Un boicot a medias.
Los de Podemos, con la connivencia de la Delegación del Gobierno en Madrid del socialista Francisco Martín, se concentraron en los exteriores del Movistar Arena mientras se jugaba a puerta cerrada el partido de baloncesto entre el Real Madrid y el Maccabi del Tel-Aviv.
Ione Belarra y Pablo Fernández, como mascarones de proa, fueron los que atendieron a los medios y una vez conseguidas las fotos y las imágenes de televisión, acabaron por ahuecar el ala.
Lo de protestar contra Israel poco menos que les duró un cuarto:
Están usando el deporte para blanquear al estado genocida de Israel. Hoy, una vez más hemos estado apoyando al pueblo palestino.
Boicot a Israel. pic.twitter.com/MpHxrXdMnT— Pablo Fernández (@_PabloFdez_) January 8, 2026
El genocidio en Palestina continúa aunque se imponga el silencio mediático. Por eso esta tarde nos movilizamos en la Plaza Salvador Dalí de Madrid contra el lavado de cara deportivo de los genocidas. pic.twitter.com/fdioTbEkFK
— Ione Belarra (@ionebelarra) January 8, 2026
María Jamardo, en el programa ‘El Análisis. El Diario de la Noche’ (Telemadrid), se mofó de la galbana de los podemitas:
A ver, yo es que la señora Ione Belarra, que no ha ido al Movistar Arena a ver un partido de baloncesto en su vida y que difícilmente distingue entre un base y un pivot, me parece que no tiene la autoridad ni moral ni deportiva para comentar estas cuestiones. Punto número uno.
Acusó al delegado del Gobierno en Madrid de consentir el boicot:
Punto número dos, les fue muy rentable porque tienen la connivencia del gobierno antisemita de Pedro Sánchez para hacer este tipo de algaradas, que por cierto, les han durado bastante bien poco, porque, oye, antes de que se haya terminado el partido ya se han ido. Bueno, eran cuatro gatos. Vagos con las protestas también, en su línea habitual.
Y remachó asegurando que lo que se vivió en la noche del 8 de enero de 2026 fue un ejercicio propio de paletos:
Y tercero, creo que es de una ignorancia supina boicotear este partido o tratar de dinamitarlo y obligar a jugar este encuentro a puerta cerrada, por ejemplo, ignorando que el Tel Aviv tiene, al menos que yo recuerde, cinco americanos en su plantilla. Entonces, creo que de verdad este ejercicio de paletismo y de ridículo permanente en el que están instalados algunos miembros de la izquierda más radical de nuestro país, no debería encontrar el silencio ni la equidistancia del resto de los ciudadanos.