El espartero mágico de Tórtola de Henares, Nicanor, María y los niños Pedro y María, y la Reina de las Nieves

 

 

EL ESPARTERO MÁGICO DE TÓRTOLA DE HENARES,

Nicanor, María y los niños Pedro y María, y la Reina de las Nieves.

 

Una leyenda de un espartero que recuerda a Gepetto, el creador de Pinocho, pero en esta ocasión a través del esparto tortoleño y no de la madera de pino, mediante Nicanor, el espartero mágico de Tórtola, que con la ayuda de la Reina de las Nieves da vida real a dos muñecos de esparto, Pedro y María, y revive a su esposa fallecida, que interactúan con el mundo de los humanos.

Algún vecino de Tórtola de Henares, todavía se acordará de Nicanor y María, un matrimonio sin hijos, que vivían en la carretera de Soria. María murió, y a Nicanor, perfectamente le pudo pasar esto que aquí se cuenta….

 

    

EL ESPARTERO MÁGICO

de Tórtola de Henares

 

INTROITO

 

Allí donde alza el Henares

un vuelo como de tórtola,

de las que cantan a albor

a indicar al sol la hora,

 

ocurriera en otro tiempo

la que hoy se narre: la historia

de un esparto que fue mágico;

aquí, en Torela o Tortolla.

 

Los ojos se me desvelan

como lámparas redondas,

por los siglos en que Torela

no se llamaba aún Tórtola.

 

Sí hubiera arrullo que vuela

de una manera amorosa,

y sí crecía en su tierra

el esparto como alfombra.

 

La planta verde que siembra

tallos altos cual corona

es esparto tortoleño

al que otros llaman “atocha”.

 

Los ojos se me desvelan

como lámparas redondas,

ante esta historia que empieza

y que aconteció en Tórtola.

 

EL LUGAR: TÓRTOLA

 

Es tierra del río Henares,

la tortoleña de Tórtola,

que saca luz del esparto,

que saca luz de la atocha.

 

Ya sandalias y ya cuerdas

se hacían antes de Roma,

y cuando llegó República

belicosa y escipiona,

 

seguían tejiendo esparto

entre los campos de Tórtola.

Seguían los tortoleños

trenzando cabello a atochas,

 

urdiendo con finas cuerdas

alpargatas, cestos, sogas,

para que tenga el Imperio

forma de portar sus togas.

 

 

ESPARTEROS Y ESPARTERAS

 

¡Ah, esparteros de mi Tórtola

qué bien que trenzáis la atocha!

Oíd, oíd, tortoleños

Oíd ahí esta mi historia.

 

Sueño de los siglos viene

y vosotros como sombras,

seguís entrecruzando eras

seguís entrelazando épocas,

 

entre la luz que amanece

y caída de las sombras,

empiezo ya para contaros

la maravillosa Historia

 

Escuderos de las fibras

por donde crece la atocha

por donde hilos de las cepas

de esparto hiláis en Tórtola;

 

tramáis con barba de cerros

plumas para que Tortolla

vuele y vuele por los siglos

hasta que en hoy desemboca.

 

Un hoy donde esparto crece

aún por cerros de Tórtola

y con collazo afilado

se rasura y se recorta.

 

¡Ah, barberos de la tierra,

los que desbarbáis a Tórtola

cómo sabéis que Torela

sus propias barbas las borda!

 

CARAVANAS DE SIGLOS

 

Viene después de romana

esta tierra a visigoda,

y después es sarracena;

pero planta a planta Tórtola

 

llegará a ser castellana

hilando sombra con sombra

y con luz de la mañana.

¡Collazo más tiempo corta!

 

LAS OBRAS HECHAS CON EL VERDE ESPARTO

QUE EL TIEMPO VA DORANDO

 

Hácense luego capazos

con el esparto, por obra.

Serones de cereal

cuando la espiga se poda,

 

cuando el grano ya ha cuajado

en pequeña y gualda roca;

recién ordeñada gleba

y la espiga luego rota

 

tras que el trillo pusiera

en ellas su recia bota.

Serones para la tierra

que a otra tierra iba remota…

 

Serones de cargar piedras

que caminaban sonoras…

Aguaderas hace esparto

para cántaro. Interna ola

 

que viene desde la fuente

y va soñando con bocas…

Esportillos de botijo

para saciar la sed ronca…

 

Espuertas de varios modos

donde se cargan las cosas…

Esteras, las limpiabarros

para salvar las baldosas…

 

Esterillas, que son al campo

las moquetas más hermosas…

Cortinas también de puertas

que el esparto bien las dota…

 

Fundas para las hoces,

de las hoces que más cortan…

Bozales para las mulas

que no se vayan de boca,

 

que mula que tal lo haga

mala cosa traiga rota…

¡Esparteros los de Tórtola,

siglos trenzando la atocha!

