Nicolás Maduro llegó al tribunal federal del sur de Manhattan, esposado y luciendo un uniforme carcelario en tonos naranja y beige, con sandalias del mismo color.
Así se presentó el expresidente de Venezuela ante el juez Alvin K. Hellerstein, quien a sus 92 años preside esta sesión que representa el primer contacto del líder chavista con la justicia estadounidense tras su arresto en Caracas durante una operación militar ordenada por Donald Trump.
La audiencia de este lunes 5 de enero fue breve, pero rebosante de tensión política.
Maduro, acompañado por su esposa Cilia Flores, fue trasladado desde un centro de detención en Brooklyn en helicóptero y luego en un convoy blindado bajo la estricta vigilancia de la DEA. Las calles circundantes al palacio de justicia Daniel Patrick Moynihan estaban cortadas, rodeadas de vallas metálicas y agentes armados. Desde temprano, las cámaras de televisión esperaban captar cada momento.
Cuando el juez le solicitó que se identificara, Maduro pronunció unas palabras que resonaron más allá del recinto: «Soy el presidente de Venezuela. Fui capturado en mi casa en Caracas».
En cuanto llegó el momento para responder a los cargos, no dudó: «No soy culpable. Soy un hombre decente. Sigo siendo el presidente de mi país».
Su abogado defensor, Barry J. Pollack, un experimentado litigante famoso por haber negociado la liberación de Julian Assange, adelantó la estrategia legal que seguirán.
Solicitará la liberación de Maduro sin perjuicio de una futura petición de fianza y cuestionará la legalidad de lo que calificó como un «secuestro militar». Argumentó que Maduro, al ser jefe de un Estado soberano, posee privilegios vinculados a esa condición y anticipó una serie de escritos para impugnar tanto la jurisdicción como el procedimiento.
Por otro lado, la fiscalía dejó claro que consideraba a Maduro y Flores bajo custodia formal desde las 11:30 del sábado por la mañana, afirmando que el avión que los llevó aterrizó en Nueva York a las 16:31 del mismo día.
El juez escuchó atentamente y respondió con una frase que resumió la postura del tribunal: la declaración de no culpabilidad quedaba registrada y el proceso avanzaba.
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— Seth (@redoutlaw92) January 5, 2026
Los cargos y la acusación
Los delitos que enfrenta Maduro son serios. La acusación abarca conspiración para narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos, así como asociación ilícita. Si es hallado culpable, podría enfrentarse a décadas tras las rejas e incluso a cadena perpetua. Su hijo Nicolás Ernesto Maduro, apodado Nicolasito, el ministro del Interior y Justicia Diosdado Cabello, entre otros altos funcionarios, también están implicados en la acusación, aunque solo Maduro y Flores comparecieron este lunes.
El escrito acusatorio, compuesto por 25 páginas y difundido por la fiscal general Pam Bondi, sitúa a Maduro como cabecilla de una red criminal que ha acumulado riquezas ilegales durante sus años al frente del Gobierno venezolano. El documento afirma que tanto él como su esposa planearon inundar Estados Unidos con droga y los vincula con las FARC y varios cárteles como el Tren de Aragua, el cartel de los Soles y relaciones con el cartel de Sinaloa, entre otros.
«Durante más de 25 años, los líderes venezolanos han abusado de su confianza pública y han corrompido instituciones que antes eran legítimas para importar toneladas de cocaína a Estados Unidos», reza el escrito firmado por el fiscal Jay Clayton, ex presidente de la Securities and Exchange Commission (SEC).
Maduro rechazó las acusaciones durante su intervención. Aseguró que estas son parte de una estrategia para desviar la atención sobre «los planes imperialistas» relacionados con las reservas petroleras del país. Cabe recordar que Venezuela posee las mayores reservas petroleras del mundo.
El contexto legal y la doctrina estadounidense
Expertos legales apuntan que este caso se apoya en una doctrina histórica del derecho estadounidense según la cual la forma en que un acusado es llevado ante un tribunal no invalida su jurisdicción penal. Lo esencial es la presencia física del acusado ante la corte junto con la solidez de los cargos y pruebas presentadas; no importa si hubo legalidad internacional en su captura. Este principio ha permitido juzgar en Estados Unidos a líderes criminales transnacionales detenidos fuera del territorio nacional durante más de un siglo.
La acusación contra Maduro no es reciente. Desde 2020, durante el primer mandato de Trump, ya se habían presentado estos cargos penales por parte del entonces fiscal general William Barr. «Durante más de 20 años, Maduro junto a varios altos funcionarios presuntamente conspiraron con las FARC, facilitando así la entrada masiva de cocaína causando estragos en comunidades estadounidenses», declaró Barr en su momento.
