– ¡Alguien llama a la puerta!
– ¿Quién es?
– El Arte
– Déjale pasar, pero que entre bravo, rompiendo los muebles y las mamparas
– Que quiebre los cristales imperfectos y los tiña del color rojo de sus venas
– Pero es que entra despacio y triste, como sin fuerza
– Entonces sírvele unos espaguetis calientes y que se tire por la ventana
– ¿Pero cómo voy a hacer eso si no le siento?
– Baila por donde te inspire el alma y enrrolla la pasta al bronce del mugriento alféizar
– Ahora llaman mujeres de negro que suspiran no sé por qué
– Son las plañideras. Que entren al salón y lloren sin cesar hasta el amanecer por LA MUERTE DEL ARTE
– Miro al espejo y no me reconozco
– Es que por mil millones de granitos de arena que haya en la playa, todos son diferentes.
– Allí acabaremos todos.
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