Pacos

Paco Sande

Caciquismo nacionalista.

El alcalde del municipio gallego de Gondomar, en Pontevedra, el nacionalista Antonio Araújo Quintás, negó a la asociación Galicia Bilingüe el permiso para incluir esta localidad en el itinerario del autobús que recorre Galicia para acercar sus reivindicaciones a los ciudadanos e incrementar la campaña de recogida de firmas iniciada hace varias semanas a favor de sus demandas.

La asociación rechaza las imposiciones lingüísticas de la Administración y reclama apoyos a la libertad de uso de dichos idiomas y la de elección por parte de los padres de la lengua en que sus hijos deben recibir su educación.
Además de reiterar su defensa del derecho a que cada ciudadano hable y se comunique en cualquiera de las dos lenguas oficiales que existen en Galicia.

La asociación solicitó autorización para estacionar en la plaza de la iglesia. La respuesta del regidor fue contundente: «En la villa de Gondomar no existe ninguna plaza con esa denominación».
Asimismo, el alcalde expresó en gallego su «compromiso con la defensa de nuestra lengua, el gallego, por lo que no entendemos -añadió- las agresiones contra la misma que ustedes proponen desde su asociación». Por último, Araújo Quintás manifestó que «el gallego es una lengua minoritaria que viene siendo agredida desde hace más de 500 años desde muchos ámbitos y de múltiples maneras, hasta conseguir casi su extinción».
¡Ahí lo tienen, si señor, con un par! Y es que son demócratas a más no poder.
He aquí un fragmento de una conversación que el señor Atón Losada mantenía hace unos meses con un trabajador de la televisión de Galicia, recriminándole por que estos habían sacado al vicepresidente Quintana en pantalla, cosa que, por lo visto, tenían prohibido.
Y uno se da cuenta, más todavía de su talante dasocrático.
– Soy Antón Losada. Mira, me acaban de informar de que salió hoy el vicepresidente en el Telexornal…
– Si, salió en el último plano del vídeo.
– Me parece que fui claro y taxativo. No estáis autorizados a utilizar la imagen del vicepresidente de la Xunta.
– Era un acto público. Metimos la entrega de premios y él estaba allí.
– ¿Y qué? (…) El vicepresidente de la Xunta no sale en los telexornais, ¿cómo os lo tenemos que explicar? ¿Qué tenemos que ir al juzgado y pedir una orden o algo? (…) La imagen del vicepresidente es la imagen del vicepresidente. Lo que acabáis de hacer roza peligrosamente el Código Penal. (…)¿Estáis de coña, con quién creéis que estáis hablando? Yo soy el secretario xeral de la Vicepresidencia de la Xunta. Si yo digo que el vicepresidente no sale es que no sale. Y puedes llamar a quien te salga de las narices. (…)
– Después de esto, sobran comentarios, en el Parlamento de Galicia solo tienen 13 escaños, que representan algo así como un 17% del voto de los gallegos,- normalmente de los jóvenes que salen con un lavado de cerebro de las galaescolas-
– Con este voto nunca llegarían a gobernar ni la comunidad de vecinos, pero gracias al maldito sistema electoral que tenemos en España, que da cabida a las malditas coaliciones y sobre todo a las ansías que Touriño tenia de ser presidente de lo que fuera, ahora mangonean Galicia a su antojo y han convertido nuestra sufrida tierra en su coto privado.
– Ellos que representan el que Galicia vuelva al caciquismo, se llaman a si mismo defensores del gallego y representantes del pueblo.
– Ellos que disidieron, no hace mucho, que los niños aprendiesen a cantar el himno gallego desde los tres años, frenados, entonces por la consejera de Educación que osó advertir que eso sería “adelantarse”. No es que le pareciera mal, sino prematuro.
– Ellos que repartieron kits a las embarazadas para que arrullaran a sus retoños en la lengua normativa. Y ellos pergeñaron el decreto que obliga a partir de este curso a impartir en gallego todas las materias troncales. Con estos antecedentes, ¿cómo iba a esperar Quintana que se le impidiera cumplir el sueño aquel? Y si no hubiera sido por los “predicadores mediáticos de Madrid”, como dice el susodicho, habríamos contemplado la escena de los patriotas bebés cantores al final del curso.
Pararon el gol del himno, pero ante el monolingüismo impuesto los socialistas asienten encantados. No se oirá a los niños cantar a la nación de Breogán, pero se escuchará el crujido de la libertad atropellada, de la realidad lingüística de Galicia negada, de los derechos vulnerados. Y persistirá el inconfundible son del adoctrinamiento que emiten las galescolas. Claro que se tapan los oídos. Otros los tienen taponados: de las 24 guarderías montadas para la cría del alevín nacionalista, catorce se asienten en ayuntamientos regidos por el PP. Así son las cuentas. De momento. Los populares, en plena sordera, acaban de pedir más del mismo producto.
Y ahora en este momento, no hay partido político en Galicia que no nos esté pidiendo nuestro voto en gallego, pues tenga cuidado señor Rajoy, por que aunque es verdad que no vamos a votar a ZP ni borrachos de güisqui de garrafón, a lo mejor tampoco lo votamos a usted, no se olvide que tenemos ahí a Ciudadanos y al partido de Rosa Diez, y es que si no se lo doy directamente a uno de estos, es por que me asalta la duda de si ellos tendrán bastante fuerza en España para mantener a raya a los nacionalistas, si no, vaya si se lo daba, y aun así cuidado.

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