Pacos

Paco Sande

A Cluni.

Esto que sigue fue la despedida que escribí a un amigo que se fue. Fue una de las cosas que mas me costo escribir en mi vida, y no por que no supiese lo que quería escribir, no, eso lo sabia muy bien, fue porque las lagrimas no me dejaban ver el teclado. Hoy, que han pasado tres años, todavía me emociono cuando lo recuerdo. Me ocurrió el otro día y por eso he decidido colgarla en este blog en recuerdo de aquel amigo:

A Cluni.

Cluni, te has ido y no se como decirte adiós. Llegaste a nuestra casa siendo una cría, eras muy pequeñito, tenias los ojos bizcos y no tenias rabo, un proyecto de gato, te trajo Mónica mi hija, recuerdo que Celsa mi mujer, dijo, no me traigas gatos eh, no quiero gatos, que lo llenan todo de pelos, solo estuviste unos días y te volvió a llevar, pero al poco tiempo te trajo de nuevo y esta vez ya no volvió a llevarte, pues ya te habíamos cogido cariño y pasaste a ser uno mas de la familia.
De eso hace ya seis años, y parece que fue ayer, y por otro lado parece que siempre estuviste ahí, recuerdo cuando yo llegaba a casa de trabajar y ahí aparecías tu, que te dejase salir a la escalera, salías un poquito, pero al oír algún ruido te metías en el piso como un tiro, lo mejor era cuando yo venia tarde, de noche y no había nadie en la escalera, entonces subías hasta el tercer piso, fue lo máximo que te atreviste, ese era tu mundo, ese y lo que veías por la ventana, cuando te ponías sentado sobre la mesa, mirando hacia fuera con los ojos entornados a lo Clint Eastwood, y el pecho fuera, como en la foto, y poniendo la boca de aquella forma que tu lo hacías y que te daban esa carita de buena persona, recuerdo también cuando yo iba al baño y al ratito te sentía arañando en la puerta muy suavemente para que te dejase entrar, entonces te abría el grifo un poquito y tu bebías de el, te encantaba beber así, te encantaba también subirte a mi silla del ordenador y que te la hiciese girar como si fuera una noria, y tu de pie sobre tus patas traseras te agarrabas al respaldo y parecías un hombrecito,y cuando traíamos cualquier cosa para casa en una caja o en una bolsa grande, siempre te metías dentro y ahí te quedabas tan contento y podíamos llevarte de un lado para otro que no te movías, y cuando yo estaba leyendo el periódico y te tumbabas encima para que no leyese, entonces te hacia cosquillas y tu abrías la boca mientras me mordisqueabas las manos, yo decía que te reías y Celsa me decía que no que los gatos no ríen, pero tu te reías, si lo sabré yo, y me dabas golpecitos con tus patas traseras como hacen los conejos, tu llave maestra, y cuando Celsa te trajo un ratón de trapo, el único ratón que viste en tu vida, hacías tanta estrategia y tanta maniobra, que de ser de verdad el ratón, se hubiese muerto de viejo, ¡ah!, pero con las moscas era otra cosa, te lanzabas como una fiera sobre ellas, y cuando alguna se posaba en el techo nos llamabas para que te levantásemos y poderles dar con tu patita, no dejabas una, y como querías a Celsa, conmigo jugabas, pero con ella.., dormías en su regazo cuando estaba sentada en el sillón, y a sus pies en la cama y la acariciabas pasándole tu carita por la suya, ella también te quería mucho, todos te queríamos, éramos cinco en la familia, Ana mi hija menor, Mónica la mayor, Celsa, yo y tu, y hoy tu nos dejaste, te dio una trombosis nos dijeron en el centro de animales, un gato con trombosis, tenias el corazón demasiado grande, debimos suponerlo eras demasiado bueno, tenias que tener un corazón muy grande, el miércoles te acostaste sin problemas, pero en mitad de la noche Celsa te encontró tirado en la alfombra, te acurrucamos en la cama y al otro día te llevamos al centro, te fui a ver el jueves por la tarde y allí estabas, no podías mover tus patas traseras y te habían puesto una sonda, pero tu no estabas enfadado, nos mirabas con tu carita buena sin comprender que te pasaba y como preguntándonos por que no hacíamos algo ¡oh si pudiésemos Cluni!, Me dijeron que ayer de noche te acurrucaste en tu camita caliente y así te quedaste, ahora estarás en el cielo, por que si hay un cielo para gatos allí tienes que estar tu, nunca te olvidaremos, adiós amigo, hasta siempre.

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