Hermosillo

Efrén Mayorga

2 de octubre, LEA habla

+Todo parece indicar que ahora la lucha es por legalizar la marihuana, que tristeza
+2 de octubre hace 45 años, 1968, otra generación

+En este mismo blogs Hermosillo, esta nota se publicó hace 5 años el 02.10.08 | 18:24. Archivado en Crónicas citadinas…

Por su interés histórico y sin más comentarios va de nuevo:

¿Quisiera pedir perdón?
LEA: ¿A quién?
Al pueblo de México.

LEA: No, de nada. He trabajado intensamente siempre, ni pido perdón a nadie ni me lo doy.

El periódico el Financiero en su sección en línea, el domingo 28 de septiembre inserto la nota que a continuación se transcribe:

Destaca El Universal entrevista de Rogelio Cárdenas con Echeverría.

El director general adjunto de El Financiero da a conocer el libro:

Luis Echeverría Álvarez: entre lo personal y lo político.

El texto publicado por editorial Planeta comenzará a circular ésta semana.

México, 28 de septiembre.-EL UNIVERSAL destaca en su primera plana de hoy la última entrevista del ex presidente Luis Echeverría Álvarez realizada por Rogelio Cárdenas Estandía, director general adjunto de EL FINANCIERO.

El libro titulado Luis Echeverría Álvarez: entre lo personal y lo político, es una obra de 207 páginas publicado por Editorial Planeta y comenzará a circular ésta semana.

En el ejemplar se muestran los diversos temas desde los años de juventud del entrevistado, hasta los días aciagos del movimiento del 2 de octubre de 1968 que culminaron la matanza de jóvenes en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

El texto, que también se reseña en la revista PROCESO en su edición de este domingo, es el resultado de 14 entrevistas realizadas por Cárdenas Estandía durante cinco meses. (Con información de El Financiero/TPC)

A continuación se reproduce parte de la entrevista a Don Luis Echeverría Álvarez,

Presidente de México durante el periodo 1970-1976, y Secretario de Gobernación durante los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968, al periodista Rogelio Cárdenas Estándia:

Justifica Echeverría al Ejército:
Por Rogelio Cárdenas Estandía AGENCIA EL UNIVERSAL CIUDAD DE MÉXICO.- El capítulo está dedicado a las impresiones del ex presidente Luis Echeverría en torno al movimiento estudiantil de 1968.

¿Cuáles fueron los momentos más difíciles que vivió como secretario de Gobernación?

LEA Casos muy sonados, históricos.

Durante 1968 varios movimientos juveniles fueron creciendo. Estaban en contra, personalmente, del presidente Gustavo Díaz Ordaz. Entonces llegó a haber hasta 120 mil, 130 mil jóvenes en el Zócalo con insultos al Presidente por diferentes motivos.

Canalizaron todo contra él. El 2 de octubre de 1968 hubo un gran mitin en Tlatelolco, en la Plaza de las Tres Culturas encabezado por el Comité de Huelga; esa gente fue mucho muy activa. Entonces se presentó el Ejército por instrucciones del Presidente al secretario de Gobernación, para apresar al Comité de Huelga y disolver el mitin. Ese fue el 2 de octubre.

Hay que recordar que el Presidente había organizado la celebración en México de los Juegos Olímpicos, cuya inauguración estaba programada para el 12 de octubre del 68.

Lo de Tlatelolco fue el 2 de octubre, y aquello, diez días después.

Entonces había la consigna de los manifestantes diciendo: “No queremos Olimpiada”. Pero ese era un compromiso del Estado mexicano, un gran acontecimiento.

Entonces, el Presidente —que es el único que puede decidir cosas de esa magnitud excepcional— ordenó que fuera el Ejército. Hubo una balacera; murieron soldados,
oficiales. Del otro lado, estudiantes.

¿En ese contexto cuáles fueron las instrucciones que usted recibió del Presidente?

Luis Echeverría Álvarez (LEA): No, la orden fue al Ejército. En realidad todo lo manejó el Presidente.

Pero usted era secretario de Gobernación.

LEA: Sí, pero las grandes determinaciones, que fueron muy graves, nunca eran cosa del subsecretario, ni del secretario, eran del Presidente. Entonces y ahora las grandes determinaciones al Ejército vienen del Presidente, que es el comandante general del Ejército.

¿Usted tenía comunicación con el secretario de la Defensa?

LEA: No, no como secretario de Gobernación; él trataba directamente con el Presidente.

Además, el secretario de Defensa (Marcelino García Barragán) tenía sus simpatías para la Presidencia siguiente, porque, después del contacto con el Presidente, con quien más tenía comunicación era con el secretario de la Presidencia, el doctor Emilio Martínez Manautou, que trabajaba muy cerca del Presidente, entonces le vio posibilidades para que fuera candidato.

