CEMENTERIO DE GUADALAJARA
Urnas y nichos, tumbas en el suelo,
ángeles de piedra, alas desplegadas,
mausoleo, túmulo, cripta, alzadas
glorias que de la Tierra inician vuelo.
Para todos verdugo de jornadas
el tiempo fue, y rasgó del día el velo,
prometiendo para algunos ya el cielo,
para otros de eterno Hades las moradas.
Nudos huesos que, estando en paralelo,
surcos de tierra aráis, en alargadas
siembras de lo que en vida más miradas
causó y causó, también igual, más celo…
A veces, vine a veros y, a lo menos,
si no rescataros pude a la muerte
sí por vosotros dejé en llanto fuerte
lágrimas que regaran vuestros senos.
Juan Pablo Mañueco (2015)

