OPINIÓN / ANDY VANCE

Ohio, un Estado con datos alarmantes para Barack Obama

El presidente, la primera dama y el vicepresidente han visitado el Estado 32 veces desde junio

Ohio, un Estado con datos alarmantes para Barack Obama
Barack Obama y Mitt Romney.

Ohio decidirá el resultado de las presidenciales de 2012, y las encuestas van en empate técnico. El 6 de noviembre de 2012, el electorado de Ohio decidirá probablemente el sentido de los comicios presidenciales más reñidos desde 1976.

Al comenzar 2012, la opinión generalizada anunciaba que Ohio sería del presidente. Sin embargo, los sondeos reflejan un empate técnico. La clave de la victoria de cualquiera de los candidatos reside en quién acude a las urnas.

En el caso de Mitt Romney, el objetivo reside en movilizar a los residentes de los condados rurales al tiempo que moviliza a cuantos votantes urbanos pueda. En el caso del presidente Obama, la clave reside en despertar el mismo entusiasmo entre los votantes desganados que logró en 2008. Es decir, jóvenes, afroamericanos y solteras.

Como ya sabe cualquier iniciado en política estadounidense, ningún Republicano se ha hecho con la Casa Blanca sin ganar en Ohio. Este Estado es el oráculo clásico, que lleva eligiendo al ganador presidencial desde 1964.

La última vez que los votantes de Ohio «se equivocaron» con el ganador de los comicios fue en 1960, cuando se alinearon con Richard Nixon en lugar de John F. Kennedy. Lo más cerca que se ha estado del actual empate electoral, sin embargo, se produjo hace cuatro elecciones, cuando el ex gobernador de Georgia Jimmy Carter superó al Presidente Gerald R. Ford con 11.116 votos.

Los 25 votos de Ohio no fueron el factor que decidió las elecciones, pero si Ohio se hubiera decantado por el entonces inquilino de la Casa Blanca, Ford se habría quedado a siete votos de quedarse.

Para entender la clave de una victoria Romney, es imprescindible entender la distribución geopolítica de Ohio. Ohio, con 11,5 millones de habitantes, es el séptimo Estado más poblado del país; al mismo tiempo, más del 50% del terreno del Estado se considera explotación agraria, y la agricultura es su principal sector de producción.

Ese equilibrio es extraordinario. Los demás estados agrícolas de electorados enormes — Illinois o California son ejemplos — tienen de forma típica a la población de los centros urbanos relativamente distanciada de las regiones agrícolas. La población de Ohio está relativamente bien dispersada, sin embargo, no sólo entre sus principales cascos metropolitanos (Columbus, Cleveland y Cincinnati) sino también entre un buen número de ‘mini-cascos’, lugares como Toledo, Dayton, Youngstown y Akron.

De hecho, son estas mini-regiones urbanas las que complican extremadamente la vida de los estrategas políticos y los tertulianos a la hora de planificar campañas electorales televisivas. Ohio tiene cinco de los 10 principales mercados televisivos del país, según Nielsen. En total, el Estado recibe 13 mercados de televisión diferentes –California, en comparación, tiene 14 a pesar de ser casi cuatro veces mayor que Ohio–.

¿Por qué importan tanto, pues, los electores rurales? Piense en esos mapas de noche electoral que sitúan a los estados conservadores con los progresistas… Y luego piense en un mapa con los condados conservadores frente a los progresistas.

En el mapa nacional, gran parte del país –los llamados «estados dominantes»– aparecen en rojo, indicando el apoyo a los candidatos republicanos. De igual forma, la gran mayoría de los condados de Ohio se han pintado de rojo las tres últimas elecciones. En el año 2008 el presidente Obama sólo ganó en 22 de los 88 condados de Ohio, y John Kerry se hizo con todavía menos en su enfrentamiento de 2004 contra George W. Bush.

El Bush versus Kerry fue mucho más reñido que el Obama versus McCain, justamente a causa de la división entre los cascos urbanos y la regiones rurales. En los últimos días de la campaña de 2004, el equipo republicano supo que el presidente Bush iba a perder en los centros urbanos de Ohio por unos 100.000 votos.

Movilizando voluntarios y agentes de los condados rurales para aumentar sus esfuerzos, la maquinaria electoral de un maltrecho Bush se puso en marcha, y en la práctica Bush triunfó en el estado por 118.599 votos. Bush ganó a pesar de perder en los condados de Franklin (Columbus), Cuyahoga (Cleveland), Lucas (Toledo) y Mahoning (Youngstown).

En 2008, por supuesto, esto no pasó. El senador McCain se hizo más o menos con los mismos condados que el presidente Bush, pero por márgenes muy inferiores. Y al final perdió Ohio frente al entonces senador Obama por 258.897 votos.

Dos cosas sucedieron en 2008: los electores poco motivados para acudir a las urnas se presentaron en masa a votar, y la división entre las regiones rurales y los cascos urbanos se contrajo considerablemente.

Veamos como ejemplo un condado rural. Logan County es un municipio típico rural de Ohio, dependiente de la agricultura y de la industria automovilística. En 2004, Bush se llevó 14.471 votos frente a los 6.825 de Kerry (68% frente a 32%). En 2008, McCain siguió ganando en el condado, pero solamente se llevó 13.848 votos frente a los 7.936 de Obama (un 62% frente al 36%).

