El partido de Arnaldo Otegi y el Partido Socialista de Navarra (PSN) han cerrado el acuerdo para desalojar a Cristina Ibarrola (UPN) de la Alcaldía de Pamplona. El pacto se produce solo 179 días después de que Ibarrola, la candidata más votada en las elecciones del 28 de mayo, fuera investida alcaldesa con el respaldo de sus nueve concejales y los dos del PP.
Desde su nombramiento, la izquierda abertzale y el PSN han abonado una campaña de desgaste de Ibarrola mientras EH Bildu facilitaba la investidura de Pedro Sánchez. El portavoz de EH Bildu Joseba Asiron será el nuevo alcalde de la capital de Navarra tras el pleno en el que se debatirá la moción de censura de socialistas y abertzales y que se ha fijado para el 28 de diciembre.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado el acuerdo antes de acceder al Congreso de los Diputados para la sesión de control al Gobierno. «Es indignante que el PSOE entregue la Alcaldía de Pamplona a un partido que lleva asesinos en sus listas electorales. Vamos conociendo el precio que ha pagado el presidente para volver a ser presidente del Gobierno, no solamente la amnistía, es dar a un partido heredero de ETA lo que no ha conseguido en las urnas».
Ibarrola ganó las elecciones municipales y desde su designación ha soportado la espada de Damocles de una moción de censura insinuada minutos después de haber tomado posesión el 17 de junio.
Mientras EH Bildu empezaba a cobrar al PSOE la factura de su apoyo político, desde la Unión Europea abucheaban a Sánchez por su sumisión ante los independentistas catalanes.
Sánchez hizo algo que nadie se había atrevido hasta la fecha, ya que es la primera vez en la que un presidente de un Estado miembro, y a la vez rotatorio del Consejo de la UE, defiende una ley de amnistía ante el Parlamento Europeo, apoyado por los mismos que se benefician de ella mientras la Comisión analiza con lupa las posibles violaciones al Estado de derecho.
La bancada de ECR, EPP e ID acabaron abucheando a Pedro Sánchez a grito de «Go home!» (vete a casa) mientras que el resto del hemiciclo aplaudió lo más fuerte que pudo para ahogar los gritos del resto.
Carles Puigdemont, uno de los protagonistas de la jornada, se mostró sumiso, casi minúsculo. Tuvo que hablar español, algo que señaló como una ofensa por no poder comunicarse en su «lengua materna». Sánchez acaparó todos los focos y demostró de nuevo que es un rival duro de abatir al que apenas le hace mella los argumentos jurídicos y constitucionales. Sus armas son todo lo contrario: lanza ataques personales y argumentos sentimentales.
La batalla está lejos de acabar en Bruselas. Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo, ya advirtió a Sánchez: “Tenga por seguro que hará falta una comisión de investigación en el Parlamento Europeo para estudiar muy de cerca lo que está ocurriendo en España”.
Este y otros asuntos de interés nacional serán tratados en La Segunda Dosis de este 13 de diciembre de 2023 con Alfonso Rojo.