La Guerra de los Cien Años contra Castilla (I). Hostilidad y acometimiento del 15 de marzo de 2026
LA GUERRA DE LOS CIEN Años entre Inglaterra y Francia transcurrió desde 1337 hasta 1453, esto es, durante bastante más de Cien Años… Pero el nombre ha hecho fortuna y es como se conoce por la Historiografía actual, desde el siglo XIX en que se creó el término, para que podamos entender la longeva magnitud de aquel conflicto medieval.
La Guerra de los Cien Años fue ganada por Francia, finalmente, con la ayuda imprescindible de la Corona de Castilla, cuya potencia marina fue decisiva para ahuyentar a los ingleses del territorio de Francia (esta había sido la causa de la Guerra centenaria) y para demostrar a los ingleses que, desde entonces y durante casi cinco siglos, Castilla pasaba a ser la potencia marítima hegemónica en todo el océano Atlántico y desde luego, en las costas francesas, inglesas y del Canal de la Mancha, controladas permanentemente por la Marina de Guerra de Castilla, desde aquel siglo XIV.
La Guerra de los Cien Años contra Castilla que sigue aconteciendo
LA GUERRA DE LOS CIEN Años contra Castilla es un conflicto más reciente, que todavía sigue acaeciendo y provocando batallas encarnizadas, en las que Castilla siempre pierde, indefectiblemente… Yo sólo me limito a ponerle este sonoro nombre, a ver si se enteran de la misma nuestros queridos políticos y connacionales todos y todas.
Y si cuaja este descriptivo nombre en la Historiografía moderna, pues ahí se lo ofrezco también a los historiadores del presente o del futuro, para que llenen páginas y más páginas con las escaramuzas, lides y degollinas que se siguen practicando contra Castilla año tras año y Régimen tras Régimen.
¡Así de desmejorada está la pobre Castilla –más bien la empobrecida políticamente Castilla-, desde que era la primera potencia de Europa y luego del mundo, hasta ahora, cuando es el furgón de cola y la tierra más despoblada, vacía y deshabitada de España y aun de Europa toda, al nivel del Círculo Polar Ártico, donde no hay tierra sino hielo, y sin embargo nos empata en población a los disminuidos, mermados y encogidos castellanos de nuestros días, a quienes parece que nos ha partido un viento gélido, glacial, frígido y congelado, de carácter artificial y dañinamente político!
Castilla lleva ciento y más años perdiendo población, perdiendo territorio, perdiendo peso en España, perdiendo arte en piedras de castillos, iglesias, palacios y monasterios que se caen, y perdiendo también todo otro tipo de arte mobiliario, que sale fuera para no volver, sino que se refugia en Museos de Comunidades Autónomas distintas o de lejanos países extranjeros.
Una pena y un desfalco de bienes, sí señor y sí señora mía, propio de un pueblo sometido y avasallado al que se le expolia de todo, pero cuyo infortunio no se refleja ni recoge en la Historia, todavía…

En realidad, este mapa es engañoso porque colorea en blanco las zonas con menos de 57 habitantes por km2, lo cual para las Castillas y para Guadalajara sería un sueño. Si el mapa recogiera las densidades menores de 25 habitantes por km2 veríamos que el «dónut» del vacío demográfico español está en las dos Castillas, alrededor de Madrid. Un caso de despoblamiento inconcebible en Europa y que internacionalmente se considera una densidad propia de un desierto demográfico. Quizá la Unión Europea o el Comité de Descolonización de la ONU debiera enterarse de lo que ocurre demográficamente en España.
No puedo detenerme ahora en todas las bajas que produce hoy y ha producido ayer esta Guerra centenaria que siempre deteriora a Castilla, y que también dura bastante más de Cien Años, como la otra, la más publicitada y ya bien recogida en los libros de Historia.
