Es un experimento social interesante.
Lo normal, lo corriente, lo más frecuente es que, al oír los disparos, el personal salga corriendo a toda velocidad.
Las estadísticas de criminalidad demuestran que las cinco grandes ciudades españolas -Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza- acumulan nada menos que el 20 por ciento de las agresiones sexuales (2.922 de 15.338) y un 45 por ciento de los robos con violencia e intimidación (30.305 de 66.209).
Las cifras demuestran el enorme peso que tienen estas ciudades en las estadísticas de la realidad delincuencial de España, especialmente en sus modalidades más graves, por encima de su peso demográfico, que es del 15 por ciento de la población total.
Los asesinatos, homicidios dolosos y asesinatos en grado de tentativa en las cinco grandes urbes españolas suponen el 16 por ciento de los que se producen en España (191 de los 1.169 totales), un dato mucho más más acorde con la población que vive en ellas.
EL CRIMEN EN ESPAÑA
Por supuesto, cada gran ciudad tiene sus propias características en lo que se refiere a la criminalidad que sufre. Sin duda, el caso más llamativo es el del municipio de Barcelona, que con la mitad de población de Madrid (1.636.000 personas frente a 3.266.000) supera a la capital de España en el conjunto de asesinatos, homicidios y asesinatos frustrados (68 casos en la Ciudad Condal, diez más que en la otra gran urbe española).
Lo mismo sucede con los robos con violencia e intimidación, de modo que la capital catalana supera en casi 4.000 atracos a Madrid (14.750 por 10.939). Una excepción a la regla es la de las agresiones sexuales, donde esta última ciudad encabeza el escalafón con 1.218 casos, que se reducen a 835 en Barcelona.
En cualquier caso, el conjunto de la estadística demuestra que la sensación de inseguridad ciudadana que se ha vivido hasta hace unos meses en Barcelona respondía a una realidad. Hay que recordar que la situación llegó a un extremo en que la propia alcaldesa de la ciudad, que con sus políticas permisivas había ayudado al crecimiento de la delincuencia, tuvo que rectificar y poner la Concejalía de Seguridad en manos de Albert Batllè, socialista y un experto en esa materia tras pasar por la dirección de Prisiones en esa Comunidad y haber dirigido a los Mossos d’Esquadra. Ese giro copernicano ha permitido acabar con la sensación de impunidad de la que gozaban los delincuentes en la Ciudad Condal y que tanto daño ha hecho.
Conviene, no obstante, detenerse también en las tendencias. Así, las infracciones penales cometidas en Madrid en 2019 superan en un 5,4 por ciento a las del año anterior, hasta situarse en 252.873, cerca de 700 diarias. Por su parte, en Barcelona la criminalidad ha crecido un 3,1 por ciento, por debajo de la media nacional, que es un 3,3, para un total de 200.225 casos. Al día, 548, unas 150 menos que en la capital de España aunque ésta le dobla en población.
Sevilla y Zaragoza
Pero si la comparativa entre las dos grandes ciudades deja titulares llamativos, sucede lo mismo con otras dos que tienen prácticamente la misma población, como son Sevilla (688.000 personas) y Zaragoza (674.000). En este caso es la capital del Ebro la que sale beneficiada, siempre teniendo en cuenta los delitos más graves.
Y es que Sevilla supera a Zaragoza en asesinatos, homicidios dolosos y asesinatos en tentativa (24 casos por 4); en el conjunto de agresiones sexuales (298 por 168) y en robos con violencia e intimidación (1.804 en el primer caso, 958 en el segundo). Es más; en esta última modalidad delictiva la capital hispalense casi alcanza a Valencia, que tiene 100.000 habitantes más en números redondos.
Por lo que se refiere a Valencia, la tercera ciudad española, supera en 13 asesinatos, homicidios dolosos y asesinatos en grado de tentativa a Sevilla, y en 105 agresiones sexuales a esa misma ciudad. En cuanto a los robos con violencia e intimidación, la capital del Turia supera en solo 50 a los perpetrados en Sevilla.
En cuanto a la tendencia de la criminalidad, en Valencia se ha registrado un aumento de las infracciones penales de un 3,2 por ciento, en Sevilla se ha disparado 10 puntos y en Zaragoza también un 7 por ciento, estas dos muy por encima de la media nacional.
Eficacia policial
Hay que destacar que en el caso de Sevilla una parte de ese aumento de infracciones penales se debe al crecimiento de más del 30 por ciento en las relativas a tráfico de estupefacientes. Dado que este delito está la mayor parte de las veces asociado a otros -como blanqueo, extorsiones y secuestros, que también engordan las estadísticas-, y que muy pocas veces se reciben denuncias de ciudadanos, ese espectacular aumento corresponde a una extraordinaria eficacia policial
La delincuencia en la España vacía crece de media un 4%
La delincuencia en la España vacía -técnicamente, Teruel, Soria y Cuenca- creció de media algo más de un 4 por ciento a lo largo del último año, aunque de forma desigual. Así, mientras la primera de las provincias se mantuvo estable -descendieron las infracciones penales un modesto 0,5 por ciento-, en Soria se dispararon diez puntos (6,7 por encima de la media nacional) y un 4,1 en Cuenca. La dificultad para hacer un análisis más a fondo es que no se distingue si los delitos se cometieron en el medio rural o en el urbano.
En el caso de Soria, los delitos más numerosos lo fueron contra el patrimonio, ya que se robó en 151 viviendas, establecimientos y otras instalaciones, apenas doce atracos (aun así, un 20 por ciento más que el año anterior), y 518 hurtos, lo que supone un aumento del 12,6 por ciento. En cuanto a los delitos más graves, su incidencia es muy escasa. Por ejemplo, entre asesinatos consumados, homicidios dolosos y asesinatos en grado de tentativa, solo hubo dos casos, y apenas 20 agresiones sexuales, un 50 por ciento más que en 2018.
La provincia de Cuenca también ha tenido un cierto aumento de la delincuencia. Siempre en cifras modestas, los mayores aumentos en porcentaje se sufrieron en asesinatos consumados y homicidios dolosos, agresiones sexuales y atracos, aunque las cifras concretas siguen siendo muy bajas. En Teruel, las mayores subidas porcentuales se tienen en los delitos más graves, pero con poco peso estadístico.