Pacos

Paco Sande

El error de Israel, la victoria islámica y los progres.

Dicen que la primera victima de una guerra es la verdad. Lo que queda después es la propaganda y la pericia que cada contendiente tenga a la hora de vendernos la milonga.
El ataque Israelí sobre la “flotilla de la libertad” ha pasado a engrosar la lista, un capitulo mas en la teoría de cómo hacer propaganda eficazmente.
Lo que sucedió realmente aquélla noche el Mavi Marmera, es algo que, quizás nuestros nietos sepan algún día, pero que de momento, y pese a todos los videos y fotos que han pasado a los medios, se quedara en el misterio.
Lo que si parece indudable es que ha habido 9 o 10 muertos, incluso aquí, unos y otros, no se ponen de acuerdo, pero desde luego si que ha habido muertos.
Pero: ¿por qué Turquía organizó esta “flotilla humanitaria”?
¿Por qué el ejército israelí, que tantas veces ha demostrado su eficacia, ha cometido esta vez un error tan palmario?
Turquía no se distingue especialmente por sus obras humanitarias y, además, sabían que iban a tratar de reventar las fronteras de un país en guerra. Sabían también que los israelitas iban a tratar de impedir a toda costa que a los puertos de Gaza llegase ninguna ayuda sin pasar por los canales que ellos tienen habilitados para tal fin.
¿Por qué, cuando los soldados descendieron sobre los barcos, no trataron de adoptar una actitud sumisa y dejar que los soldados hicieran su “trabajo”, revisar el contenido de la carga, y luego esta hubiese podido llegar a sus destinatarios sin la necesidad de la perdida de vidas humanas?
Y luego, si la carga era requisada o devuelta a su destino, denunciar la actitud antihumanitaria de Israel.
¿No hubiese esto sido más fácil, incruento y eficaz?
O, quizás no.
Quizás tenían órdenes de no hacerlo así.
Quizás lo que se pretendía que sucediese era, precisamente, lo que sucedió, que Israel se pasase de la raya, que disparase y que, con unos pocos muertos, ponerlo “off side” para mucho tiempo.
Eso se consiguió plenamente. Israel ha llevado un golpe tremendo. El grupo terrorista Hamás, es el principal beneficiado. Y quizás 9 muertos sea uno numero de vidas completamente amortizado.
Israel, es la única democracia de la zona.
Es un pequeño estado rodeado de estados gigantes, dictaduras, teocracias y bandas terroristas que fusilan, ahorcan y asesinan ciudadanos sin importarles un bledo, pero que aparecen estos días como magnánimas ante los criminales hebreos que impidieron la llegada de un convoy de barcos con ayuda humanitaria a Gaza, todos enemigos jurados suyos, cuyo único propósito es arrogarlo al mar y hacerlo desaparecer para siempre.
El mundo islámico ha estado tratando de conquistar al resto del mundo con su cultura y religión desde hace siglos, últimamente, y con la globalización a la que se enfrenta el mundo actual, están haciendo grades progresos, mas que nunca en su historia, en nuestra historia. Sin lucha y solo con los úteros de sus mujeres, que quintuplican en número los niños que traen al mundo, a la mujer occidental, han conquistado cien veces más de lo que hicieron durante siglos sus guerreros con la espada.
Israel es el último baluarte occidental y símbolo de nuestra cultura que queda en Oriente próximo. El día que los expulsen, toda aquella zona será islámica, lo siguiente será Europa, en la que ya están muy arraigados y luego el mundo.
El día que Israel caiga y Jerusalén deje de ser la capital, dejará de ser también el núcleo del judaísmo y el cristianismo; y advierto, por si algún lector cristiano lo ha olvidado, que el Santo Sepulcro será arrasado, probablemente por los grupos armados de Hamás, tal como los talibanes arrasaron los budas. Con bombas, metralla y, si cabe, con algún pequeño ingenio nuclear de los que están introduciendo en Gran Bretaña para perpetrar matanzas que dejen pequeñas todas las anteriores.
El día que eso suceda, “Las Termopilas”, “Las Cruzadas”, “La Reconquista”, “La Toma de Granada”, “Lepanto”, todo habrá sido en vano. Habrán ganado.
En los barcos, además de de los turcos, iba también un grupo de gente de otras nacionalidades, gente de esa que, suelen ser adolescente toda su vida y se dedican, mayoritariamente, a vivir del cuento de ayudar al prójimo y no dar palo al agua, o sea, lo que se ha dado en denominar “progre”.
Sobre estos, escribe Cristina Losada:
¿Qué tienen en común los progres con los ayatolás y los barbudos que oprimen a las mujeres y ahorcan a los homosexuales? Comparten un mismo odio: el odio a nuestra –su– civilización.

El día que eso suceda. El día que Israel caiga y nuestra cultura y forma de vida se vayan a hacer puñetas, entonces ese día ellos estarán contentos. ¡Supongo!

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