 

 

LA MAGIA ENTRA EL TALLER DEL ESPARTERO

 

Pero un día Nicanor

que lleva la espartería,

su obra maestra ya quiere

llenar de esparto de vida…

 

Quiere que muevan los ojos

niños que de esparto haría,

niño y niña como hijos

con esparto tejería.

 

Quiere que muevan los ojos,

no queden sus manos frías,

ni sus piernas queden quietas:

por el pueblo correrían.

 

A la Reina de la Nieves

Nicanor se lo pedía,

que los dos niños de esparto

se volvieran a la vida,

 

y que no quedase su casa

siempre triste y tan vacía,

sino viniesen dos niños

a llenarla de alegría.

 

-Ya estás viejo, Nicanor,

se te ha pasado la vida,

¿cómo les vas a educar

eres vieja compañía?

 

¡No puede ser, Nicanor,

tu casa es melancolía,

desde que murió tu esposa

la buena difunta María!

 

-Eso tiene solución,

pues si era alegre María;

con esparto igual la haré,

treinta y cinco aún tendría.

 

Y a dos atochados niños

perfecta los cuidaría.

Sólo falta Reina de Nieves

que les infundas la vida.

 

En su interior, Nicanor,

una y otra vez repetía:

-¡Sólo falta Reina de Nieves

que les infundas la vida!

 

Esa noche, Nicanor,

a esparto da forma viva:

Pedro le ha llamado a uno

y a la niña el de Lucía,

 

A los dos une mujer

que le recuerda a María,

la mujer que le faltaba,

la mujer que no tenía,

 

desde que se había muerto

la esposa que le quería,

la bella novia que fue

y ya no era María.

 

Y esa noche ya se duerme,

la del alba ya sería,

poca va a ser la noche

que tanta emoción había.

 

 

A LA MAÑANA SIGUIENTE

 

 

-¿Quién eres tú niña bella

en mi casa aparecida?

-Un cartel yo me he encontrado

que dice yo soy Lucía.

 

Y ese de enfrente, mi hermano

que por Pedro respondía.

Y allí está mi madre amada,

que responde por María.

 

-Venid a mis brazos todos,

Venid mis brazos, familia,

que vais a ser desde ahora

mi familia más querida.

 

Iréis pronto a las escuelas,

libros de sabiduría,

para que os cuenten historias

las cuentas y ortografía.

 

-Yo no quiero ir, padre,

que está la escuela muy fría,

y me han dicho que con vara

pega el maestro a las crías.

 

-Eso era antes, rapaz.

Hoy escuela es de alegría,

se aprenden las cosas bellas

entre cuentos y armonías.

 

-Pero yo quiero en esparto

crear más figuras vivas,

para que juguemos todos

mañana, la noche, el día…

 

Pero le dijo su madre,

de esparto también María:

-“Nos lavaremos la cara

y el cuerpo también lavaría.

 

Nos iremos a la escuela,

para que aprendáis hoy día,

y a la noche contaremos

lo que aprendimos de día.

 

-¿Y el esparto, y el esparto,

que por Tórtola crecía,

cuando ya lo tejeremos

figuras de fantasía?

 

Las figuras tortoleñas,

en España conocidas,

hace Nicanor el padre,

y hace también Lucía,

 

Pedro teje asimismo,

mejor las teje María.

Pedro teje asimismo,

mejor las teje María.

 

PERO PEDRO HA SALIDO MENTIROSO EN DEMASÍA

 

Pero Pedro es que ha salido

mentiroso en demasía,

que cada vez miente mucho

las orejas le crecían…

 

Puntiagudas del esparto,

por mentir se le ponían…

Puntiagudas del esparto,

por mentir se le ponían…

 

Y cuanto que más que él miente

más esparto se veía,

en las orejas creciendo,

en las orejas crecidas.

 

-No mientas nunca, Pedro niño,

que orejas te crecerían,

como agrandan, crecen más

ya por siempre las mentiras.

 

-Ya no mentiré más, madre,

madre querida María,

no quiero orejas crecientes

al decir una mentira.

 

-Si así lo hicieres, Pedrito,

ya no más te crecerían,

esas orejas crecientes

cuando dices tus mentiras.

 

-Ya no mentiré más, madre,

madre querida María,

no quiero orejas crecientes

al decir una mentira.

 

¡Qué pena pues que a otros muchos

lo mismo les debería!

 

¡Fuese fácil descubrir

falsedades y mentiras

si las orejas creciesen

al hablar entre falsías!

 

Pero son más persistentes

en el mundo las mentiras

e incluso al mucho mentir

le han llamado la Política

 

y a veces también Cultura

y a veces también principia

con un embuste fundante

casi todo en esta vida.

 

Autor del cuento de El espartero mágico de Tórtola de Henares, Juan Pablo Mañueco.

https://www.amazon.es/novela-T%C3%B3rtola-Henares-subdesarrollo-econ%C3%B3mico-ebook/dp/B01IYE8VCM

Bioblliografía del autor:

https://aache.com/juan-pablo-manueco/  ……

 

Juan Pablo Mañueco Martínez

 

 

 

 

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

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