Pacos

Paco Sande

La Constitución quebrantada

Lo que hay que tener presente sobre la Constitución del 78, es que es ficticia.

Algo tan simple como un boceto, tan elemental que hasta el más lerdo pudiera entender.

Y en su mayor parte, se quedó sin investigar, sin reflexionar y sin completar.

Un tímido esbozo al que se le fueron añadiendo enmiendas, remiendos, para contentar a todos.

Al final no pasa de ser una entelequia, la representación de una cosa sin ser la cosa en sí.

Y bastó que al Gobierno llegase un canalla sin escrúpulos ni vergüenza, secundado por una pandilla de vividores, para que todas sus fallas quedasen al descubierto.

Al principio nos parecía que aquellos “Padres de la Constitución” habían parido un niño precioso, pero a medida que los años pasaban la criatura fue mostrando sus taras.

La primera, fue aquel invento de las mal dadas Comunidades Autónomas.

La segunda, dejar que grupos dispuestos a destruir España y por ende, atentar con la razón de ser, de esa Constitución, pudieran llegar a  ser elegidos como diputados o incluso ministros-.

La tercera, su forma electoral, que con un número reducido de votos, concentrados en unos puntos concretos del país, otorga a esos grupos separatistas, las llaves de la formación del Gobierno.

Y el hecho de que, a esos mismos grupos, se les permitiera  jurar La Constitución con el latiguillo de: Por imperativo legal y tonterías varias, daban una muestra clara de su debilidad.

Debilidad que quedó patente cuando, Felipe González, viéndose perdido, comenzó a enseñar la camiseta ensangrentada, -los malos fueron los otros-

Aznar, que hablaba catalán en la intimidad.

Zapatero el vil, que trajo el odio y comenzó la fragmentación de España.

Rajoy, que con una mayoría absoluta aplastante, se limitó a tocarse los mojones y no hacer nada para arreglar todo el deshecho que había causado Zapatero.

Y por último, Pedro I el guapo, que ha venido para hacer bueno a Zapatero y completar la obra de destrucción que éste comenzó.

Para éste último, llegar a ser Presidente del Gobierno, era más que un deseo, era ambición, una fijación, una obsesión patología digna de tratamiento psiquiátrico y una vez alcanzado ese fin, comenzó a germinar en su mente la tentación de perpetuarse en el poder.

La clase de tentación que solo un hombre de hielo, sin corazón, descerebrado y falto de todo escrúpulo, no podía ignorar.

Y secundado por una pandilla de voceros se ha lanzado a calzón quitado, a culminar ese fin..

Nos han reprogramado la realidad.  Su lenguaje no es más que un virus, la mentira su sistema operativo, y promesas no son más que spam.

 

Y lo que lo hace peligroso, es que hace lo que hace, porque cree sin duda alguna que es lo que hay que hacer.

Nunca nuestra democracia se había visto abocada a un nivel de peligro de esta envergadura.

Nunca antes, nuestra Constitución, había pasado un riesgo, una inseguridad, como la que estamos viviendo.

Tenemos como Gobierno lo peor de lo peor.

 Son el mal en estado puro.

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