La Guerra de los Cien Años contra Castilla (que sobreviene desde el siglo XIX al menos hasta nuestros días, ininterrumpidamente) no se recoge en los libros de crónicas ni análisis aún, como digo, pero le ha causado a esta tierra bastantes más bajas que una guerra convencional, por la vía de la emigración, de la despoblación y de los transterrados masivos.
La bomba atómica contra las Castillas que generó el cráter del dónut demográfico español
LA GUERRA DEL DÓNUT demográfico español, aquí, por la parte de Castilla, tuvo lugar entre 1960 y 1970, cuando el 20 % de la población castellana desapareció de su tierra, no por causas bélicas exactamente, sino por causas políticas propiciadas por el Régimen entonces imperante sobre España, que decidió vaciar Castilla, por la vía de la emigración forzosa de sus gentes.
La Guerra contra Castilla de los años 60 tuvo componentes de guerra atómica, porque en una guerra convencional NO desaparece el 20% de la población, sino entre el 2% y el 5% de la población, según los tipos y la duración de dichas guerras convencionales.
También hubo batallas aniquiladoras previas, entre 1950 y 1960; y coletazos igualmente destructivos de la población castellana entre 1970 y 1980, e incluso posteriormente, porque el siglo XXI también está siendo de pérdida de población acelerada en las dos Castillas, cosa de la que tampoco se habla en España, como se calla cualquier asunto o plaga que padezcan las Castillas.
En la Guerra Civil española de 1936-1939, preciso y aclaro, se estima que murieron entre el 2% y el 3% de la población total de España, incluyendo muertes directas y muertes ocasionadas por la guerra (hambre, represión posterior, consecuencias de la guerra…).
Y en la II Guerra Mundial se habla de entre el 3% y el 5% de muertes ocasionadas por dicho duro y largo conflicto bélico.
¿Dónde están transterrados los cuerpos y almas de millones de castellanos caídos en esta Guerra centenaria?
SIN EMBARGO, LA GUERRA Civil española y la II Guerra Mundial siguen cosechando abundante producción histórica, artística, novelesca y cinematográfica, y la primera sirve también para que multitud de grupos busquen sus cadáveres por las cunetas de España.
Sobre la longeva y crudelísima Guerra inacabada e interminable contra Castilla, nada de nada: ni pasa a las artes ni a las letras, ni genera debates políticos ni siquiera en la sede de los debates políticos, vulgo, Cortes o Parlamentos…
Lo de ocuparse de la Guerra Civil de 1936 y de la II Guerra Mundial está muy bien, pero sería conveniente que se buscaran asimismo dónde están los millones de españoles, sector castellano, que desaparecieron en la Guerra contra Castilla de los años 60 del siglo XX, que como digo ya sólo en esa década originó muchas más bajas en el censo que lo habitual en una guerra armada, declarada, novelada e historiografiada al uso.
Ítem más como causa de búsqueda y estudio: ¿Dónde están transterrados los 3 millones de cuerpos y almas de castellanos que tuvieron que partir para la emigración entre 1900 y 1980?
Ibídem: ¿Dónde están transterrados los cuerpos de los 400.000 o 500.000 moradores de Castilla la Vieja y León que desaparecieron de estas tierras sólo en los años 60, para irse a las tierras superpobladas por el franquismo en España, donde ahora a ellos y a sus hijos e hijas se les cambia el alma, con la cantidad de mentiras y bulos que les cuentan en esas zonas plutocráticas, para que encima se sientan los malos de la película –no los plutócratas de España-, y no las víctimas de la triste Historia española del siglo XX?
Otrosí: ¿Y dónde los cuerpos y las almas de los otros tantos novocastellanos que cayeron en las trincheras del calendario de los años 60, bajo las balas que disparaba contra ellos el BOE que firmaba Francisco Franco aunque se lo escribían desde La Caixa, el Banco de Bilbao y otros ametralladores de castellanos, semejantes a los nidos de plutócratas citados, muy engordados y protegidos por Franco y por todos los Gobiernos sobre España, anteriores y posteriores al mencionado caudillo, al servicio eterno de los poderes fácticos del siempre victorioso sector financiero español.
