Pacos

Paco Sande

¡Que mala leche!

Leo en un periódico de de aquí, de esos gratuitos:
Tres grupos de entre 15 y 20 ganaderos derramaron, en la mañana de ayer, unos 30.000 litros de leche que portaban camiones cisterna de la empresa lucense Leche Río. Los vehículos estaban aparcados en las localidades de Frades (A Coruña), Guntín (Lugo) y Silleda (Pontevedra).
Se trata de un episodio más de los enfrentamientos que sostienen industrias transformadoras y ganaderos por el descenso del precio de la leche en origen, lo que lleva a estos últimos a actuar con medidas contundentes fruto de la «desesperación», precisa el secretario general de Unións Agrarias, Roberto García.
García, que lamenta el incidente, aunque dice entender la «desesperación» de los ganaderos, acusa a Leche Río de haber adoptado una decisión «unilateral» en una fase de negociaciones en la que existía el compromiso con las industrias de no realizar más rebajas del precio de la leche en origen. «Sin embargo», agregó, «este descenso de Leche Río duplica el que ya practicaron otras empresas y supone, sin que exista una causa que lo justifique, que los ganaderos se queden casi sin margen de ganancia».
El administrador de la compañía, Jesús Lence, ya anunció que en los próximos días no recogerá más leche en estas rutas e incluso se congratuló de la posibilidad de paralizar esta actividad durante tres o cuatro días: «Tengo los almacenes a tope», dijo.

En este asunto los ganaderos tienen todas mis simpatías y me doy cuenta de que las compañías lecheras están tirando demasiado del ubre lechero y que llega un momento que no da mas de si, me doy cuenta que rebajar el precio de la leche en origen, equivale a rebajarle el sueldo al colectivo ganadero y en los momentos que corren y con la que está cayendo, el personal no esta mucho por la labor de que nadie le toque el sueldo. Pero lo que no puedo estar de acuerdo es en los métodos empleados para coaccionar a las empresas lecheras.
En un estado del bienestar, democrático y libre, las huelgas son un derecho del obrero. Si los trabajadores no están de acuerdo con las condiciones que su empresa les impone, se declaran en huelga y se para la producción. La empresa al principio se resistirá, -también es su derecho- pero luego cuando ve que no produce y empieza a perder dinero, -una costumbre, esta, que tienen las empresas cuando no producen- se aviene a sentarse y a negociar un acuerdo, normalmente nunca suelen, ni las empresas a dar todo lo que pedían los obreros, ni los obreros a aceptar las condiciones que la empresa quería imponerles, la cosa suele quedarse en un termino medio, donde todo el mundo, mas o menos, se queda contento.
Pero cuando una panda de encapuchados o camuflados con bufandas y pasamontañas, -como se quiera- abre el grifo de tres cisternas derramando y destruyendo 30.000 litros de leche o asaltan una factoría lechera como ocurrió hace unos días con las instalaciones de las empresas lácteas Puleva y Leche Celta, donde los saboteadores destruyeron todos los treta bricks almacenados y otros intereses de la empresa, no pasa de ser un delito flagrante y como tal debe ser tratado, porque de permitir la ley que esto se quede impune, -y no es la primera vez que esto ocurre, ya ocurrió antes, en otras empresas y en otros sectores, en realidad siempre que hay una manifestación, de lo que sea, hay gente que destroza algo- entonces bien nos podemos ahorrar el derecho a huelga, porque no nos hará falta, bastara con que, siempre que querramos algo de la empresa en la que, o para la que curramos, nos vayamos al jefe o director y le digamos: ¡Ey tío! O satisfaces nuestras demandas o te destruimos la fábrica, ¿Qué prefieres? O mejor, pasamos de eso y, para ahorrarnos trabajo, simplemente cogemos una escopeta se la ponemos en la cien y le preguntamos: ¿Nos subes el sueldo o te damos el matarile?
Según la Federación de Empresarios Productores Lácteos (Feplac) afirma, el problema en la bajada de precios está en la leche que llega desde Francia de forma ilegal, lo que califica de «prácticas de competencia desleal», al tratarse de leche que los agricultores galos producen por encima de los límites de cuota y luego venden más barata sin declarar, provocando una devaluación del producto.
Si esto es así, el Gobierno tiene que tomar medidas y hacer algo al respecto y los ganaderos tienen todo el derecho del mundo a reclamar y protestar, pero, con métodos mafiosos y tercer mundistas, como que no.

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