Me acaban de enviar esta carta de un lector al diario La Nación (Argentina) en la cual se confirma los abusos que se cometen con los turistas extranjeros en Argentina amparados y fomentados por el Gobierno de Kirchner. Resulta que, en restaurantes, hoteles, clubs y demás, apenas se percatan que uno es turista (por el acento o la vestimenta) lo obligan a pagar en dólares y no en pesos. Pero no hay que sorprenderse. En Argentina, los únicos que tienen derechos son lo que cortan las calles y saquean supermercados. La Ley es algo que existió en el pasado y que hoy sólo recuerdan algunos memoriosos.
Señor Director:
«El mes pasado recibí en mi casa a un primo mío y su esposa, ambos de nacionalidad mexicana. Amante él, como yo, de la ópera, decidió devolverme la gentileza invitándome a una función de La Bohème en el Teatro Colón, para lo cual hizo una larga cola para obtener sobrantes de abono. Cuando llegó a la ventanilla, la empleada -que había reconocido por su acento la condición de extranjero de mi primo- le informó que él y su esposa debían pagar una tarifa diferente por las entradas y que su nacionalidad iba a ser verificada al momento de entrar al teatro, para lo cual debían llevar alguna documentación.
«Tuvo entonces que comprar dos plateas para mi esposa y para mí a 160 pesos cada una (que llevaban la inscripción «50% de descuento») y las otras dos a nada menos que al doble, 320 pesos cada una. De más está decir que nadie solicitó en la entrada ningún documento, ni a ellos ni a nosotros. También, que fue difícil sustraerse a la vergüenza que me provocó que una institución pública dedicada a la cultura hiciera lo mismo que hacen algunos hoteles y compañías aéreas, discriminando de esa manera tan burda a los extranjeros que nos visitan. No recuerdo que se me haya cobrado ninguna tarifa diferencial en ninguna parte del mundo cuando el cambio nos favorecía y pedíamos a gritos «deme dos».»
Juan Manuel Palacio
DNI 17.254.826
