El Abanico – Isabel Pantoja culpable de blanquear dinero.


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Se acabaron las especulaciones, los juicios mediáticos, los juicios populares. Después de siete meses sentada en el banquillo de los acusados Isabel Pantoja ha sido condenada a 24 meses de cárcel y a una multa 1.147.148,96 euros por un delito de blanqueo de dinero. Una sentencia que la marca para siempre, salvo que sus abogados ganen los recursos que dicen que van a presentar y entonces sí, si entonces instancias superiores la considerasen inocente, quedaría libre de polvo y paja, pero mientras tanto, su historial está marcado por la culpabilidad, por más que no pise la cárcel, y que la multa a pagar sea menor de la que ella misma esperaba.

Los razonamientos del juez para que Isabel no vaya a prisión y sí lo haga Mayte Zaldivar, la exmujer de Julián Muñoz, son muy simples: Mayte estuvo blanqueando dinero más tiempo que la Pantoja. Lo que lleva a pensar a mucha gente, a mí por supuesto, que si robas mucho en un tiempo corto, la condena es más suave, pero si persistes en el delito, te verás entre rejas. Así es la interpretación que se ha hecho de la Ley, una sentencia que hay que acatar, aunque lo importante de este caso no es solo la condena, que también, sino que por fin la justicia ha puesto a cada uno en su lugar: A Julián Muñoz porque forma parte de ese grupo de delincuentes que utilizaron los votos de los ciudadanos para dejar Marbella como un solar, y nunca mejor dicho, puesto que no solo se apropiaron del dinero que había en la caja común, sino de ese otro que provenía del mundo de la construcción, de empresarios que les pagaban ingentes cantidades de dinero para obtener licencias a todas luces ilícitas. Operaciones de las que salieron muy beneficiadas Mayte Zaldivar, la mujer de Muñoz, y más tarde la tonadillera Isabel Pantoja, convirtiéndose ambas en cómplices de un hombre que no sólo no ocultó la procedencia de su dinero sino que se vanagloriaba de sus hazañas económicas ante los que quisieran escucharle.

En esta historia, tan típica de nuestro país, no hay buenos y malos, todos son malos, todos sabían la procedencia del dinero, prueba de ello fueron aquellas declaraciones de Zaldivar en televisión, en las que daba pormenorizada cuenta de donde guarda los billetes de 500 euros su marido: ni más ni menos que debajo de la cama en bolsas de basura. Unas declaraciones que le generaron buenos beneficios económicos ya que desde ese día se convirtió en asidua de los platós de televisión.

Es ingenuo pensar que la Pantoja creyera que el tren de vida que llevaba con Muñoz salía de su sueldo de alcalde, o de ese otro que ella dice que le pagaba por llevarle su imagen, y que fue una argucia más para borrar las pistas que siempre deja el dinero. Es más, creo que estaba tan convencida de que a ella, la «viuda de España» nadie le metería en la cárcel, que siguió adelante sin reparar en gastos, hasta que detuvieron a Julián y se dio de bruces con la dura realidad.

Sería bueno que todo el dinero que han saqueado a Marbella revirtiera en esa ciudad, para paliar en lo posible la deuda que han dejado al Ayuntamiento. O al menos que con lo que la justicia va a conseguir con las multas que les ha impuesto, y que entre los tres suman más de 7,5 millones de euros, construyeran una residencia de ancianos o colegios para los niños más necesitados, que en Marbella también los hay.

La lección más positiva que se puede sacar de este y de otros juicios que están pendientes del saqueo de Marbella, es que la justicia, aunque lenta, es segura, y que nadie debe escapar a ella. Cante coplas o la Traviata. Sabemos que el trabajo de los jueces y de la policía no ha sido fácil, pero tampoco imposible tal y como se ha demostrado en Marbella, y mira que han intentado ponerles zancadillas a unos y a otros, pero al final, ahí están la mayoría en la cárcel y el resto a la espera de que se les juzgue, porque no olvidemos que es la primera vez en democracia que toda una corporación municipal está acusada de blanqueo de dinero y de apropiación indebida de caudales públicos, amen de otros muchos delitos que están por determinar.

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