Pacos

Paco Sande

La confianza de la sinrazón.

Lo que mas me asombra de los “nazionalistas”, sean gallegos, vascos o catalanes, es la confianza que demuestran, a la hora de hablar sobre sus ideas, de que todo el mundo piensa como ellos y sino, o es un zote o un españolista de derechas y reaccionario -Este fenómeno también se da en todos los simpatizantes de las izquierdas. Mientras que cualquiera que vote al PP, por lo regular, trata de ocultarlo. Cualquier votante de izquierdas lo confesara con orgullo, como diciendo: voto a la izquierda porque soy progresista, culto e inteligente. Y los que votan a la derecha, son unos ignorantes, y terminan con el latiguillo, pero muchos de ellos buena gente, y se quedan tan panchos-
El otro día tuve una discusión con una señora, la cual, en gallego normativo, o sea ese que se han inventado los galeguistas, y que nadie habla en Galicia, enrevesado a mas no poder, para que se parezca lo mas mínimo al castellano y así poder presumir de que se dominan dos lenguas, ja y ja, les estaba diciendo a una pareja de argentinos, a los que acompañaba, que aquí tenían que aprender el gallego, porque era nuestra lengua y ellos, de ahora en adelante, iban a vivir en Galicia y saber gallego era su deber. Aquí no pude aguantarme y -confieso que me metí en lo que no me importaba, mea culpa-, le dije, en gallego, -normalmente y si no hay gente delante que tenga dificultades en entenderlo, yo hablo siempre en gallego- no señora, no, no es su deber, ni su obligación, que lo aprendan si les gusta hacerlo y sino que lo dejen estar.
Ella salto como un resorte y mas que nerviosa por mi intrusión extemporánea, me dice, en castellano,-se conoce que la buena señora habla normalmente esa lengua, y como todo quisque, recurre a ella cuando se pone nerviosa, igual que yo con el gallego, ¿Se dan cuenta de la paradoja?- ¿Y si usted va por ejemplo a Inglaterra, no es su obligación aprender el ingles? Si, conteste, pero es que el idioma oficial de Inglaterra es el inglés. Pero el idioma oficial aquí en Galicia es el español, idioma que estos señores, por lo que he escuchado, dominan a la perfección y con eso basta o debería bastarles, si no fuera por ustedes los nacionalistas galeguistas, que no consienten que sea así. Me pregunta de nuevo: ¿Bueno y usted que dice que pueden hacer, cuando reciban una factura o documento en gallego? ¿Qué, que pueden hacer? Pues si no lo entienden, devolverlo y exigirlo en castellano, que es su derecho, pues, todavía, vivimos en España.
Llegados a este punto y echa una furia me dice: usted lo que es, es un dictador fascista, de esos…por culpa de los cuales nuestra tierra, (Galicia) no acaba de despegar, y todavía se pueden ver en nuestras ciudades, topónimos y nombres de las calles, todavía en castellano y algunas, incluso, con motivos franquistas.
Lo sabia, sabia que acabaría llamándome fascista. Ella que les exigía a los demás que tuvieran que hablar como ella quisiera, era la demócrata y yo, que afirmo que cada cual hable como quiera, soy el fascista.
Y así son todos. No importa que, elección tras elección, consigan, simplemente, trece escaños de los 75 que componen el parlamento de la “Xunta”. Ellos siempre se creen que todo el mundo en Galicia piensa como ellos. Su fe, eso si, es inquebrantable.
¿Y es que a esta gente nunca le ha pasado por la cabeza los pensamientos y deseos de otros gallegos como ellos?
¿A ellos nunca les ha pasado por la cabeza que puede haber otros gallegos que, a lo mejor, queremos los nombres de las calles, también, en castellano?
¿A ellos nunca les ha pasado por la cabeza que, el nacionalismo gallego, solo es respaldado por el 17% del electorado gallego? Y eso nos deja un 83% que, a lo mejor, no lo quiere ver ni en pintura
Pues si, hay gallegos así. Por ejemplo yo. Soy del Freijo, un pueblecito encontraran al pasar Noya, hacia Muros, justo al pasar La Sierra de Outes y El Crucero de Roo. De ahí soy yo. Y todo estos topónimos también se pueden decir en gallego, Freixo, Serra de Outes, Cruceiro de Roo y Noia, y se hizo siempre así. Y los dos nombres convivieron sin problemas, hasta que llegaron ellos, los nazionalistas.
No olvide ningún nacionalista que mi voto vale o debía valer tanto como el suyo.
No olvide que, estamos en Galicia pero también en España.
Y no olvide que su libertad termina donde empieza la mía. Ya viví 25 años de mi vida bajo una dictadura. Otra no, gracias.

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