Pues no, vistos más de cerca no tienen cuernos y rabo, de hecho son personas normales y entre ellos hay de todo. Como en todas partes hay alguno malo, pero la mayoría son normales tirando a buenos y también hay algunos que son unos extraordinarios seres humanos. Exactamente igual que los hay en el colectivo de auxiliares de vuelo o en el de mecánicos, despachadores, maleteros… o en Telefónica, en El Corte Inglés, en Renfe o en el supermercado de la esquina.
Ahora que están en el ojo del huracán y que todo el mundo los tacha de privilegiados poca gente sabe que cuando ha cerrado alguna compañía dejando a miles de pasajeros, la mayoría emigrantes, tirados en plena Navidad, o cuando se ha producido algún fenómeno natural como las nevadas en Londres del año pasado, o el estallido del volcán en Islandia que colapsaron la red de Iberia, los pilotos se pusieron a disposición de la compañía para volar vuelos especiales o para sacar adelante la producción sin límites ni restricciones por su parte.
Poca gente sabe que cuando ocurre una catástrofe natural, como el tsunami de Indonesia o el terremoto de Haití, los pilotos son los primeros en ofrecerse a volar gratis en sus días libres los vuelos especiales que se organicen para llevar ayuda.
En muchos destinos de Iberia, misioneros, monjas o cooperantes esperan la llegada del avión como agua de mayo, sabiendo que en él vienen las cajas de ropa y medicinas que un grupo de amigos españoles han conseguido reunir, empaquetar y cargar en el avión.
Hoy les presento a esos amigos. Se trata de un grupo de pilotos que lleva muchos años dedicando gran parte de su tiempo libre a ayudar a los más necesitados por todo el mundo. Se llaman Fundación SEPLA Ayuda http://www.sepla-ayuda.org/?page_id=305 y así lo explica su fundador, mi amigo Vicente Alonso, «Titón», que es comandante de Iberia: «Desde el Sindicato de Pilotos de Líneas Aéreas Españolas (SEPLA), nos dimos cuenta de la necesidad de dar salida a nuestras inquietudes sociales, a través de la colaboración desinteresada con causas que merecen la pena, en aquellos países más desfavorecidos. Nació así SEPLA-Ayuda, una organización sin ánimo de lucro que pretende contribuir al desarrollo, mediante iniciativas solidarias, de los países que son destino de las compañías aéreas en las que prestamos servicio. SEPLA-Ayuda engloba a todos los pilotos de España sin descartar la colaboración y el asesoramiento de otras fundaciones y organizaciones sociales con amplia experiencia. Con una sola idea, dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos al nacer. El fin de la Fundación es ayudar a las personas necesitadas (en especial a los menores de edad), a través de proyectos de educación, alimentación, asistencia sanitaria y atención a todas sus necesidades básicas en condiciones dignas.»
Titón, José María, Rafa, Andoni, Javier, Ignacio, Antonio, Claudio… y unos cuantos más se desviven en su empeño. Por una parte como recaudadores de fondos, organizando para ello todos los saraos y eventos que sean necesarios o pasando largas jornadas con la hucha en Barajas en espera de la llegada de las tripulaciones y en plan aquí te pillo, aquí te mato. Y por otra, cuando tienen la hucha llena, se van en su tiempo libre o en sus vacaciones a donde haga falta, ya sea Guatemala, Ecuador o Guinea Ecuatorial, donde construyen escuelas, pozos de agua, hospitales o centros para discapacitados.
Aunque ellos son los organizadores hay que decir que el resto de los pilotos y también los auxiliares de vuelo y muchos otros trabajadores de la compañía también se rascan el bolsillo y les ayudan a tope. Sin ellos nada de lo que hacen Titón y compañía sería posible. Como tampoco lo sería sin la ayuda de grupos como Los Secretos o High Sink, siempre dispuestos a ayudar en lo que haga falta.
Me dirán ustedes que escribiendo esto barro para casa. Pues sí, es cierto, pero es que con la que nos está cayendo me parece importante explicar al distinguido público que los del SEPLA no somos tan malos, coño.
