Julia Navarro – Escaño cero: «El aforamiento»


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Don Juan Carlos no debió de hacer caso a los cantos de sirena que le aconsejaban retirarse ya. Abdicar no es un trámite más tal y como algunos se empeñan en repetir. En primer lugar tendría que haberse aprobado con cierto tiempo la ley de abdicación en vez de haberla aprobado deprisa y corriendo. En segundo lugar también se tendría que haber enviado con tiempo a las Cortes una ley que contemplara su aforamiento para cuando dejara la Jefatura del Estado. En fin, se tendría que haber ido cubriendo todas las lagunas antes de llegar al día de la abdicación.
Alguien debería de haber aconsejado bien al Rey, debería de haber previsto todos estos problemas que ahora están surgiendo precisamente por esa improvisación que cada día es más patente por más que en el relato oficial se intente convencer a las ciudadanía de que el Rey tenía la decisión tomada hace meses. Y aunque hubiese sido así, insisto, le tendrían que haber pedido que se quedara unos meses, un año más, hasta que estuviera a punto todo el entramado legal que daba paso a su abdicación y al día después.
Es realmente significativo y yo diría que muy preocupante que el PP se haya quedado solo a la hora de votar en el Congreso la modificación legal que permite el aforamiento de don Juan Carlos. La abstención del PSOE no es un acto baladí. La familia socialista tiene sus propios problemas internos y en estos momentos, no me canso de repetirlo, está aflorando con fuerza su alma republicana. Pero sobre todo, como las cosas se están haciendo deprisa y corriendo, no hay tiempo de explicar a los ciudadanos que estar aforado no significa impunidad sino que es el Tribunal Supremo el tribunal natural del aforado.
Claro que tampoco se entiende que se quiera extender el aforamiento al cónyuge del Jefe del Estado, en este caso doña Sofía o Letizia Ortiz, y a quien en cada momento sea Príncipe o Princesa de Asturias, hoy Leonor la hija mayor de don Felipe. Una cosa es el aforamiento del Jefe del Estado o de quién ha ocupado esa responsabilidad y otra muy distinta aforar al resto de la familia. Eso en cualquier caso es un error inexplicable.
No, no se han hecho las cosas bien y se continúan sin hacer bien a causa de las prisas. Y es que la abdicación ha supuesto un punto de inflexión en la sociedad respecto a la Monarquía por más que de manera empalagosa se intente vender por tierra, mar y aire, una buena imagen de los nuevos Reyes. Como se pasen de la dosis van a conseguir el efecto contrario. Y si los nuevos Reyes creen que la polémica del aforamiento nada tiene que ver con ellos porque se refiere al Rey saliente se equivocan. Esperemos que no caigan en el «adanismo» de creer que la historia empezó el día de su proclamación.
Así las cosas no favorecen a la Monarquía parlamentaria como institución que salvo el PP en el resto de los partidos se haya instalado el debate sobre el aforamiento de don Juan Carlos o sobre el futuro de la institución. Eran debates que no estaban en la sociedad y que ahora están en la calle.
Felipe González ha roto una lanza a favor del aforamiento del rey independientemente del procedimiento elegido por el PP, pero me parece a mi que en estos tiempos nuevos ni siquiera la voz de González es capaz de reconducir a su partido perdido ahora en su propio laberinto.
Es un triste final para don Juan Carlos ver como nada más producirse la abdicación algunos se han apresurado a ir a los juzgados a presentar querellas contra él por los asuntos más diversos y peregrinos, peor lo cierto es que la maquina de la Justicia tiene que ponerse en marcha precisamente porque carece de aforamiento. Insisto en las equivocaciones cometidas, en la improvisación. A los hechos me remito.

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