Pacos

Paco Sande

La deuda catalana y otros fenómenos.

Por fin el ministro Luis de Guindos, ha prometido elaborar una ley que ponga veto al gasto desmesurado de algunas Comunidades Autonómicas.
Y no es sin tiempo, pues tal ley hace ya mucho que bebería estar implantada, y no solo en las CCAA, sino también en muchos ayuntamientos, cuyos alcaldes se endeudan y gastan sin freno ni mesura, de tal forma que, cuando terminan sus mandatos al frente del consistorio, dejan detrás de sí una deuda de tal magnitud que, en algunos, sus ciudadanos acaban justo de darse cuenta de que ni sus tataranietos serán capaces de acabar de pagarla del todo.
Y, aquí, alguien tendría que hacer algo y pedirle cuentas a esos acaldes, de cómo y porque, han gastado todo ese dinero, y no dejarles irse de rositas.
Y en cuanto a las CCAA, eso es de puro cuento.
Primero fue Castilla la Mancha, a la que el antiguo Gobierno Autonómico de Barreda (PSOE), dejó literalmente arruinada.
Ahora Valencia, que han necesitado pedir un crédito bancario para poder pagar a sus funcionarios.
Pero lo más sangrante es lo de Cataluña, esa arcadia prospera y feliz. Esa Cataluña, esa tierra de abundancia, a la cual antaño emigraron miles de personas de otras regiones de España, buscando un futuro mejor y, hay que añadir que, la mayoría lo consiguió.
Y es ahora que, esa tierra tocada por la mano de Dios, la que acarrea las mayores dificultades a la hora de pagar a sus funcionarios e, incluso, viéndose imposibilitada de dar cobertura a las necesidades más básicas de sus ciudadanos. Han llegado al extremo de cerrar el hospital de atención de infartados de Gerona, todos los días, desde las cinco de la tarde hasta las ocho de la mañana del día siguiente, con el consecuente resultado de que, cualquiera que sufra un infarto durante la noche en Gerona, tendrá que desplazarse 100 kilómetros para que lo atiendan.
Pero, eso sí, que nadie le hable a sus gobernantes de cerrar las embajadas que Cataluña tiene fuera de España, de cortarle las subvenciones a los medios pro nacionalistas, de suspender las remesas de dinero que Cataluña manda a “Hollywood” para que doblen sus películas al catalán, de no gastarse 159 millones “de euros” en fomentar el uso social de la lengua catalana, de no subvencionar un Consejo Comarcal por cada una de las 41 comarcas, con un presupuesto de 630 millones, de no subvencionar el “Deporte Catalán”, como la “Selección Catalana de Dardos” (sic) o de no crear una estructura paralela de la Generalidad siguiendo el modelo estatal, (esto lo han hecho todas la CCAA) Defensor del Pueblo (7´9 millones), Comisión Jurídica Asesora (3´4 millones), Sindicatura de Cuentas (12 millones), Oficina Antifraude (5´3 millones) y Consejo de Trabajo, Económico y Social (2.7 millones)
Pero estos dirigentes los eligieron ellos, (los catalanes) y lo siguen haciendo, sean estos de izquierdas o de derechas, al final siempre eligen a los mismos, a los ayatolas del nacionalismo.
Así que, como decía mi abuela, sarna con gusto no pica.

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