Pero, en aras de la precisión, ¿cuál fue el papel del secretario de Gobernación en todo este asunto?

LEA: La observación y evitar las pugnas políticas de todo género, el contacto directo para algunas cosas, sin ninguna intervención; así fue concretamente.

(…)¿De qué manera, según su versión, los soviéticos apoyaron a los estudiantes?

LEA: Hay que recordar que todo comenzó con un enfrentamiento muy local en la Ciudadela, entre dos escuelas, la prevocacional 6 y la Escuela Preparatoria Isaac Ochoterena; hubo pedradas, entonces entró la policía que mandó el gobierno del Distrito Federal y ésta, ante la magnitud del enfrentamiento, envió a los granaderos, unos policías armados con fusiles que entraron a apaciguar los ánimos a una de los dos escuelas. Inmediatamente comenzó el problema juvenil, mucho muy serio, porque estaban listos para eso.

¿Quiénes eran los que estaban listos y para qué?

LEA: El pleito juvenil de la Ciudadela fue inspirado y organizado por los Comités de Huelga, cuyos líderes tenían mucha influencia soviética; fueron armados por la embajada soviética para causarle un problema a los Estados Unidos.

Dice usted que Cuba participaba también.

LEA: Sí, en parte porque Cuba ya tenía una enorme influencia de la Unión Soviética.

Después de que la Revolución Cubana triunfó, comenzó a proyectarse hacia Latinoamérica y aquí también. Este movimiento del 2 de octubre del 68 recibió una gran ayuda de los cubanos que habían hecho su revolución y la querían en toda América Latina.

Las cosas no son simples. Algunos muchachos mexicanos, los que estuvieron en los Comités de Huelga, tenían contacto con la embajada soviética, donde les daban sus centavos. Todo ello hizo crecer ese movimiento.

¿Realmente nuestro país corría riesgos si el Ejército no hubiera intervenido?

LEA: Ese movimiento fue creciendo y llegó a una manifestación que llamaron “Del silencio”, de 140 a 170 mil jóvenes en contra del Presidente, que querían que saliera, con caricaturas, con ofensas, de la forma más agresiva. Lo caricaturizaban con la boca abierta y “la trompa bien parada, Díaz Ordaz”, y en la manifestación gritaban “¡Que baje el bocón a discutir con nosotros!” Decían:

“El día del Informe, ¿qué le va a informar al Congreso? Que nos informe a nosotros”, todo esto en la manifestación. Pero, además, repito, el 2 de octubre sucedió diez días antes de las Olimpiadas. Esto que te estoy diciendo no se ha hablado mucho.

Hasta ahora se me ocurre ya con reflexión. Muy importante, muy importante históricamente.

Entonces, diez días después hubo una concentración de 60 o 50 mil gentes en el estadio para que el Presidente de la República inaugurara el gran acontecimiento internacional de la Olimpiada. ¿Qué hubiera pasado? Si no hubiera habido Olimpiada quizá hubieran invadido el Palacio y hubieran tirado al Presidente.

¿Usted cree que realmente hubiera podido suceder eso?

LEA: Yo creo muy probable que sí. En una de las manifestaciones comenzaron a quemar la puerta de Palacio; si se hubieran metido, probablemente hubieran intentado asesinar al Presidente y entonces el Ejército hubiera intervenido. Yo creo que de no actuar sí hubieran quitado al Presidente. Incluso en ese entonces había grupos especializados en guerra de guerrillas.

Era gente que había ido a la Unión Soviética y luego hasta Corea del Norte, donde los soviéticos los mandaron a aprender guerra de guerrillas.

Era un movimiento político juvenil, pero político. Este movimiento del 2 de octubre del 68 recibió una gran ayuda de los cubanos que habían hecho su revolución y la querían en toda América Latina.

¿Quisiera pedir perdón?
LEA: ¿A quién?
Al pueblo de México.
LEA: No, de nada. He trabajado intensamente siempre, ni pido perdón a nadie ni me lo doy.
http://blogs.periodistadigital.com/hermosillo.php/2008/10/02/p193243#more193243

Lo que son las cosas, algunas personas que se dicen ser producto de ese movimiento estudiantil y social son los principales promotores de la legalización de la marihuana..como dice don Jacobo Zabloudovsky***…esas misma gente se atrevería a dejar sacarse una muela por una dentista u odontologo que ande bien marihuano????; sino me lo cree lea usted el marihuano desplegado publicado por los abajofirmantes la semana paaa sss aaa ddd aaaaa, que datos tan tontos y ejemplo tan simples ponen para tratar de justificar legalizar la mota; en verdad, que como decía mi ama, ahora se esta muriendo mucha gente que antes no se moría

Lea este otro artículo aquí publicado y que dice…

La muerte llegó a las 18:10 horas, precedida por luces de bengala. Miles corrieron para salvar sus vidas, pero muchos se toparon con el filo de las bayonetas

El asalto definitivo contra el movimiento estudiantil de 1968 lo planeó durante días el entonces secretario de la Defensa, Marcelino García Barragán. Para tal fin, la tropa fue armada como para enfrentar a un ejército invasor. El general Crisóforo Mazón Pineda encabezó la acometida en el campo de batalla.

