
El 23 de octubre de 1977, Josep Tarradellas regresaba a Barcelona tras su exilio para ser nombrado President de la Generalitat de Cataluña. Emocionado, tras asomarse al balcón de la Plaza de Sant Jaume y observar a la multitud que le aclamaba como a un héroe, lanzó su grito triunfal: “¡Ja sóc aquí!”.
Yo no soy Tarradellas, ni me dirigo a una multitud, pero hoy también quiero deciros un fuerte “Ya estoy aquí” a los amigos que leéis este blog. Sé que llevaba un tiempo bastante inactivo. Los interminables exámenes (acabo de terminar la carrera de Periodismo y me he examinado en una oposición de Secundaria en Madrid), una operación quirúrgica a mi abuelo (de la que ya se ha recuperado), el triunfo de España en la Eurocopa (cuyo éxtasis casi me llevó a entrar en un estado de levitación eterna), una tremenda sucesión de fiestas y juergas de final de curso (que han acabado con mi escasa salud) y unas circunstancias muy especiales (que incluso me llevaron a deciros a algunos de vosotros que tendría que dejar el blog), me han mantenido apartado de lo que más me gusta: escribir.
Pero hoy ya todo ha acabado y si nada lo impide voy a contaros cada día alguna de mis historias. Volverán Sabina, mis “extravagantes” relatos (alguien dixit), las meretrices, José Tomás… Y espero que sigáis comentándolos y conformando entre todos lo que quiero que sea un espacio auténticamente nuestro (no sólo mío) y en el que, ante todo, sigamos pasándolo bien: discutiendo, azotándonos… en nuestro estilo. Como amigos.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
