Pacos

Paco Sande

Democracia a la española.

El término democracia proviene de los vocablos griegos demos, que significa gente y kratos, que significa autoridad o poder.
O sea, democracia es igual a: “el poder del pueblo”

Si miramos la definición de democracia en el diccionario nos encontramos los siguientes términos:

1ºSistema político en el que el pueblo elige libremente a quienes lo gobiernan: con la transición y la democracia, se instauraron de nuevo en España las libertades y desapareció la censura.
2ª Doctrina o idea que defiende la participación del pueblo en los asuntos importantes de gobierno: la democracia es el ideal político, porque es el pueblo el que gobierna.

Pero para el españolito de a pie, o sea, el de infantería de toda la vida, democracia significa que, cada 4 años, más o menos, los políticos nos pidan nuestro voto y nosotros tratamos de dárselo al que consideramos el partido o grupo político menos malo.
A veces sale elegido aquel partido, o político, al que le dimos nuestro voto, pero otras veces sale el otro, aquél al que no quisiéramos ver ni en pintura, no obstante, nos conformamos y esperamos a las próximas elecciones para poder volver a votar, esperando que esta vez acertemos y salga el político que deseamos.
Y esto es, más o menos, lo que en realidad significa para nosotros democracia y, más o menos, así es, una idea muy simple y nada desencaminada.

Pero desgraciadamente es nuestro país, no podía ser de otra manera, la cosa no es tan simple, y aunque la mayoría de nosotros acatamos la idea expuesta arriba, hay por ahí grupos o grupúsculos de gente que, aunque no la más numerosa, si la más ruidosa, no acepta la idea de que no hayan salido elegidos aquellos que ellos deseaban y, día si, día también, especialmente si gobierna la derecha, salen a las calles y valiéndose de cacerolas, sartenes, trompetas o lo que tengan a mano, tratan de hacer el mayor ruido posible, para entorpecer, molestar y fastidiar a todos aquéllos que día a día tratan de continuar con sus quehaceres diarios y ganarse el pan.

Pero, últimamente, la cosa ha ido “in crescendo” y ahora ya no se contenta solo con hacer ruido.

No hace mucho, varias decenas de personas trataron de entrar por la fuerza en el Parlamento de Galicia, donde, en ese momento, se celebraba un pleno extraordinario para aprobar la traslación del recorte de la paga extraordinaria de diciembre a los funcionarios, decretado por el Gobierno central.
Para evitar que los integrantes de esta protesta entrasen en la Cámara, varios agentes de la Policía Nacional se vieron obligados a cerrar y asegurar las verjas de la entrada del Pazo do Hórreo, así como a aproximar un furgón policial a la entrada.
Mientras los policías realizaban estas maniobras, los manifestantes les reprendían con gritos de «fascistas» y los instaban a trabajar «en favor de la democracia».
O sea, quieren imponer su voluntad a sangre y fuego y los “fascistas” son la policía.
También, no hace mucho, los “indignados” acosaban a una ministra que se les cruzó en la calle mientras le gritaban, llegando incluso a escupirla.
Estos son el proletariado guay del paraguay, defensores de los derechos humanos y de los más débiles e inocentes, poseedores de la verdad absoluta sobre lo que está bien y está mal.
Ellos han visto a su dios el Che Guevara, un asesino, que les ha infundido desde el infierno la sabiduría de cómo encontrar el camino para traer la paz al mundo: no dar ni palo al agua, ponerse hasta las trancas de toda clase de drogas y, si conseguimos que se nos ponga dura, hartarnos de sexo y, muy importante, cargarse a todo aquel que vaya en contra de nuestras ideas, empezando por insultar y escupir a esta señora, porque son unas fachas y nosotros demócratas, faltaría más.
Y, también hace unas semanas, vimos como en las lomas que dominan las cuencas mineras asturianas, los mineros se enfrentaban a las fuerzas del orden con bazookas, -hechos por ellos mismos- al mejor estilo de un guerrillero árabe.
Imágenes que pudimos ver en la televisión y que dieron la vuelta al mundo.
Y finalmente el broche de oro, un imbécil, un alcalde andaluz de Izquierda Unida, un tal Sánchez Gordillo, al frente de una panda de maleantes, asaltan un supermercado sustrayendo 10 carritos llenos de comida y clamando que es para los pobres y que solo están expoliando a los expoliadores.
¿Pero de qué va este idiota?
¿No se da cuenta este memo, de que cuando no respetamos la ley, lo primero que cae es la democracia?
¿No puede pensar este bobo, -no, su neurona no le da para tanto- cuantos puestos de trajo se perderían si estos supermercados o grandes superficies echasen el cierre?
¿No se da cuenta de que si empezamos a robar a los que consideramos que tienen más que nosotros, hoy es un supermercado importante, cuando este se vaya, será el “ultramarinos del pueblo, luego la panadería, la tienda de la señora Juana y, al final ya no habrá donde comprar ni un paquete de cascarilla?
Será el fin del tejido social, nos quedaremos como Burkina-Faso o Sierra Leona o algo así.
Nadie hará nada porque si de su trabajo logra algún producto, vendrá la guerrilla de turno, aquí el sindicato, y se lo llevara “para los pobres”, así que para que molestarse.
Y esto todo lo están viendo desde afuera.
Imagínense lo que pensaran de nosotros: País en quiebra y en la ruina total, con guerrillas luchando contra las fuerzas gubernamentales, los basureros con candado para evitar que los saqueen los hambrientos, y los sindicatos asaltando los supermercados para dárselo a los pobres.
Estampa digna de cualquier país de Oriente Medio, Siria por ejemplo o Libia no hace mucho o cualquiera de estos de la “Primavera Árabe”.
A esto añádanle a “pin y pon” –Toxo y Méndez- los líderes de los dos sindicatos mas importantes, pidiéndole al Gobierno un referéndum sobre lo que piensa el pueblo de su forma de gobernar – ¿Y por qué no pedimos un referendo sobre lo que el pueblo piensa sobre aquello de subvencionar a los sindicatos?- y a Cataluña pidiendo un pacto fiscal, o sea, mas dinero para ellos que para los demás, y, o esto, o la independencia y, que alguien me diga: ¿si alguno de nosotros tuviese unos millones de euros, dólares, yen, reales o lo que fuere, para invertir, los invertiríamos en un país así….?
¿…?
Pues eso, el ultimo que apague la luz

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