Pacos

Paco Sande

A contra corriente.

Dice el Sr. J.C.Girauta en uno de sus artículos qué el miedo aguza los sentidos, los nacionalistas perciben antes que nadie lo que amenaza sus munditos, sus sociedades modeladas y protegidas, su Cataluña jibarizada, su Euskadi inserta en un gran preservativo (del virus de la democracia), su Galicia en busca de mitos fundacionales y edades doradas. (Nótese cuánto se parecen todos; una vez conseguidas sus independencias, son capaces de volver a fundar España. Sería un acto religioso: ¿religare o reeligere?)
Y eso es así, hay un montón de gente que se han subido al carro de los nacionalismos “progres, democráticos y guay del Paraguay” y viven del cuento de la independencia y creación de estaditos, paisitos con una lengua y un folclore propio, -inventados la mayoría de las veces- y que ellos juran defender, hablar y hasta obligar a otros a que lo hagan, incluso por la fuerza si fuera necesario, -el fin justifica los medios-. Pero lo que hacen estos señores se entiende. Y es que como bien dice Girauta: el miedo agudiza los sentidos. Ellos viven de esto y lo defienden con uñas y dientes, porque la alternativa seria buscarse el pan haciendo un curro decente y eso cansa mucho.
Pero aparte de ellos, y hay que reconocerlo, hay también gente que no quita nada del asunto y sin embargo siguen el mismo dogma y con la misma letanía y trata de razonar con ellos y te saldrán siempre con lo de qué: es lo nuestro, de que lo prohibió Franco, que España tiene una deuda histórica con…-Galicia, Vascongadas, Cataluña, en cualquiera de los tres es igual- y de ahí no los sacas. Claro, esta letanía la cogen de los que viven de esto, pero la han mimetizado hasta el fanatismo. Los que más sufren este mal son los jóvenes, por algo los nacionalistas ponen sus miras en la escuelas, porque aquí es donde pueden sacar mas tajada, porque los niños al ser mas inocentes, son mas receptivos, es como escribir en un folio en blanco y los nacionalistas lo saben, aunque para desgracia de los nacionalistas, los niños pueden llegar a curarse.
Pero también hay gente mayor que a estas alturas deberían de saber discernir el heno de la paja y estar un poco de vuelta de todo y sin embargo de ellos solo consigues quitar la misma repetitiva cantinela.
Escribía el otro día al respeto un tal J. M Núñez en un foro que yo frecuento y decía, entre otras cosas, que en Galicia todavía es denostado aquel que escribe o habla gallego y que hablar y escribir gallego es algo que todos la gallegos deberíamos hacer, aunque fuera por no traicionar a la abuela.
Mire Sr. Núñez, no. Si vd quiere hablar o escribir en gallego no va a ser denostado, aquí en Galicia ya nadie es denostado por escribir en gallego o hablar en gallego – y así es como debe ser, porque todo el mundo puede escoger la lengua en la que prefiera entenderse sin ser denostado- pero aquí el que escribe en castellano si que es denostado y hasta perseguido. Sin ir mas lejos, el otro día puse una nota, en castellano, en el portal del edificio donde vivo. Para anunciar que había encontrado unas llaves, y al otro día la nota estaba llena de garabatos en algo que quería ser gallego y al pie de la misma una leyenda que decía: en Galicia en gallego.
Esto en el portal de mi casa, en los topónimos de los pueblos y en las escuelas ya ni le cuento, así que Sr. Núñez déjese de monsergas y de traiciones a la abuela, que yo conocí a la mía –murió hace 10 años a la edad de 94- y pensaba como yo.
Y lo dicho si a vd le gusta hablar y escribir en gallego, hágalo, esta en su derecho, pero por favor, a los demás déjenos también escoger. Es justo, ¿no?

Porque ¡a ver! Como dicen ahora los chicos, yo tengo 55 añitos, mas de medio siglo a mis espaldas, y viví en la Galicia de Franco, hasta los 25 años, esta era la edad que yo tenia cuando aquel palmo, soy gallego hablante de toda la vida, y a pesar de la teoría que corre por ahí de que Franco prohibió tajantemente hablar en gallego, eso no es de todo verdad, -si no me creéis preguntárselo a vuestros padres- yo fui a una escuela de aquellas de Franco, hice la mili en la marina, de Franco, y siempre, siempre, hable gallego cuando me dio la gana, nunca nadie me llamo la atención por eso, a excepción de mi buen maestro que nos decía con toda la paciencia del mundo,-cuando la clase entera estaba, dale que te pego en gallego, que al ser una aldea lo hablábamos todos- niños hablar en castellano que os será de provecho para el día de mañana. Eso fue todo, el gallego y el castellano siempre convivieron en Galicia sin ningún problema. Hasta que llego la chusma nacionalista, o nacional-socialista y empezaron con la murga de que por co… obligación, teníamos que hablar en gallego, -y osa tú hablar castellano en un acto publico y, veras la bronca- y a mi no me da la gana, yo hablo gallego por que quiero y no por que me lo obligue nadie, si alguien lo hace, pues no lo hablo, queda claro.

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