Antonio Casado – El ejemplo del Rey.


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Reincorporado el Rey a su trabajo oficial con éxito de crítica y público (Día de las Fuerzas Armadas y viaje latinoamericano), es buen momento para recordar el valor de su comentadísimo gesto de contrición. Por si cunde el ejemplo. Dicho sea pensando en personajes públicos que, por unas u otras razones muy distintas entre sí, no están a la altura de su rango o condición. Sin ir más lejos, el propio yerno de don Juan Carlos, Iñaki Urdangarin, cuya tendencia a redondear con dinero público su patrimonio privado le ha puesto a los pies de los caballos.

No es el único. Bien presente está el bochornoso caso de Carlos Dívar, presidente del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) y del Tribunal Supremo. Nada menos. Al igual que el Rey en su momento, olvidó los principios de ejemplaridad, transparencia y austeridad exigibles en el comportamiento de un servidor público. Con más razón a medida que su rango sube en el escalafón institucional.

¿Y qué decir de banqueros cuya gestión ha sido una inagotable fuente de desgracias? Ningún episodio tan reciente como el del expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, con antecedentes familiares en un desplome bancario, cuya repercusión nos ha alcanzado a todos. Para mal, claro, porque de todos sale el dinero público destinado a reflotar la cuarta entidad financiera del país. Una consideración extensible a Miguel Blesa, presidente de Cajamadrid en plena burbuja crediticia, a José Luis Olivas, expresidente de Bancaja, e incluso al aún presidente del Banco de España, solo por unos días más, Miguel Angel Fernández Ordóñez, cuya labor supervisora del funcionamiento de la banca resultó manifiestamente mejorable.

No estaría nada mal que todos y cada uno de los citados, por su orden, le dijeran a los españoles: «Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir». A saber: reconocimiento de los errores cometidos, disgusto por los perjuicios ocasionados a terceros y firme propósito de la enmienda. Si lo hizo el Jefe del Estado ¿por qué no lo iban a hacer ellos? Una buena pregunta que, de momento queda sin respuesta. Sin respuesta quedan también las preguntas que la opinión pública se hace sobre Carlos Dívar, mientras éste apela a su conciencia al declarar «reservados» los motivos oficiales de sus gastos en Marbella. Como sin respuesta quedan las muchas interrogantes sobre lo ocurrido en Bankia gracias a los encubridores de Rato y Ordóñez ante las reclamaciones de una investigación parlamentaria.

Lo cual alimenta la sospecha de que tanto el exvicepresidente del Gobierno Aznar como el gobernador predilecto de Rodríguez Zapatero son dos bombas de relojería adosadas a la hoja de ruta de don Mariano Rajoy. Esa es una derivada política de la que nos ocuparemos en otra ocasión. De momento lo que toca es lamentar que Urdangarin, Dívar y Rato tomen ejemplo del Rey de España y pidan perdón a los españoles.

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