La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Doblan las campanas en Landete

En el momento del desgarro y el beso en la frente y la mejilla ya tibias, las campanas comienzan a doblar en Landete. El pueblo, sobrecogido, llora porque sabe que ha perdido a una de sus hijas más queridas. Al día siguiente lo demostrará volcándose en un entierro de los de antes, de los de toda la vida. Pero eso será mañana. Mañana serán el ataúd cerrado, el responso definitivo, el silencio más impactante, los ladrillos de la última imagen… mañana, mañana, mañana… Pero hoy, hoy doblan las campanas en Landete.

El iluso que en Nochebuena dedicaba su mirada ingenua a la soledad de Eva y en Navidad lanzaba sus besos a una Marta que pasaba frío ante su café helado, poco podía imaginar que unas horas después se vería inmerso en una vorágine de sentimientos desbordados, en los que la melancolía se hace más fuerte por rodearte la sonrisa radiante del resto. Definitivamente, en los hospitales no puede ser Navidad. ¿O sí? ¿Puede haber amor más intenso que el de la esperanza en una fría capilla sin fieles? ¿Puede una extremaunción hacerte ver con una mirada más apasionada al Niño Dios? ¿No son más inigualables los besos y abrazos que sabes como últimos y por eso eternos? La vida da muchas vueltas. Y por eso es vida. Así, las campanadas que saludaban al 2009 estaban llamadas a ser la antesala de la gran fiesta… pero acabaron siendo doce puñaladas que antecedieron a la noche más triste. Las lágrimas son más dolorosas cuando caen en medio del jolgorio general. La tristeza es más honda cuando el eco de las risas insultan a tu silencio… pero eso solo lo sabes tú. Mientras, aunque no se escuchen, doblan las campanas en Landete.

Y hoy, querida abuela, siguen doblando las campanas en Landete. Por ti. No puedo y no quiero escribir de otra cosa. Escucho tu sonrisa, tu mirada emocionada, tus lágrimas de orgullo y felicidad. Esas son las campanas que doblan en tu pueblo. En nuestro pueblo. En nuestro Landete. Dicen que te has ido. No, jamás. Estás, y no solo en nuestro recuerdo. Estás, como están los que nos miran con una sonrisa complaciente a las almas que deambulamos por estas tierras mundanas en las que nos pasamos media vida torturándonos por banalidades… cuando la esencia de la auténtica existencia está en lo más pequeño y lo más grande: lo que de verdad quieres. Hoy doblan las campanas en Landete. Y no son ecos de luto, sino de fe, esperanza y amor. Esas cosas eras y eres tú, mi abuela.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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