El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Breve historia de un soneto

BREVE HISTORIA DE UN SONETO

Hace una semana larga, el jueves veintidós de marzo de dos mil doce, por la tarde, Pedro tuvo a bien enviarme el soneto que sigue, bajo el título de “ESTREÑIMIENTO”:

Un gran demonio es el estreñimiento;
metido en nuestro cuerpo nos tortura
con taponada grande y apretura,
haciendo estragos con ensañamiento.

Rogando a Dios en nuestro descontento
apretamos con fuerza y calentura,
saliendo gases por la comisura,
y otra vez más, fallando en el intento.

Medicación, enemas, aditamentos,
aptos para sacar la pedrería
del saturado y gran compartimento.

Por fin, soltamos lastre con lamentos,
desatascando nuestra tubería,
quedando limpios del mal excremento.

En el correo me decía que, si veía algún fallo, se lo dijera. Yo le contesté, entre otras cosas, que el soneto era, para mí, la composición poliestrófica por antonomasia o excelencia; y que, en mi opinión, debería dedicarle más tiempo y esfuerzo para mejorarlo.

Hoy, por la tarde, he vuelto a coincidir con él y sus dos retoños, Tamara y Andrea, en el Centro Cívico “Lourdes” (y un rato más tarde en la biblioteca pública). Le he prometido que haría lo posible por, respetando al máximo su idea original, coronar el soneto ad líbitum, a mi voluntad y/o gusto. Y, tras recordar un pensamiento de Agnes Gonxha Bojaxhiu, Beata Teresa de Calcuta, según el cual, “hay que dar hasta que duela”, pues, en mi particular interpretación de su idea, dar, sin darse, no es dar, le he asegurado que sería el único poema que, sensu stricto, le corregiría y, además, le regalaría mis mejoras o sugerencias, para que hiciera con ellas lo que estimara más conveniente u oportuno.

Al soneto le he puesto como título el primer verso del mismo, “HIJO DE SATANÁS, ESTREÑIMIENTO”, y dice así:

Hijo de Satanás, estreñimiento,
Que, ya el colon, ya el recto, me torturas,
Poniéndome en distintas apreturas
Y estragos en mí haciendo o ensañamiento,

Rogando estoy a Dios con gran lamento
E imprimiendo presión a mis costuras.
Dicen gases adiós por angosturas,
Mientras marro otra vez en el intento.

Ni enemas ni demás aditamentos
Consiguen extraer el gran zurullo
Que anida en el confín, compartimento.

Mas logro, al fin, echar en dos momentos
Al ogro de la cárcel o del trullo,
Que una legión así llama, excremento.

Ignoro qué decidirá hacer Pedro al respecto.

Ángel Sáez García
[email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído