El viaje de Zapatero tensiona el tablero político entre Caracas, Washington y Pekín

Zapatero de La Moncloa a Caracas Parte II: Zapatero irrumpe en la transición venezolana y reactiva sospechas internacionales

La reciente visita de José Luis Rodríguez Zapatero a Caracas no fue un gesto protocolario ni una escala diplomática inocente. Se produjo en el momento más delicado de la transición venezolana tras la caída del narcotirano Nicolás Maduro, cuando Estados Unidos reabre el sector petrolero, China intenta preservar su influencia y la arquitectura de poder en Caracas se redefine. El papel del exmandatario, su cercanía con el oficialismo y su peso dentro del socialismo español reactivan un debate explosivo: ¿actúa como mediador neutral o como operador político con implicaciones geopolíticas que podrían tensionar el eje Madrid–Washington?

Zapatero de La Moncloa a Caracas Parte II: Zapatero irrumpe en la transición venezolana y reactiva sospechas internacionales

La visita del expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero a Caracas la semana pasada se ha convertido en uno de los episodios diplomáticos más discutidos en Venezuela y España,  mezclando agenda oficial, reacciones políticas encontradas, y rumores de operaciones estratégicas no reveladas al público.

Rodríguez Zapatero llegó el 6 de febrero a Caracas, invitado formalmente por la presidenta encargada Delcy Rodríguez como parte del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, creado por su “gobierno” en medio de un contexto de transición política tras la captura del jefe del Cartel de Los Soles, Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero.

Agenda pública: diálogo, amnistía y «renacer»
Desde su llegada, Zapatero ha reiterado públicamente que tiene una “gran confianza” en Delcy Rodríguez y ha destacado el ambiente político como muy positivo, incluso calificándolo como el “mejor de los últimos diez años”. En sus apariciones ha subrayado la importancia del perdón, la reconciliación y la convivencia, así como la necesidad de que la mencionada ley de amnistía para presos políticos avance rápidamente en la Asamblea Nacional.

En diferentes encuentros formales, incluidos con miembros del entorno oficialista y sectores de la sociedad civil que participan en el programa de paz, Zapatero ha defendido la vía del diálogo como el camino para aliviar la situación venezolana.

Delcy Rodríguez, por su parte, ha celebrado el gesto y ha publicado en redes sociales imágenes de su reunión con Zapatero, resaltando la hermandad, el diálogo y la solidaridad como pilares de su visita.

Oficialismo celebra y lo presenta como respaldo internacional

Representantes del oficialismo venezolano acogieron la visita de Zapatero con beneplácito. Diosdado Cabello, secretario general del PSUV, aseguró que Zapatero “siempre será bienvenido” en Venezuela y destacó su aprecio por el país y su llamado a la paz y a la no injerencia.

Este discurso oficial busca mostrar la presencia de Zapatero como un respaldo internacional al proceso político actual liderado por Delcy Rodríguez, y un símbolo de continuidad de la “Diplomacia Bolivariana de Paz” impulsada por el gobierno.

Zapatero y su apuesta por la “convivencia”: ¿neutralidad o alineamiento?

Durante su visita, el expresidente reiteró su confianza en el liderazgo de Delcy Rodríguez y defendió la necesidad de diálogo, reconciliación y amnistía. El discurso fue el de siempre: convivencia democrática, superación de conflictos y entendimiento.

Pero la Unión de la Resistencia Venezolana en el Exilio, URVEX, no compra esa narrativa. Luis Ortiz, presidente de esta organización asegura que Zapatero no es un mediador, sino una figura consistentemente cercana al chavismo desde hace más de una década.

Su presencia en el momento de redefinición del poder despierta sospechas inevitables: ¿está facilitando una transición real o una continuidad maquillada del mismo aparato político?

Objeciones y sospechas de objetivos no oficiales

El presidente de URVEX, destacó que más allá de la agenda pública, en círculos políticos venezolanos circula con fuerza la versión  que Zapatero habría aprovechado su visita para promover el nombre de su asesor, el exgeneral chavista Miguel Rodríguez Torres, como una figura clave en la nueva estructura política y militar venezolana, e incluso como posible candidato al cargo de ministro de Defensa en un eventual nuevo gobierno de transición liderado por Delcy Rodríguez o la cúpula oficialista.
Rodríguez Torres es una figura controvertida en Venezuela: exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) y exministro del Interior, vinculado históricamente con la consolidación del aparato represivo estatal durante el chavismo. Padre de “La Tumba” y arquitecto del aparato represor de Venezuela durante la narcotiranía de Hugo Chávez primero y Maduro después.  Su acercamiento ha generado alarma entre sectores opositores y organizaciones de derechos humanos.

