Andrés Aberasturi – Todos cabalgan, todos ladran


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Que un país es un elemento vivo, contradictorio, capaz de cambiar -y ay de él si no cambia- y en el que ocurren cosas cada día, resulta algo evidente y necesario.

Pero nos estamos pasando, tengo para mi que empezamos a rebasar el límite de lo digerible porque el otro límite, el de los tolerable, lo hemos rebasado ya con creces hace tiempo y tal parece que, cansados por el esfuerzo, vencidos por la rutina, la sociedad -que siempre es civil- ha aceptado que la democracia consiste en votar cada cuatro años y dejarlo todo en manos de los políticos una vez depositado el voto. Grave error.

Pero es que uno se cansa de incoherencias, de ocultamientos interesados de la verdad, de disparates, del manejo que hacen esos políticos que, legitimados por nuestros votos, trabajan para mantener su maquinaria mucho más que para mantener la sociedad que les colocó en el Congreso.

No he amanecido optimista, pero es que es muy fuerte asistir en silencio al bochornoso reparto de vocales en el CGPJ; es que ya no tratan ni de disimular: son, directamente, ex altos cargos de unos y de otros. Es que sigue ahí don Cándido Conde Pumpido, el fiscal general del Gobierno (lo del Estado es sólo un eufemismo desde hace mucho tiempo) pese a las sentencias del Supremo que confirman lo que el, en su momento, califico de «ridículo».

Desde luego yo no hubiera esperado un cese que no se va a producir, yo hubiera dimito ya por vergüenza y/o por coherencia conmigo mismo; pero ese es un valor que no cotiza. Si lo ha intentado hacer -dimitir- el piloto que está en la comisión de investigación de la tragedia de Barajas, harto de presiones, de filtraciones interesadas y negadas, incómodo con una situación que no es la que debería ser ni de lejos.

Y podríamos seguir con una CEOE y una banca que ahora resulta que quieren ser intervenidas por el Estado. Ahora, claro, cuando pintan bastos y los oros parece que han desparecido. Podríamos seguir con los jueces pin-pam-pum, como el Juez Tirado que es responsable, por supuesto, pero en menor medida, desde luego, que un sistema caótico cuyo último ejemplo podría ser la increíble huida de Rodríguez Menéndez. Y el PSOE que se indigne con CGPJ por anular la multa a la jueza de Denia que impugnó la constitucionalidad del matrimonio homosexual. Yo, que defiendo esa Ley y la bendigo, entiendo perfectamente que fuera discutible y lo imperdonable sería que una magistrada con dudas razonables sobre el tema, no consultase con el Constitucional. Pero aquí cada uno tira para su casa sin ningún disimulo, se aplaude o se abuchea según convenga, se respeta o se denigra según nos vaya bien o mal y nada importa el honor, la dignidad, la coherencia -siempre la coherencia- el respeto por el contrario.

No sé si así vamos a alguna parte o estamos en ese eterno desplazamiento tratando de no parar nunca para que asi no se nos note demasiado nada. Ladran luego cabalgamos. Pero aquí ladran todos y todos también cabalgan y así no hay forma. ¿No sería mejor descansar un momento y ver hacia donde nos dirigimos y por qué? Ahora Aragón quiere ser trilingüe; rectifico: Aragón, no; una mayoría de esos políticos a los que eligieron los aragoneses no tengo muy claro si para hacer trilingüe su Comunidad. Es igual.

Andrés Aberasturi.

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