
Llevamos una semana diciendo, desde el entusiasmo, que la clase política ha de escuchar la voz del pueblo. Los pueblos y autonomías de España han hablado. Y han dejado claro que no quieren al PSOE de Zapatero, al Gobierno de Zapatero. El batacazo socialista ha sido monumental, histórico. El manotazo a Zapatero en la cara de sus candidatos municipales y regionales ha sido tan grande como la patada que en su día le pegó España a Aznar en el culo de Rajoy.
Sin embargo, el presidente, aquel mozalbete e infantil antisistema que dijo que iría a las manifestaciones de Sol “si tuviera 25 años”, acaba de aferrarse a la poltrona. No adelanta las generales, aún a diez meses vista. El país, sumergido en la peor crisis económica, habrá de aguantar durante casi un año a quien ha dejado claro que ha marcado como culpable e incapaz. Zapatero no es una solución, sino un problema.
Apelo a la responsabilidad. Estoy indignado con Zapatero.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