¿Asegurar una transición controlada o proteger intereses propios?
Existe también la versión, no confirmada oficialmente, de que Zapatero pudo haber asistido a Caracas con una doble finalidad política: Fortalecer el gobierno de Delcy Rodríguez, promoviendo figuras leales o vinculadas al establishment chavista (como Rodríguez Torres) para garantizar continuidad del poder político-militar en Venezuela.
Protegerse a sí mismo y sus alianzas políticas internacionales, ante la posibilidad de que Estados Unidos o actores regionales intenten ampliar el alcance de la acción judicial o política más allá de Maduro, incluyendo figuras internacionales que han mantenido vínculos estrechos con el chavismo, como él mismo. No hay pruebas directas públicas de que esto haya sido discutido en la visita, pero varias corrientes políticas en Venezuela y España especulan con esta hipótesis. El presidente de Urvex estima que Zapatero trata de evitar que los hermanos Rodríguez hagan con él lo que ya hicieron con Maduro y lo entreguen a Estados Unidos.

Venezuela: el epicentro de una nueva disputa global

Venezuela ya no es únicamente una crisis latinoamericana. Es un nodo estratégico. Tras la captura  de Maduro y la reapertura parcial del sector petrolero bajo licencias estadounidenses, el país se convirtió en una pieza clave del tablero energético y geopolítico hemisférico. Washington busca estabilidad controlada, garantías de producción y reducción de la influencia china. Pekín, por su parte, intenta proteger miles de millones en préstamos, contratos y acuerdos energéticos acumulados durante años. En ese escenario de alta sensibilidad, la irrupción de Zapatero en Caracas no pasó desapercibida.

Conexiones con España, Pedro Sánchez y China

Aunque Zapatero no ocupa cargo oficial en el gobierno español, su figura ha sido vista como un puente entre Caracas y Madrid en temas sensibles. Recientes denuncias políticas en España también han señalado supuestas conexiones entre el presidente Pedro Sánchez, el PSOE y figuras cercanas a Venezuela, incluyendo intereses económicos y redes de influencia —una línea que, aunque no ha sido probada ni confirmada, ha alimentado debates políticos y legales en Madrid.

El factor China: la pieza silenciosa. La variable más sensible:

China mantiene en Venezuela: Intereses energéticos, deuda multimillonaria, Infraestructura estratégica y proyectos vinculados a su expansión global. España, bajo Pedro Sánchez, ha defendido una política de autonomía estratégica europea frente a Estados Unidos y ha mantenido canales abiertos con Pekín.

Zapatero, además, es una figura activa en foros internacionales progresistas como el Grupo de Puebla, que promueve una visión alternativa al alineamiento automático con Washington. En ese contexto, cualquier percepción de que España —formal o informalmente— juega un papel propio en la transición venezolana puede generar incomodidad en la Casa Blanca.

En cuanto a China, aunque no existen noticias públicas verificadas de que Zapatero estuviera actuando directamente en nombre de intereses chinos durante esta visita, su historia reciente sí incluye participación en foros internacionales sobre cooperación entre España y China, y su papel en la promoción de relaciones económicas y políticas, lo que podría influir indirectamente en cómo España posiciona su política exterior en Latinoamérica en un contexto geopolítico en el que China, Rusia e Irán siguen siendo aliados estratégicos de Venezuela.

Debates geopolíticos más amplios sitúan a España en una posición compleja entre sus compromisos con la UE y la OTAN, su relación con Estados Unidos y sus vínculos económicos con China —un equilibrio que figuras como Zapatero han intentado navegar en los últimos años, aunque con críticas desde múltiples frentes.

Washington observa

Estados Unidos no necesita confrontar públicamente a España. Pero sí puede evaluar.

Para Washington, el objetivo en Venezuela es claro: Estabilidad energética, reducción de influencia china, garantías institucionales mínimas.
Si percibe que actores europeos impulsan una arquitectura de poder que preserve estructuras heredadas del chavismo, puede aumentar el escrutinio político.

La relación España–EE.UU. es sólida estructuralmente (OTAN, bases militares, cooperación estratégica). Pero Venezuela es un asunto extremadamente sensible en este momento. Y en política internacional, la percepción pesa tanto como los hechos.

¿Qué implicaría un desgaste o caída política de Zapatero?

Aquí entramos en análisis político, no en hechos judiciales.

Zapatero es: Expresidente del PSOE, referente ideológico del socialismo español contemporáneo, figura con ascendencia dentro del partido.

Un mayor deterioro de su imagen pública en relación con Venezuela sería un duro golpe para el PSOE, se refuerza la narrativa de su connivencia y complicidad con el chavismo. Igualmente se debilitaría, aún más, la autoridad moral del partido en política exterior y se genera aún más tensión interna porque su papel complica más la agenda diplomática oficial.

En cualquier caso, esta visita ha reavivado la polémica sobre el papel de Zapatero como mediador internacional, su proximidad al chavismo y las posibles implicaciones de su intervención en el muy delicado momento político que atraviesa Venezuela y lo que viene… las implicaciones y vinculaciones con China.

 

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