A Francina Armengol, alias ‘Paquita la Farmaceutica’, le huele el culo a pólvora.
A Armengol no le ha pillado por sorpresa la mal llamada ‘Trama Koldo’.
La actual presidenta del Congreso y durante ocho años presidenta socialista de Baleares, estaba al tanto desde 2020 de la estafa de las mascarillas.
Conocía los nombres y los detalles, porque ella misma -aprovechando la prerrogativas del cargo- se encargó de facilitar que los protegidos de Ábalos fueran bendecidos por su administración con una contrato de 3,7 millones de euros, que sirvió para pagar con fondos europeos un material sanitario defectuoso, que jamas pudo ser utilizado y se pudre desde entonces en un almacén mallorquín.
No fue hasta 2023, cuando vio que perdía las elecciones autonómicas y Sánchez le dijo que se la traía a Madrid a ‘pastorear’ diputados, cuando Francina reclamó a la empresa ‘Soluciones de Gestión’, el chiringuito protegido por Ábalos, que devolviera la pasta cobrada irregularmente.
En el argumentario que distribuyen desde La Moncloa a los periodistas del pesebre sanchista y a los socialistas de plantilla, se insta a los afines a no entrar en discusiones y limitarse a subrayar que Koldo es el ‘único culpable’, Ábalos el ‘sospechoso’, y que el pobre Sánchez es una ‘víctima’ de las andanzas de un subalterno descuidado y de un portero de puticlub codicioso.
No cuela, paisanos.
Salen más fotos de Feijoo reuniendose con uno de los miembros de la trama corrupta de las mascarillas pic.twitter.com/89e5CAoytK
— DocHollyday7 (@DHollyday7) March 1, 2024
Koldo, que recibía a los contratistas en el despacho del ministro cuando Ábalos se ausentaba, está listo de papeles, pero no es más que peón.
Tal como se acumulan evidencias, no tardará en ser imputado y las probabilidades de que lo sean a medio plazo Armengol, Illa, Torres e incluso Marlaska o Santos Cerdán, son bastante altas.
Huele que apesta que todos esos, siendo ministros del Gobierno Frankenstein o presidentes de Comunidad Autónoma, eligieran una tramoya, montada cinco minutos antes bajo los auspicios de altos cargos de su propio partido, para adjudicarle a dedo y sin garantía contratos opulentos.
Tramoya de la que tuvo noticia Sánchez desde el principio, porque el 28 de abril de 2020, cuando cogía velocidad el latrocinio, el Consejo de Ministros fue informado y dio su visto bueno al contrato de Puertos del Estado con ‘Soluciones de Gestión’, la máquina de mordidas de Koldo y compañía.
Fueron 20 millones de nada.
A este paso y a las malas, me da que terminan viéndose todos estos del PSOE en el Tribunal Supremo.
Nos vamos a reir.