El choque entre Washington y Caracas escala a un nuevo nivel

La dictadura bolivariana tacha a Marco Rubio de «obesionado patético»

Para el Secretario de Estado de EE.UU., Venezuela, Cuba y Nivaragua son "enemigos de la humanidad".

La dictadura bolivariana tacha a Marco Rubio de "obesionado patético"

Sus políticas migratorias han puesto en jaque a los gobiernos de la región, y Colombia fue el primer país en sentir el impacto. La dura respuesta inicial del presidente Gustavo Petro no pasó desapercibida, aunque con el tiempo fue moderando su discurso. Pero lo que realmente ha sacudido el tablero geopolítico ha sido la insólita aproximación de Washington al régimen de Nicolás Maduro.

El enviado especial de Trump, Richard Grenell, visitó Caracas y, en una jugada inesperada, se reunió con el dictador venezolano, anunciando posteriormente la excarcelación de algunos presos políticos. Este movimiento, lejos de ser una señal de distensión, ha desatado una tormenta política y ha avivado la retórica incendiaria entre ambos bandos.

La respuesta del chavismo no se hizo esperar. Yván Gil, ministro de Exteriores del régimen, arremetió contra el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificándolo de «obsesionado patético». Su reacción se produjo después de que Rubio señalara a Venezuela, Nicaragua y Cuba como «enemigos de la humanidad», acusándolos de ser los principales responsables de la crisis migratoria que azota al hemisferio.

Gil no solo desestimó las acusaciones, sino que lanzó una diatriba contra Estados Unidos, acusándolo de ser el verdadero enemigo del mundo con su “maquinaria de guerra y abuso”. Para el chavismo, Washington no soporta ver cómo las «naciones soberanas» le plantan cara.

Las declaraciones de Rubio no fueron menos explosivas. El funcionario estadounidense pintó un panorama oscuro de la región, denunciando que Nicaragua se ha convertido en una dictadura familiar donde la Iglesia católica y cualquier forma de disidencia están siendo eliminadas.

Lo cierto es que la política exterior de Trump en América Latina parece estar jugando en varios tableros a la vez. Mientras soporta las deportaciones y choca con Colombia, su administración se acerca al régimen de Maduro con un gesto que ha generado más preguntas que respuestas. ¿Es esta una estrategia para dividir a sus enemigos o simplemente una torpeza diplomática? Lo único seguro es que, en este ajedrez de poder, la tensión sigue en aumento y América Latina está atrapada en medio del fuego cruzado.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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