Lo novedoso es ahora incluir a Cilia Flores dentro del caso. La fiscalía sostiene que ella está implicada en coordinar reuniones y logística para esta red criminal. Según los fiscales, su inclusión amplía significativamente el alcance del caso e indica que el narcotráfico estaba organizado desde las altas esferas del poder venezolano.
Flores también se declaró inocente ante el tribunal: «No culpable, completamente inocente», afirmó en español. No obstante, su abogado informó sobre fuertes hematomas en una costilla que requerirían atención médica durante su detención; sin embargo, no se aclaró cómo había sufrido dicha lesión.
El drama en las calles neoyorquinas
Mientras Maduro y Flores estaban ante el juez, afuera se desataba una batalla campal. En Mulberry Street, justo frente al palacio judicial, agentes del Departamento de Policía (NYPD) vigilaban para prevenir enfrentamientos entre grupos opuestos. Por un lado estaban quienes sostenían carteles pidiendo libertad inmediata para el líder chavista; por otro lado, venezolanos indignados protestaban contra aquellos que defendían al hombre responsable de su éxodo.
William Antonio Contreras Ceballos, trabajador de construcción residente en Nueva York desde hace 22 años, expresaba su rabia hacia quienes apoyaban al ex mandatario chavista. Les decía que si tanto admiraban a Maduro deberían mudarse a Cuba. «En Cuba puedes criar una vaca pero no puedes comértela; puedes producir leche pero no puedes tomarla», afirmaba visiblemente alterado mientras contenía sus instintos violentos detrás del cordón policial dispuesto para separar ambos bandos. «Siento rencor hacia esas personas; es doloroso ver cómo mi madre hace colas uno o dos días solo para recibir una migaja o tardar días enteros para conseguir gasolina siendo nuestro país uno productor».
En contraste estaba Ebtesham Ahmed, portando boina verde y un cartel donde se leía: «Free president Maduro». A sus 21 años había visitado Caracas recientemente y es miembro activo de la Organización Socialista Camino de la Libertad. No podía evitar sentir «lástima» ante quienes celebraban la captura: «Estados Unidos no tiene derecho a infringir nuestra soberanía nacional; solo espero que comprendan algún día que lo único que les interesa son nuestros recursos naturales».
Por otro lado, Elisbeli Carabalí, madre venezolana llorando frente al tribunal pensaba solo en regresar con sus cuatro hijos desde su hogar en el Bronx hacia Maracaibo. «Deseo volver a una Venezuela libre donde pueda alimentar bien a mis hijos; donde haya buenas oportunidades laborales como aquí» decía emocionada después haber tomado temprano el tren sin intención alguna de irse hasta conocer lo sucedido dentro del juzgado.
Los siguientes pasos
La audiencia fue corta e incluso casi protocolaria. Al concluirla, Maduro recogió sus documentos e hizo contacto visual con los presentes antes de ser escoltado nuevamente junto a su esposa; levantó brevemente su mano en un gesto casi desafiante hacia quienes lo observaban. Un hombre entre los espectadores gritó: «Pagarás por Venezuela»; Maduro se detuvo unos segundos antes respondiendo firmemente: «En nombre de Dios seré libre».
El juez Hellerstein programó una nueva audiencia para el 17 marzo a las 11 horas. Hasta entonces ambos permanecerán detenidos en Brooklyn mientras avanza este complejo caso judicial. La fiscalía cuenta con testimonios cruciales provenientes colaboradores como Hugo El pollo Carvajal, exdiputado venezolano quien recientemente admitió culpabilidad por narcotráfico relacionado con grandes cantidades ingresadas a Estados Unidos; su testimonio podría tener un impacto considerable sobre lo ocurrido durante el juicio contra ambos cónyuges.
Mientras tanto, desde Venezuela, se informa sobre la reelección como presidente del Parlamento al hermano mayor interino presidente Delcy Rodríguez, conocido como Jorge Rodríguez; además destaca cómo María Corina Machado ha agradecido públicamente a Trump por “su firmeza” asegurando además que Venezuela será “el principal aliado” estadounidense tras estas recientes acciones judiciales contra Maduro. Trump también declaró recientemente que ahora Washington está “al mando” dentro del territorio venezolano tras esta detención significativa.
La captura del líder chavista representa un hito importante dentro del panorama político latinoamericano así como también afecta directamente las relaciones entre Estados Unidos y toda esta región vecina al sur. Lo acontecido durante los próximos meses bajo la tutela del juez Hellerstein determinará no solo lo relacionado al futuro inmediato personal ligado directamente hacia Nicolás Maduro sino también lo referente hacia toda una nación sumida ya hace tiempo dentro crisis profundas.
