José Bono y su eterna búsqueda de la ‘belleza’ o la eterna juventud. El exministro busca convertir los 75 en los nuevos 50… con factura alta y compañía motivadora.
A sus más de 70 años, el socialista luce una imagen que muchos firmarían a su edad.
El exministro del PSOE, que ha vuelto a la primera línea mediática por sus opacos negocios en República Dominicana -y otros países- y por su entorno más cercano (hola otra vez, Juan Segovia, amigo íntimo y socio estrella).
Y hablando de conexiones que unen afecto y negocios, esta exclusiva del periodista Enrique Martínez Olmos en Esdiario detalla cómo José Bono y su amigo íntimo Juan Segovia (desvelado como pareja por la periodista Ketty Garat) están unidos por un empresario valenciano en República Dominicana con el que hacen negocios: Dimas de Andrés. Este tiene la sede de sus empresas en el mismo domicilio que el exministro, es socio de Segovia en proyectos como Medcap Energy Caribe, y la relación era tan estrecha que, según mensajes filtrados en el entorno del ‘Koldogate’, le pidieron favores urbanísticos a José Luis Ábalos para él (incluida una rotonda en La Seo de Urgel que, al parecer, tardaba en resolverse). Nada como un buen nexo empresarial para reforzar lazos personales en el paraíso caribeño.
Pero el exministro de José Luis Rodríguez Zapatero no solo ha reactivado su agenda empresarial: también ha invertido fuerte —muy fuerte— en su rostro.
De acuerdo a EsDiario, el pack completo de retoques podría rondar los 40.000 euros. Una cifra que aunque no está al alcance de todos, seamos sinceros, no escandaliza tanto si miramos el resultado: frente tersa como tabla de planchar, patas de gallo difuminadas, pómulos recuperados por arte de hialurónico y un cuello que parece haber firmado un pacto con el bótox (o con el Caribe, que igual es más barato).
Pero ojo, que esto no es de ahora.
Hace bastantes años, cuando era presidente del Congreso, Bono ya fue pionero en España al someterse a un trasplante capilar en una época en la que los hombres (y más aún los cargos públicos) preferían disimular la alopecia con peinados estratégicos o simplemente ignorarla. Él no: se plantó, se injertó y ayudó a normalizar los retoques masculinos en la política. Aquel fue el principio… y vaya si ha seguido.
Hoy, separado, con largas temporadas en playas dominicanas, ayuno intermitente semanal, carreras diarias de hasta 10 km y un amigo especial que le acompaña en negocios y en la vida, el expresidente del Congreso proyecta una segunda juventud envidiable. O al menos, muy bien pagada. Entre sol, placas solares, rellenos de ácido hialurónico y esa disciplina férrea, parece que Bono ha decidido que, si la vida le da limones… él se hace un lifting preventivo y un buen cóctel tropical.
En fin, quién sabe: quizás el secreto de la eterna juventud no esté en la fuente de la eterna juventud, sino en una buena clínica de estética, en rodearse de compañía motivadora y en saber invertir en el sitio adecuado (el rostro… y también en el Caribe). Porque a los 75, con más pelo que nunca y menos arrugas que en sus tiempos de ministro, José Bono nos demuestra que, en política como en la vida, renovarse o morir… pero renovarse con estilo, factura alta y un buen socio al lado.