Conclusiones importantes de esta comparación:

  • Hubo 488 votantes más en 2008 que en 2004.
  • McCain perdió 623 votos con respecto a Bush.
  • Obama ganó 1.111 votos con respecto a Kerry.

Luego, en Franklin County, sede de la capital estatal, Bush perdió en 2004 por 48.548 votos. Le hacían falta más o menos 6,3 Logan Counties para superar su margen de derrota en la capital del Estado. En 2008 por otra parte, Obama ganó por 116.206 votos, duplicando el margen de Kerry en Franklin County.

Superar ese déficit habría llevado a McCain casi 19,7 Logan Counties, porque el margen de victoria en el condado está marcado prácticamente por 2.000 votos, y porque hubo 50.000 votantes más en Franklin County, todos de Obama esencialmente.

Los últimos datos sugieren que Romney se acerca mucho más a las cifras de Bush en las regiones rurales del país que McCain. Los sondeos dados a conocer el 16 de octubre concluyen que los votantes indecisos de las regiones rurales prefieren a Romney antes que a Obama por un margen de 22 enteros, 59% frente a 37%. En un sondeo parecido realizado a mediados de septiembre, antes del primer debate electoral, Romney ganaba a Obama en esa franja demográfica por 14 enteros, 54% frente a 40%.

Dee Davis, responsable del Center for Rural Strategies, la entidad que encarga el sondeo, dice:

Somos testigos de un importante cambio favorable al gobernador Romney entre estos votantes, y eso explica en gran medida el empate de la campaña presidencial.

El estratega Republicano Dan Judy, de la auditora North Star Opinion Research, afirma que Mitt Romney venía «obteniendo resultados peores» entre los votantes rurales en septiembre. «Ahora se ha disparado», dice Judy, «y me parece que es justo decir que su ventaja entre estos votantes rurales es lo que le está ayudando a la hora de hacer cuentas en los estados indecisos».

Teniendo en cuenta que Obama ganó en Ohio 52% frente a 47% en 2008, Romney tiene que acercarse lo que pueda, o superar, el 60% del voto en los condados rurales para poder ganar. La campaña Romney es consciente de esto, mientras el candidato a la vicepresidencia Paul Ryan hace campaña los fines de semana en los municipios de New Philadelphia, Zanesville, Circleville, Dayton, Celina, Findlay y Marion.

Lo cual nos lleva a las claves de la victoria del presidente Obama: el votante desganado. Con la probable excepción del conservador Hamilton County (Cincinnati), el votante urbano no va a desentenderse súbitamente del presidente, en cifras masivas por lo menos. Lo que puede hacer, no obstante, es quedarse en casa simplemente.

«El votante desganado es la clave de la campaña Obama», destaca el analista político de WBNS-TV Jim Heath en un reciente comentario en Facebook. Añade:

Jóvenes, afroamericanos y solteras. Si pierden su entusiasmo por el presidente y no se presentan a votar, entonces el votante Republicano y el votante del tea party triunfan en el estado. Los Demócratas tienen una operación bien montada en Ohio, y son apoyados por los sindicatos, pero si el votante desganado no se moviliza no va a servir de nada.

Al igual que la campaña de Romney, la de Obama ha hecho mucha propaganda en Ohio. Desde junio, el presidente, la primera dama y el vicepresidente han visitado el estado en 32 ocasiones. Aunque Romney ha incrementado el número de intervenciones electorales en los municipios rurales más pequeños, los demócratas han mantenido el hincapié en los bloques electorales urbanos tradicionales, celebrando mítines en ciudades clave y campus universitarios.

A la hora de echar cuentas, sin embargo, hay señales de alarma claramente para Obama. Según los datos más recientes de la consultora Demócrata Public Policy Polling, Obama aventaja a Romney por un solo punto, 49% frente a 48%. Lo que es más importante, el presidente está perdiendo entre los votantes 49 a 42 según la consultora, que dio a conocer el dato el 20 de octubre.

«Las elecciones se reducen cada vez más a hombres contra mujeres y negros contra blancos», explica Heath. «Los caballeros prefieren a Romney 57 frente a 41%. Los blancos prefieren a Romney 55 frente a 42%. La fortaleza de Obama reside en las mujeres, los afroamericanos y los jóvenes». La consultora afirma que la ventaja de Obama viene contrayéndose acusadamente, con respecto a la ventaja de 51-46 anterior.

El conocido experto Scott Rasmussen decía el pasado miércoles que la campaña va en empate técnico según su último sondeo entre 750 votantes del estado, realizado al día siguiente del último debate. La media de la página Real Clear Politics a fecha del 24 de octubre concedía a Obama una ventaja de dos puntos porcentuales, 48-46.

El éxito de Romney se apoyaría en su capacidad de generar un entusiasmo de corte Bush entre los condados tradicionalmente conservadores de Ohio (ganar simplemente en las zonas rurales no servirá, necesita una elevada participación en esas zonas rurales y un margen de casi el 60% para la victoria). Para conservar su ventaja en el estado, el Presidente Obama, por otra parte, necesita mantener un entusiasmo elevado entre unos votantes que no son los que más participan.

Los comicios todavía pueden ser del presidente, pero la tendencia se decanta claramente en favor de Romney y la campaña de Ohio se disputará hasta el último voto.

Andy Vance es periodista de crónica regional del municipio de Reynoldsburg, Ohio, uno de los epicentros electorales.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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