No salga a la calle sin su gorro

No salga a la calle sin su gorro

Sandra Remón (Periodista Digital).- Al contrario de lo que uno pudiera pensar, el gorro no se inventó únicamente para evitar el frío de los duros inviernos, sino que desde desde sus inicios fue un complemento de moda, al igual que hoy en día, que nos gusta ir abrigados, pero adornados a la vez. A falta de un mes para alcanzar el invierno, ya se empiezan a ver gorros de todos los tipos, formas y colores. Si aún no tiene usted usted el suyo corra a comprarlo para que la moda no le gane la carrera.

Puede usted rescatar el gorro que se compró el pasado invierno o adquirir los que se ofertan para esta temporada: con orejeras, sin ellas, trenzados, con visera, de bola al estilo infantil, multicolores, mas finos, más gruesos…

No hay excusa para quedarse sin uno, pues de todas las gamas y colores que se han presentado este año, seguro que alguno concuerda con su estilismo.

Historia del gorro

Esta prenda debe ser de origen asiático. Los egipcios no cubrieron su cabeza más que con el tocado de tela, por lo común listado llamado claf o con una cofia especial y los primeros monumentos antiguos en que vemos a los hombres con la cabeza cubierta por un gorro son los bajorrelieves persas. Estos gorros persas son altos, unas veces van inclinados hacia delante, guardando cierta analogía con el que los griegos llamaron frigio.

Los griegos del Asia Menor, especialmente los frigios, tomaron dicha prenda de los persas, pues el mismo calificativo de frigio que se le dio indica que fue importado de Oriente. Pero ni los orientales ni los griegos hicieron mucho uso del gorro pues la costumbre en las personas de las ciudades era ir con la cabeza descubierta. Así es que en la antigüedad clásica sólo lo llevaban los marineros, los pastores, las personas, en fin, que necesitaban pasar el día a la intemperie y las demás personas sólo se lo ponían para ir de viaje o de caza.

Los romanos se puede decir que utilizaron el gorro con la misma variedad de forma y aplicaciones que los griegos. El ciudadano que salía con toga a la calle llevaba la cabeza descubierta. Sin embargo, el pilleus y el petasus no sólo eran usados por la gente del pueblo que a causa de sus trabajos estaban expuestos a la intemperie, sino también por las personas distinguidas para abrigarse en tiempo frío y para resguardarse del sol en los espectáculos públicos. El pilos parece que en algún tiempo fue reemplazado por una especie de capuchón importado a roma de las comarcas septentrionales.

En el siglo XIV, la moda dio preferencia a los sombreros que la nobleza adornaba con plumas y pedrería. Esta moda se desarrolló especialmente en Francia donde el lujo llegó a tal punto que los moralistas tuvieron que censurar el excesivo gasto. Los hidalgos conservaron la capilla y el birrete, sobre todo, en Alemania y el pueblo usaba caperuzas. En España, se usaba el gorro llamado cervoj que era flojo y enfundado y se llevaba echado hacia delante o hacia un lado tal como se ve en miniaturas castellanas del tiempo del rey don Sancho y valencianas y catalanas del mismo siglo.

La preponderancia del sombrero desterró por completo el gorro del traje de la nobleza y de las personas acomodadas a finales del siglo XVI y desde entonces, sólo se lo ha conservado en algunas localidades la gente del pueblo.

Pero el gorro no pasa de moda, así que bien sea para resguardarse del frío o para ir bien vestido, no deje de hacerse con uno.

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