Castilla y León no es una autonomía fallida –digamos que no-, pero sí es una autonomía fallante o falladora, marrada, errada y mal encaminada.
EL DOMINGO 15 DE marzo de 2026 se celebraron elecciones autonómicas en Castilla la Vieja y León, que al menos sirvieron para que los medios de comunicación nacionales se ocupasen de esta tierra ocasionalmente y sin profundizar, como ocurre cuando hay campaña electoral regional, y sólo en este caso, porque el resto, como ya advertía aquel Guillermo clásico, es silencio.
“The rest is silence” con el que concluye aquella obra de teatro que nuestros paisanos, cuando no estaban acomplejados por la lengua inglesa, porque la lengua castellana era mucho más hablada que la inglesa, tradujeron al castellano como “Hamleto, príncipe de Dinamarca”, y se quedaron tan anchos como orgullosos de su idioma castellano, tan exitoso culturalmente en su tiempo.
Para Castilla su resto es silencio, efectivamente. Es un resto en cuerpo presente, porque nadie habla de ella ni aunque la estén asesinando día a día más ejecutada, apuñalada y envenenada en su personalidad, cultura e historia, ante nuestros ojos. Y sin que hasta la fecha haya encontrado un hijo que, tras muchas dudas al respecto, halle la verdad oculta y la vengue debidamente vindicada.
Algunos yerros de la falladora región de la Cuenca del Duero
LA AUTONOMÍA DE LA región del Duero, por otra parte, sirve también para señalar algunas fallas de Castilla (la Vieja) y León entre las múltiples que podrían señalársele, y que son:
1/ Castilla y León falla, desde el principio, desde su propio nombre, porque afirma ser la autonomía de Castilla (cabe suponer que de toda ella, puesto que no especifica). Sin embargo, fuera de esa Castilla queda otra cuando menos, que también tiene el título de Castilla (¿en qué quedamos?): la Novo-Castilla del sur, con capital en Toledo.
2/ Castilla y León, para no fallar en esto tan inicial, debería cambiar oficialmente su nombre y llamarse Castilla la Vieja y León, lo cual al menos no engañaría a nadie y nos recordaría a todos que también hay otra Castilla, más Nueva, aunque no menos importante, sino quizá bastante más esencial, fundamental y valiosa la meridional que la norteña, ¡ya lo creo que esta superior trascendencia de la región del mediodía castellano podría probarse como la luz del sol que alumbra sobre nuestras cabezas (pero tampoco desarrollaré ahora este criterio)!
3/ Castilla y León falla también en su NO reivindicar la provincia de Santander, desde la cual se inició esa Historia y existencia de Castilla (la Vieja) que ahora dice haberse constituido en Comunidad Autónoma no fallida, pero sí falladora malograda y abortada, porque hasta perdió su cabeza inicial y marina (la provincia Santander).
4/ Castilla y León falla cuando tolera en silencio y resignadamente, como si fueran unas inevitables hemorroides, que le hayan puesto en el último lugar del protocolo de banderas autonómicas de España, siendo así que incluso yo –que no cobro como cargo ni como asesor político ni histórico de la Junta de Castilla (la Vieja) y León- podría aportar ahora mismo, de carrerilla, un sinfín de razones para reivindicar ser la primera región de las iguales pero distintas regiones de España.
5/ Castilla y León falla cuando no da cuenta a las autoridades europeas (o incluso a la ONU) de la situación de postración económica y demográfica en que se encuentra, por si acaso Europa o la ONU decide tomar cartas en el asunto e insta al Estado sobre España a que corrija sus inconcebibles desigualdades internas, que más la asemejan con la situación de una colonia de Triespaña (Madrid, Barcelona y Bilbao) que con un territorio normal europeo.
6/ Castilla y León falla cuando se dice “autónoma” siendo así que, en realidad, sus autoridades políticas son simples correas de transmisión de lo que les manden y permitan hacer las autoridades centrales de sus verticalistas y jerarquizados partidos no democráticos.
