El silencio de una pequeña calle en Xilxes, una localidad costera de Castellón, se quebró este martes con la llegada de los agentes de la Guardia Civil. Dentro de una vivienda, a pocos metros del retén de la Policía Local, yacían los cuerpos de una mujer y su hija de doce años, ambas degolladas. Según las primeras pesquisas, llevaban al menos un día muertas.
El hallazgo lo realizó el padre de la menor, expareja de la víctima y también sordomudo, quien dio el aviso tras recibirse, según su testimonio, una fotografía de su hija sin vida. Los investigadores tratan de esclarecer la veracidad de esa imagen y cada detalle del espeluznante suceso.
Fuentes próximas a la investigación confirmaron que la mujer estaba registrada en el sistema VioGén, con antecedentes de violencia de género, y que existía una orden judicial de alejamiento de 300 metros contra su expareja. De hecho, la Policía Local había intervenido previamente en esa vivienda por episodios de tensión doméstica.
La confirmación oficial de las muertes llegó por parte del CICU y de la Delegación del Gobierno, que no descartan por el momento ninguna hipótesis. Mientras, el Ayuntamiento de Xilxes mostró su profunda consternación. El alcalde, Ismael Minguet, acudió al lugar de los hechos y expresó su “plena confianza” en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para esclarecer lo ocurrido.
“Xilxes es un pueblo tranquilo. No estamos acostumbrados a algo así”, afirmó visiblemente afectado. El consistorio ha decretado tres días de luto y ha convocado un minuto de silencio para este miércoles, en recuerdo de las dos víctimas que el pueblo entero llora hoy en silencio.

