadillos locales. “¡A que son preciosos!”, solía exclamar con entusiasmo. Era profundamente religiosa e interesada por lo esotérico; susurraba palabras amables hacia las vacas e incluso soñaba con ovnis mientras practicaba quiromancia y ocultismo. Visitaba al peluquero solo para ocasiones especiales; siempre fiel a su sencillez.

La leal escudera familiar

La figura de Irene fue siempre la sombra constante junto a Sofía: escudera atenta durante actos oficiales y confidente durante cenas o escapadas discretas. Sus sobrinos españoles –Felipe VI, Elena, Cristina, así como sus hijos– sentían por ella una adoración especial bajo el apodo cariñoso de tía Pecu. Presenció momentos importantes como el cumpleaños número 60 de Elena, además estuvo presente tanto en la boda de la princesa Teodora en 2024 como también en la ceremonia matrimonial de Nicolás en febrero de 2025; esta última fue su última aparición pública antes del deterioro progresivo que le llevó a permanecer recluida en Madrid.

En este momento crítico para ella, Sofía ha perdido ya a sus dos hermanos: recordemos que Constantino II falleció hace poco más de un año, concretamente enero del pasado 2023 tras vivir durante casi medio siglo exiliado. Este nuevo golpe es devastador para ella; además se suma al reciente fallecimiento también trágico de su prima Tatiana Radziwill ocurrido hacia diciembre del año pasado.

Sus sobrinos griegos y españoles –un rey junto con cinco príncipes y dos infantas– lloran ahora su ausencia. De hecho, incluso María Zurita, sobrina política del rey Juan Carlos mostró abiertamente su tristeza.

La capilla ardiente se estableció dentro del Palacio Real pero solo para familiares cercanos. El sábado siguiente será trasladada temporalmente hasta la Catedral Ortodoxa Griega San Andrés y San Demetrio situada también en Madrid para recibir honras durante unas horas antes del funeral programado para Atenas el lunes 19; allí será enterrada dentro del cementerio familiar ubicado Tatoi.

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