Vladímir Vladímirovich Putin, de 71 años, celebró su mayor victoria electoral desde que asumió el poder en el año 2000, a pesar de la situación de guerra en Ucrania y las sanciones económicas impuestas por Occidente.
Su mandato se extenderá por otros seis años, después de los cuales podrá optar por la reelección, gracias a la reforma constitucional de 2020 que modificó las cláusulas que limitaban su permanencia en el Kremlin.
El segundo candidato más votado fue el comunista Nikolái Jaritónov, con el 4% de los votos, seguido por Vladislav Davankov, del partido Gente Nueva, con un 3.86%. El ultranacionalista Leonid Slutski obtuvo el 3% de las papeletas.
La oposición al Kremlin no pudo participar en las elecciones, ya que la CEC no registró a sus candidatos por motivos técnicos o defectos de forma, relacionados con su apoyo a la paz en Ucrania.
A pesar de la negativa de la CEC a invitar observadores occidentales, se han denunciado varios casos de manipulación electoral por parte de expertos independientes y medios de comunicación en el exilio.
La participación alcanzó un máximo histórico, superando el 74% a tres horas del cierre de los colegios electorales, desde las primeras elecciones presidenciales directas en Rusia en 1991.
La oposición expresó sospechas sobre el uso masivo de recursos administrativos, especialmente después de que más de la mitad del censo votara en las dos primeras jornadas, con un censo de 112 millones de personas.
Miles de críticos del Kremlin acudieron a votar en masa el domingo a las 12 del mediodía, tanto en Rusia como en el extranjero, en una muestra coordinada de repulsa contra la política de Putin y la guerra en Ucrania.
Las elecciones estuvieron marcadas por ataques con drones e incursiones fronterizas ucranianas, que provocaron varias muertes y llevaron a Putin a acusar a Kiev de intentar obstaculizar su reelección.

