Los toros, mal que les pese a muchos, siguen siendo la Fiesta Nacional. Y no lo digo yo, lo dicen las portadas de todos los periódicos, que si en algo coincidían este lunes era en reseñar a todo color la última corrida en La Monumental de Barcelona. Serafín Marín -catalán de toda catalanidad- y José Tomás -madrileño de toda madrileñidad- salieron por la puerta grande jaleados por un público para el que el adjetivo «entregado» se quedó corto. Pues bien, el ex diario independiente de la mañana, alias ‘El País’, titula: «Certificado de defunción de los toros en Cataluña». Encima la foto de Tomás, oreja en mano, y tras él una señera en la que podía leerse sobreimpreso: «Llibertat per a la nostra cultura».
Lo de ayer en Barcelona fue, para ‘El País’, un «psicodrama colectivo». El diario de Prisa, que desde sus inicios decidió cambiar el nombre de la sección taurina por el más políticamente indoloro de «La lidia», ni se alegra ni se apena por el fin de una tradición centenaria en tierras catalanas. Tienen, como en la canción de Alejandro Sanz, el ‘corasón partío’ y, ante la duda, no se decantan ni de un lado ni del otro. No hay editorial dedicado al tema ni columnas de opinión ni demasiada pasión entre los cronistas a pie de albero. ¿Por qué tanta asepsia en un asunto en el que se ventila tanto? Muchos de sus lectores son antitaurinos tal y como manda la Santa Madre Izquierda, otros son taurinos a escondidas y, sobre todo, el Canal Plus es la tele de los toros. Mejor no liarla.
No sucede lo mismo con otros temas de candente actualidad, y por candente actualidad hay que entender los últimos 35 años. La tesis defendida por ‘El País’ desde la Transición a esta parte es que los nacionalistas son buenos, especialmente los así llamados «moderados», como CiU y el PNV. A pesar de la foto, que hará las delicias de tomasistas de todas las latitudes, el gran tema de portada paisita, al menos en lo que se refiere a jerarquía tipográfica, son unas declaraciones de Íñigo Urkullu, baranda peneuvista, durante el Alderdi Eguna. «Euskadi no debe nada a ETA ni a la izquierda ‘abertzale», bramó como Júpiter tronante. Y es que, para Urkullu, miembro de la junta rectora de la Fundación Sabino Arana, los batasunos no pueden «dar lecciones desde el primer día» tras llegar «34 años tarde a la democracia». Instructivo, sin duda. Ahora bien, ¿no le suena aquello del «árbol y las nueces» pronunciado tiempo ha por el ‘aita’ Arzalluz? Se lo recuerdo yo: «Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas». Con esto creo que está todo dicho, a no ser, claro, que lo que esté pasando allá arriba es que Bildu & Co, además del árbol, se quiera quedar también las nueces. Y eso sí que no.
Público de nuevo contra Aznar
Los que pasan de toros y del Alderdi Eguna son mis socios de ‘Público’. Lo suyo es Aznar, al que ayer propinaron dos lanzadas a moro muerto, a cada cual más hilarante. La primera, a toda portada. Según cuentan, Aznar acaba de lanzar «una guía para lucrarse con el cambio climático«. A un titular semejante le hace falta traducción. Resulta que Aznar preside el consejo asesor de una organización llamada Global Adaptation Institute (GAI). La última iniciativa de este instituto es crear un índice con los países que están mejor preparados para el cambio climático y, además, los clasifica. Así, los inversores sabrán a lo que exponerse si cambia el clima en según qué lugares. Vamos, nada de lo que alarmarse; en este mundo nuestro hay índices de todo, incluido uno sobre libertad económica sobre el que ‘Público’ jamás se hace eco, tal vez porque su Cuba, su Venezuela y su Corea del Norte salen muy mal paradas.
Para la tropa de Roures, sin embargo, lo que Aznar trata es de «sacar tajada del calentamiento». El hecho es que el GAI se limita a premiar a los países que lo hacen bien con una buena calificación y suspender a los que lo hacen mal. Así, a ese paraíso del socialismo llamado Zimbabue, lo han rebajado «a la categoría de bono basura del calentamiento, un lugar donde no conviene invertir», señala Javier Salas, el indignadísimo ‘plumi’ publiqués que nos ha descubierto la sucia trama en la que anda metido Aznar. Y no se queda ahí, a continuación se pregunta: «¿Es correcto abandonar a un país con estas necesidades?». No, lo incorrecto es que Zimbabue lleve 30 años tiranizado por uno de los vuestros, como es Robert Mugabe.
La segunda lanzada corre a cargo de Manuel Rico -que ya es mala sombra apellidarse así siendo tan de izquierdas- en su columna, «La trinchera digital«. La premisa: el ex presidente ha sido fichado como asesor de Barrick Gold, una corporación minera especializada en la extracción de oro. La conclusión: para Rico era previsible que alguien que «decide embarcar a un país en una guerra ilegal, con argumentos falsos y contra la opinión del 90% de los ciudadanos, termine cobrando de una empresa dedicada a la extracción de oro con un expediente lleno de tropelías contra todo aquello que se interpone en su negocio». ¿Es tan mala Barrick Gold? Veamos, sólo en 2010 se llevó nueve galardones y varios reconocimientos por sus esfuerzos en mejorar la seguridad de los empleados en países como Canadá, Chile o Tanzania. Por si eso fuera poco, ha sido, durante los últimos tres años, líder global en responsabilidad corporativa del índice Dow Jones de sostenibilidad. Muy mala, desde luego, no parece. Rico, como el apellido no puedes cambiártelo, harías bien en revisar tus fuentes.
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