Alfonso Ussía trae a colación este 6 de enero de 2019, festividad de los Reyes Magos, una divertida columna en la que, con mucho gracejo e ironía, vaticina una imagen que ya se vivió hace no muchos años precisamente en el Congreso de los Diputados.
Sánchez que lleva acumulados más días de vacaciones que de trabajo desde que alcanzó la presidencia del Gobierno de España apoyado por los votos de los que desean que España como tal, la nación más antigua de Europa se vaya al carajo, no puede separarse de Turca, y es detalle digno de vanagloria. Los altos mandatarios -Sánchez es alto mandatario exclusivamente por sus centímetros-, no saben educar a sus perros. Sus obligaciones mandan sobre sus afectos. Pero este Sánchez es muy capaz de romper los moldes de la costumbre y llevar a ‘Turca’ al Congreso de los Diputados, y mientras habla, soltarle la perra a Ábalos, la Batet, la Calvo, Marlasca o al astronauta con riesgo de fluido inesperado. Porque la raza de Turca es raza meona, muy dada a las micciones traviesas.
Recuerda que:
A José María Aznar le regalaron un cocker que mordía a los ministros del Gobierno, hasta que Álvarez-Cascos le soltó una patada que dio con el cocker en el seto de los rododendros. No volvió a acercarse a un ministro. Pero Aznar jamás viajó con el cocker, ni usó de los servicios de escolta para que jugaran con el cocker, ni elevó los viajes de su mujer y del cocker a la categoría de Secretos de Estado. La manutención y veterinario del cocker de Aznar, al tratarse simplemente de un perro, los pagaba Aznar. Pero como Turca es lo mismo que doña Begoña, Secreto de Estado, los gastos, los cuidadores, el pienso, el hueso de goma, la desparasitación y demás elementos facturables, lo pagamos los contribuyentes. Y en este punto discrepo, siempre con prudencia y cortesía.
Añade que:
Creo que doña Begoña gana lo suficiente para pagarse sus bolsos y sus modelos, y opino que la comida de ‘Turca’ entra sin dificultad en las obligaciones pecuniarias de Sánchez. Todo menos que se contagien otros políticos y terminemos los españoles por pagar las pipas del papagayo de los condes de la Navata, que si no lo tienen, lo adquirirán próximamente, porque nada hay más hortera que un papagayo en las faldas del Guadarrama.
Y sentencia:
‘Turca’ es una perra privilegiada que me ha ayudado a añorar el humilde pasar por la vida de mi labrador ‘Sem’, que hoy forma parte detenida de esta tierra que tanto amo.
Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72