La muerte llegó a las 18:10 horas, precedida por luces de bengala. Miles corrieron para salvar sus vidas, pero muchos se toparon con el filo de las bayonetas.

México 68: ‘Operación Galeana’, el eje de la matanza

La ofensiva, bautizada como Operación Galeana, la dirigió el general García Barragán desde su despacho, por lo cual no pudo ver la sangre derramada en la explanada, pasillos, jardines y escaleras, ni dentro de las viviendas de los edificios cercanos. Información y texto de Juan Arvizu, [email protected], para el periódico El Universal. http://www.eluniversal.com.mx/notas/542966.html

México 68: ‘Operación Galeana’, el eje de la matanza. Y la alevosía rindió su amargo fruto. En la Plaza de las Tres Culturas en Tlaltelolco, ametralladoras, rifles, pistolas cruzaron un fuego tan intenso y ensordecedor, que ahogó los lamentos de quienes caían heridos, las órdenes entre militares y agentes de civil, así como el llanto de ver morir ese 2 de octubre a hermanos, padres, abuelos, niños, en el asalto más brutal que haya conocido el movimiento estudiantil de 1968.

Hubo francotiradores en nueve edificios. Apuntaron hacia la multitud, los departamentos, y envueltos en la confusión, entre ellos mismos se tirotearon con armas de alto poder, en un traqueteo de balas sin pausa, de más de 90 minutos, que demuestra la capacidad de parque con que fueron abastecidas sus madrigueras.

En la explanada, entre las ruinas aztecas, miles de personas corrieron para salvar su vida, presas del terror. Muchos se toparon con pelotones que los atacaron con el filo de las bayonetas; otros soldados apuntaron hacia otro enemigo, el parapetado en algunos puntos estratégicos, en ventanas y azoteas, que se movía como en terreno propio.

Militares armados como para enfrentarse a todo un ejército invasor, encabezaron la Operación Galeana, como el secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán, nombró al asalto definitivo contra el movimiento estudiantil, planeado por él durante varios días, de acuerdo con sus testimonios póstumos. Desde su despacho dirigió toda la ofensiva, que ejecutó en el “campo de batalla” el general de brigada Crisóforo Mazón Pineda.

Lo que no vio el general García Barragán fue la sangre derramada en la gran explanada, en pasillos, jardines, escaleras, en las viviendas de edificios cercanos y distantes. No percibió la angustia de miles de indefensos, tampoco la tensión previa a la masacre.

El Consejo Nacional de Huelga (CNH) llegó desorganizado al mitin, sin calcular lo que significaba la presencia de agentes vestidos de civil, pertenecientes a la Dirección Federal de Seguridad (DFS), a la Policía Secreta o de un Batallón Olimpia, que allí se dio a conocer matando a sangre fría y con aquél coro apagado por el fuego amigo, que ejemplifica la confusión del asalto a Tlaltelolco:

—¡Batallón Olimpia!… ¡Batallón Olimpia!… ¡No disparen!…

Diversos testimonios hablan de varios hombres que entre la muchedumbre sacaron pistolas y “sin ton ni son” dispararon a la gente, a corta distancia. Desencadenaron el miedo en la explanada.

Mientras, en el tercer piso del edificio Chihuahua —fue el espacio central de la operación militar y paramilitar—, desde la terraza, agentes de DFS dispararon hacia la gente abajo, y con armas en ambas manos sometieron a los líderes del CNH. Eran la presa para acabar el movimiento, esa tarde, a 10 días de la inauguración de los Juegos Olímpicos.

“No vayas, dicen que se va a poner feo, que van a detener a todos los líderes”, fue el rumor del día. Y se acentuó ante el cerco de las hienas. Hubo marcaje personal a los líderes estudiantiles, desde antes del fuego de las armas.

El movimiento había caído en una trampa montada con habilidad.
Ver texto completo en: http://blogs.periodistadigital.com/hermosillo.php/2008/10/01/p192969

***Jacobo Zabloudovsky artículo: ¿DE CUÁL FUMARON?
«El miércoles pasado media plana pagada en periódicos de circulación nacional revela el paraíso en que vivimos los mexicanos. Jacobo Zabludovsky, Periodista y conductor de medios, Septiembre 30, 2013

http://redfm.mx/columnas/de-cual-fumaron.html

MAÑANA SE PUBLICA EN ESTE ESPACIO UN RELATO DE LOS PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS OCURRIDOS HASTA LLEGAR A LA FATÍDICA TARDE-NOCHE DEL 2 DE OCTUBRE DE 1968

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