James Van der Beek falleció este miércoles a los 48 años, tras enfrentarse a un cáncer colorrectal en estadio 3 que le fue diagnosticado en noviembre de 2024.
Su familia dio a conocer la triste noticia mediante un comunicado en su cuenta de Instagram, donde subrayaron que afrontó sus últimos momentos con valentía, fe y dignidad.
“Nuestro querido James David Van der Beek murió pacíficamente esta mañana. Hay mucho que contar sobre sus deseos, su amor por la humanidad y el valor del tiempo. Esos relatos llegarán pronto. Por ahora, pedimos privacidad mientras lloramos a nuestro amado esposo, padre, hijo, hermano y amigo”, decía el mensaje.
Nacido el 8 de marzo de 1977 en Cheshire, Connecticut, Van der Beek creció en un hogar donde su madre era bailarina y profesora de gimnasia, y su padre trabajaba como ejecutivo en una compañía telefónica. Como el mayor de tres hermanos, comenzó a actuar en producciones escolares a los 13 años, después de sufrir una conmoción cerebral que le impidió practicar fútbol.
A los 16 años hizo su debut profesional en obras off-Broadway en Nueva York. Aunque obtuvo una beca en la Universidad Drew de Nueva Jersey, decidió dejarla para convertirse en el protagonista de Dawson’s Creek (1998-2003), la popular serie creada por Kevin Williamson que lo catapultó al estrellato como el aspirante a cineasta Dawson Leery, junto a Katie Holmes, Michelle Williams y Joshua Jackson.
La serie abordaba las complejidades de la adolescencia entre un grupo de amigos y dejó huella en toda una generación. Van der Beek recordaba el final con sentimientos encontrados: “No podría estar más contento por lo que viene, pero siempre es difícil dejar algo tan bueno; dejamos una familia”, comentó en 2003 al Los Angeles Times. Uno de los momentos más icónicos fue su “llanto feo”, que se convirtió en un meme viral años después; algo que él tomó con humor: “Seis años de trabajo reducidos a un clip de siete segundos repetido”.
Logros y reinvenciones en pantalla
Después de Dawson’s Creek, Van der Beek amplió su carrera con más de 70 créditos tanto en cine como en televisión. En 1999, se alzó con un MTV Movie Award por su interpretación del rebelde quarterback Jonathan “Mox” Moxon en Varsity Blues, un éxito comercial que lo distanció de la imagen del adolescente inocente. También asumió versiones paródicas de sí mismo en Don’t Trust the B— in Apartment 23 (2012-2013), donde interpretó a una exestrella engreída conocida como “The Beek From the Creek”, y en Jay and Silent Bob Strike Back (2001). Su trayectoria incluye apariciones en series como CSI: Cyber, Pose, How I Met Your Mother, Criminal Minds y Ugly Betty, así como películas como Downsizing y Bad Hair. Recientemente había rodado Overcompensating y tenía previsto participar en Elle, precuela de Legally Blonde.
Con un enfoque humorístico sobre su encasillamiento actoral, apareció en programas como Saturday Night Live, durante la emisión de Dawson’s Creek, y también creó vídeos para Funny or Die donde se reía de su fama. “El ego es el mayor obstáculo para cualquier artista; deshacerse de él es saludable”, decía en 2012. En el programa The Masked Singer de Fox, utilizó su lucha contra el cáncer para mantener un ambiente positivo en redes sociales, incluso vendiendo merchandising de Varsity Blues para ayudar con sus tratamientos médicos y la educación de sus hijos mediante GoFundMe.
En septiembre de 2025 sorprendió al participar mediante videollamada en un evento benéfico que reunía a los actores de Dawson’s Creek en Nueva York, a pesar de su estado delicado. En marzo del mismo año, durante la celebración por sus 48 años, compartió reflexiones vía vídeo: “Soy digno del amor divino simplemente por existir; si soy digno del amor divino, ¿no debería serlo también del mío?”. Una enfermera que lo atendía destacó esta epifanía: “Todos somos dignos del amor tal cual somos”.
Vida personal y legado espiritual
El actor contrajo matrimonio primero con la actriz Heather McComb, con quien se divorció en 2010. Ese mismo año se casó con Kimberly Brook durante una ceremonia celebrada en Israel; juntos tuvieron seis hijos: Olivia, Joshua, Annabel, Emilia, Gwendolyn y Jeremiah. Tras perder a su madre en 2010 y durante la pandemia, decidió trasladar a su familia a un rancho de 36 acres en Texas para priorizar la vida familiar. En 2024 confesó que el cáncer había impactado negativamente su papel como esposo y padre: “Ya no podía ser el marido útil ni cargar a mis hijos a la cama”.
Su sinceridad acerca del cáncer ayudó a concienciar sobre la importancia del diagnóstico temprano y sobre cómo vivir con esta enfermedad. Colegas y seguidores lo recordarán por su fortaleza y sentido del humor inquebrantable. En 2024 recibió un grado honorífico por parte de la Universidad Drew reconociendo su “servicio desinteresado”. Su familia ha solicitado privacidad sin hacer anuncios sobre actos conmemorativos inmediatos; han prometido compartir pronto sus deseos.
A lo largo de su vida, Van der Beek vivió intensamente, reinventándose sin perder su autenticidad. Su legado perdurará no solo por sus contribuciones al mundo del entretenimiento sino también por el mensaje profundo sobre el amor propio que resuena más allá del ámbito cinematográfico.
