Sigue siendo una estafa.
Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, fue el segundo personaje político entrevistado en el regreso de ‘El programa de Ana Rosa’ (Telecinco), después de Isabel Díaz Ayuso.
El socialista volvió a demostrar que sigue siendo un petardo mojado dentro del PSOE. En su estilo habitual, Page -uno de los barones más críticos con Sánchez- cargó contra las nuevas cesiones de su partido por imposición de Junts:
«Es un eslabón más en una cadena de cesiones muy graves. Uno puede dudar o tener que negociar qué hacer, pero lo que no puedes negociar o hacer es lo que uno es. No puedes dejar de ser un partido socialdemócrata, constitucionalista, con límites y con perímetro. Hay cosas especialmente graves y en particular el tema de inmigración es doblemente grave porque es una competencia exclusiva del Estado».
El presidente regional, cuyos diputados siguen claudicando y votando al unísono la hoja de ruta sanchista, volvió a reivindicar que, mientras buscamos en Europa ser una caja única, en España “estamos poniéndonos fronteras entre nosotros».
“Esto es consecuencia de que la mayoría de los partidos políticos. incluido el mío, están haciendo todo lo contrario de lo que deberían hacer y de lo que piensan […] Hay medidas que se están tomando por imposición de Puigdemont y la última es claramente reaccionaria».
Sobre si PP y PSOE podrían llegar a un acuerdo, Emiliano García Page destacó:
«En el 2007 PP y PSOE sumaban gran parte del electorado, pero el país entró en una crisis en el que se perdió la autoestima y llegó a la conclusión de que lo que había sido un éxito de las dos formaciones políticas durante 40 años ahora era el problema. Empezaron a surgir pequeñas formaciones políticas que lo que hacen es gestionar el cabreo social y no aportan nada. El país tiene que ir volviendo a una normalidad y yo noto en el país ganas de que sea así».
