La edad, el lugar de residencia o el uso de jabón son factores determinanantes

¿Sabes cada cuánto hay que ducharse realmente?

La excesiva la frecuencia de este hábito de higiene puede destruir el manto lipídico del cuerpo humano

Según un estudio realizado por Demoscopia, de entre toda Europa, somos el país más limpio (pasamos una media de 48 horas al año en la ducha)

La frecuencia ideal del baño es un tema histórico de debate. El mundo anda dividido: por un lado, están los extremistas, que llegan a desaconsejar más de una ducha completa semanal; y por otro, los adoradores del agua y sus efectos relajantes y/o tonificantes, que piensan que con los productos adecuados, no tiene por qué haber límites.

¿Es exagerado darse más de dos duchas diarias? Probablemente, pero se hace, y en España es más común de lo que pensamos.

Según un estudio realizado por Demoscopia, de entre toda Europa, somos el país más limpio (pasamos una media de 48 horas al año en la ducha).

El colectivo de los jóvenes es el que sube la media. El 50% de ellos se ducha una o más veces al día, y pasa una media de 12 minutos bajo el agua cada vez que lo hace. ¿Pero dónde está el límite entre higiene y sobrehigiene?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha fijado la duración de la ducha ideal en 5 minutos para conseguir un uso sostenible de agua y energía. Pero solo el 9% de los españoles sigue esta indicación.

En el caso de las mujeres, el 13% se ellas sobrepasan los 20 minutos bajo el agua, y hay un 10% de españoles que se ducha dos o más veces al día. Pero más allá del ahorro energético, hay que tener en cuenta otros factores que desaconsejan el abuso de higiene.

LA MODERNIDAD DE LA DUCHA DIARIA

La ducha diaria no ha sido, al menos en España, un hábito con pleno desarrollo hasta hace tres o cuatro décadas. Pero por mucho que a un viajero habitual del metro le espante la idea, cada vez son más los estudios que desaconsejan ducharse todos los días.

No parece que sea tanto una cuestión de exceso de higiene, cuanto sí de«mala higiene», especialmente por un exceso de los productos químicos.

Según un estudio liderado por el doctor Richard Gallo, de la Universidad de California, la capa córnea, que es la más externa de la piel puede verse dañada por el exceso de agua y jabones. Esta capa -manto lipídico del cuerpo humano- cumple una función de protección gracias a una serie de bacterias benignas que combaten las infecciones.

A la respuesta de si ducharse a diario es malo, el dermatólogo de la Academia Española de Dermatología y Venereología, Vicente Alonso Usero, es contundente al contestar que no, pero que «la frecuencia debe adecuarse a cada persona».

Diaria o no, con la ducha hay una serie de pautas que sí son conveniente cumplir. Por un lado el tema de los jabones. Las zonas sensibles como genitales, pies, axilas y manos sí requieren de un enjabonado diario, «pero en el resto del cuerpo no es necesario abusar, porque pueden desecar la piel.

Salvo en las zonas sensibles, el lavado de arrastre del agua sería suficiente para esas zonas.

En el gran dilema entre ducha o baño, la primera gana entre las recomendaciones para el cuidado de la piel. Además ésta debe de ser corta y con agua entre fría y templada.

Se recomienda utilizar jabones neutros, con bajo contenido en detergente, además de no abusar de los exfoliantes e higienizarlos muy bien después de cada uso.

«Bañarse varias veces al día y lavarse muy bien en cada baño es más perjudicial que no bañarse. Realmente, bañarse mucho como creemos, no es lo mas conveniente y correcto».

«El aseo frecuente de la piel, destruye las barreras protectoras como son el manto ácido, hidro-lipídico y corneo, lo cual rompe el mito de las de personas que creen que entre más limpios, más protegidos están contra las bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que atacan la piel; pero lo que ocurre es lo contrario. Es más fácil que éstos penetren en una piel limpia que en una que no esté tan limpia».

El uso de jabones con excesivos componentes químicos es el siguiente argumento contra el exceso de duchas.Todos los componentes que entren en contacto con la piel acaban llegando al torrente sanguíneo.

Pero no ducharse tampoco parece una alternativa muy factible, tanto en términos de higiene como sociales. Pero lo que sí existen son una serie de pautas para proteger nuestra piel a la vez que nos mantenemos limpios.

Lo primero sería establecer una ducha diaría como máximo, salvo que se realice ejercicio físico. Y lo más importante es que esa ducha debe seguir unas pautas. La más básica sería la de centrar el enjabonado en cuatro partes del cuerpo: genitales, manos, pies y axilas. El resto del cuerpo no necesita ser enjabonado a diario.

«El agua debe ser de fresca a tibia, no de tibia a caliente. Jamás debe estar muy caliente porque a la larga va causando cierta flacidez, resequedad en la piel y posteriormente sobreviene el prurito».

¿Y qué hacer en esos días de frío? Pues se puede incrementar la temperatura unos grados pero nunca a una temperatura tan alta que tire vapor y empaña los vidrios del baño.

Pero este no es el único detalle que hay que tener en cuenta a la hora de cuidar nuestra piel. Una de ellas sería limitar, o más concretamente suavizar, nuestra relación con la toalla. Lo mejor es secarse al aire. Pero si no se tiene tiempo para esperar tanto, hay que secarse de la manera más suave posible. Y con una toalla del material lo más suave posible.

Por último, los jabones que utilicemos deben ser en la medida de lo posible compuestos por aceites vegetales, que ayudan a regenerar el manto protector de la piel y respetan el Ph.

LAS 5 REGLAS DE LA DUCHA PERFECTA

  1. Es preferible que el agua esté tibia. A temperaturas más altas, la piel se reseca y puede incluso llegar a cuartearse.
  2. En el caso de darse dos o más duchas al día, conviene prescindir del jabón y limitar su uso a una de ellas.
  3. El gel de baño debería tener un pH entre 5.5 y 6. Con un nivel superior al 6.5 se puede alterar el manto lipídico de la piel. Los productos que incluyan en su composición extractos de aceites vegetales también son recibidos con satisfacción por la epidermis.
  4. No hay que friccionar fuerte sobre la piel. Las esponjas rígidas estarían desaconsejadas. Salvo casos aislados, basta con un leve masaje con la mano o una esponja extra suave para eliminar cualquier rastro de suciedad.
  5. Es obligatorio hidratar la piel inmediatamente después de la ducha y cuando estemos completamente secos. El secado es especialmente importante en axilas, pies (entre los dedos) e ingles, para evitar la aparición de infecciones fúngicas.

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