El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Cuando me doy de bruces con mi doble…

CUANDO ME DOY DE BRUCES CON MI DOBLE,

LE DOY GRACIAS A DIOS, AUNQUE NO EXISTA

“Pues yo, como José Tomás me llamo, como el famoso matador de toros, menos no quiero ser que los demás y mi opinión aquí doy de Otramotro: es autor de cacumen con florete y de unos sentimientos arraigados, capaz de desnudar sus quehaceres con una probidad que te desarma, aunque sea ficticia, sí, fingida.

“Juega dos simultáneas partidas de ajedrez, siendo en ambas un peón, pero que devendrá al final en dama, su propia vida y la literatura; si se muestran entre ellas solidarias, seguro que resulta campeón.

“Templa su humor con prodigiosos dedos; su ironía es cortante, pero tierna.

“Se mofa de su técnico dominio literario con copia de detalles, pormenores de lujo, ornamentales; y de la independencia de su pluma, que es un sencillo y fino BIC azul, el bolígrafo, sí, por excelencia (por la publicidad que hace en sus textos del útil o herramienta mencionada, ¿Ángel no se ha hecho digno de que manden los mandamases de la marca dicha un paquete de bolis por la cara?). Ese descaro quiebra cualquier serio atisbo o pretensión de impar pedante. Las boutades, que escribe en letra arial, que ejercen de salidas, sí, de tono, son muestras del infante que acarrea, cazado en una nueva travesura.

“Otramotro confiesa el gran secreto de cómo confecciona algunas piezas de su apreciada y rica artesanía: escribe en prosa con endecasílabos versos, que mide con paciencia suma. Consigue, de ese modo, que su texto fluya con ese ritmo musical clásico y no resulte este forzado. Dicha labor exige oído fino.

“Prefiere usar la voz sencilla ‘guiño’ (a los autores de los siglos áureos) a ‘homenaje’, vocablo que ve grande. Es el sello del óptimo hacedor el no dar importancia a su talento.

“Aunque no soy Olaya, me he sentido por ella justamente retratada, en ella plenamente reflejada. He visto camuflada varias veces, en urdiduras o ‘urdiblandas’ suyas, la estructura que, al grueso de lectores, que suman una gruesa conformada por unidades cien, cuatro decenas más cuatro peculiares elementos, doce docenas, a la antigua usanza, pasaron a su ingenio inadvertidos.

“Me encanta cuando usted hace un derroche de poesía con primor vertida. Cuando la habilidad de percibir de Olaya la compara, un símil usa que encaja como alianza en anular, jardín de flora y fauna angelical, con serafines, querubines, tronos…

“El elogio le viene bien a Olaya, como le vino otrora a Santaolalla, hasta que fue atrapado por la araña. Le encomienda avizor ojo y cautela, y no olvide al que fue y al que será, un infante proclive a divertirse, ávido de aventuras, de admirarse.

“Detrás de quien critica y quien opina, Otramotro, se encuentra un humanista, que, cuando a los demás salva, se salva y, cuando los condena, se condena”.

Quien tiene una pasión como la mía, con la literatura está casado y exuda por sus poros prosas, versos, el arte que consume lo potencia.

Cuando, peregrinando por el valle, me doy de bruces con quien es mi doble, le doy gracias a Dios, aunque no exista, porque Él hace posible lo imposible, que sea la ovación amplia y audible.

Nota bene

Si el coronel de “Gabo” no tenía quien ese menester ansiado hiciera, Otramotro sí tiene quien le escribe (que de este escrito fue su primer rótulo) y saca los colores con sus loas (prefiero las censuras, no apabullan; pero, venga de allí de donde venga, de la mierda abomino, la detesto).

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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