7/ La izquierda de Castilla y León falla cuando corea: “¡No a la Guerra!” (del Golfo), pero ni por asomo se les oye corear “¡No a la Guerra de los Cien Años contra Castilla!”, y ya sería hora de que se percataran de lo que viene ocurriendo Régimen tras Régimen contra su tierra.
Una conclusión y una despedida en castellano clásico
Y ASÍ HASTA EL infinito, con tantas fallas, fallos, mermas, silencios y ocultamientos, que probarían cuanto se quisiera lo que creo que ya ha acreditado este mero artículo sin mayores pretensiones: Que Castilla y León no es del todo una autonomía fallida (porque sirve para colocar a muchas autoridades y a sus amigos, y para salir cuatrienalmente en los medios de comunicación), pero si es una autonomía fallante, incluso muy fallante y falladora (atención, sr. corrector de erratas, asegúrese de que no he puesto una “o” en lugar de la “a” por la que debe empezar la precedente y biensonante palabra).
Una autonominilla notablemente errada, malograda e infructuosa, desde su concepción inicial hasta su vigente enanismo mental o desarrollo insuficiente, canijo y retaco de nuestros días.
Castilla (la Vieja) y León, en definitiva, falla, marra, yerra, patina y se malogra más que una escopeta de feria. ¡Resignación o cambio de paradigma mental, señor lector, lo que usted prefiera!
Y ya escribiré la segunda parte de esta serie en la próxima entrega para seguir diciendo verdades evidentes sobre Castilla, que no debería decir yo, sino la clase política de ambas Castillas, que para eso cobra: para estar al servicio de su tierra y de la verdad, aunque no es seguro que ni una cuestión ni la otra sean de su interés, ni mucho menos.
Vale, por hoy, como diría el primero de los castellanos, un tal Miguel de Cervantes, que hogaño también se encuentra entre los transterrados castellanos a no se sabe dónde, pese a lo muy castellano que él se sentía y las muchas veces que nombró como castellana a le lengua en que sigue maravillando musicalmente a Castilla e inclusive al resto el mundo.
Ya continuaremos exponiendo batallas y pérdidas de esta Guerra de los Cien Años contra Castilla en la próxima entrega de esta serie, en la cual las elecciones del domingo 15 de marzo de 2026 sólo ha sido una más de sus emboscadas, para que el pueblo castellano no se entere de lo que le pasa. Y que por hoy dejo sin comentar más, aunque fenezco de ganas, pero el espacio de que dispongo perece y se extingue antes que yo.
VALE. Que en castellano cervantino equivale a decir “adiós”, respetado lector, quédate analizando las imágenes que acompañan este artículo y releyendo alguna líneas que más te hayan agradado.
Juan Pablo Mañueco
Premio CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO de Castilla-La Mancha, 2016
Bibliografía recomendada:
- La emigración castellana. Crónica de dos genocidios. Juan Pablo Mañueco. Editorial Riodelaire. 1983. Libro sólo encontrable en Bibliotecas o en ejemplares de segunda mano.
- Llorar como un perro castellano. Aache Ediciones. 2022. Novela que sí trata la Guerra contra Castilla de los distintos Regímenes políticos de España, entre 1898 y 2022, aproximadamente, a través de dos generaciones de castellanos.
En edición digital, descargable ahora mismo, y también disponible en papel:
https://www.amazon.es/Llorar-perro-castellano-Ma%C3%B1ueco-Mart%C3%ADnez-ebook/dp/B0BB54TCV7
- Estudio comparativo entre la Ley Perpetua de Castilla o Constitución comunera de 1520 y la Constitución Española de 1978. Francisco Javier Sánchez Sinovas. 2026. https://www.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/20260118/estudio-comparativo-entre-la-ley-perpetua-de-castilla-de-1520-y-la-constitucion-espanola-de-1978-francisco-javier-sanchez-sinovas-689405172971/