La política internacional se cuela en el Mobile World Congress de Barcelona

Felipe VI respalda «la legítima defensa» y la soberanía territorial de Ucrania

Mientras el Rey reitera su apoyo inquebrantable a Ucrania, la política internacional vive momentos de tensión con la postura de Estados Unidos y el incierto futuro europeo

Felipe VI respalda "la legítima defensa" y la soberanía territorial de Ucrania

La política y la tecnología han compartido protagonismo en Barcelona. Durante la cena de bienvenida al Mobile World Congress 2025 (MWC), Felipe VI no solo dio la habitual bienvenida a una de las ferias tecnológicas más importantes del mundo, sino que aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje de solidaridad y apoyo a Ucrania en su lucha por la independencia y la integridad territorial. Un gesto que, más allá de la diplomacia, refuerza el posicionamiento de España y la Unión Europea en un conflicto que sigue sin visos de resolución.

El discurso del monarca no es un hecho aislado ni anecdótico. Su referencia a la «firme condena y rechazo» de la agresión rusa responde a una línea coherente que España y la UE han mantenido desde el inicio de la invasión. Sin embargo, las circunstancias han cambiado.

La reciente tensión entre Volodímir Zelenski y Donald Trump, que acabó con la abrupta expulsión del líder ucraniano de la Casa Blanca, ha encendido nuevas alarmas sobre el papel de Estados Unidos en el conflicto y la necesidad de que Europa tome las riendas en la búsqueda de una solución duradera.

Mientras Felipe VI reafirmaba su apoyo a Ucrania en Barcelona, Pedro Sánchez se encontraba en Londres participando en la cumbre organizada por Keir Starmer, donde líderes europeos y representantes de la OTAN debatieron sobre un posible plan de paz. En un contexto donde la unidad occidental tambalea y en el que los acuerdos sobre tierras raras entre Ucrania y Estados Unidos han generado tensiones inesperadas, el mensaje del Rey cobra una relevancia especial. No es solo una declaración protocolaria, sino una muestra de la postura que España quiere mantener: un compromiso inquebrantable con la legalidad internacional y con la soberanía ucraniana.

La política internacional se mueve rápido y las certezas son escasas. Europa, según las palabras de Starmer, debe asumir un papel más activo en el conflicto, sobre todo si Estados Unidos sigue enviando señales contradictorias.

En este contexto, la presencia de Felipe VI en el MWC y su mensaje son más que simbólicos: representan un recordatorio de que la solidaridad con Ucrania no puede ser solo un lema, sino una acción continua y sostenida. Y, en un mundo donde las alianzas cambian rápidamente, la firmeza puede ser la mejor estrategia.

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